En el calor de la noche (In the heat of the night, 1967), de Norman Jewison

  23 Septiembre 2020

Policial con el racismo presente y un clima opresivo

en-el-calor-de-la-noche-0El mismo año en que Stanley Kramer dirige Adivina quién viene esta noche, entre otros con Sidney Poitier compartiendo un reparto de lujo, en ese 1967 el canadiense Norman Jewison, con una realización impecable, dirige de nuevo al gran Sidney Poitier en un policial sureño que aborda de pleno —otra vez— el tema del racismo… y consegue el Oscar al mejor film.

Con un emocionante e intenso guion de Stirling Silliphant, adaptación de la novela de título homónimo de John Ball (In the Heat of the Night), el film es un thriller donde el protagonista es un policía negro, del departamento de homicidios de Filadelfia, astuto e inteligente, Virgil Tibbs (Sidney Poitier), que llega en tren a un pueblo de Mississippi ficticio llamado Sparta, en un caluroso mes de septiembre de 1966.

La intención de Tibbs es enlazar con el tren de Memphis (Tennessee), donde reside su madre. Durante la espera es detenido por el policía Sam Wood (Warren Oates, un actor de carácter) como sospechoso del asesinato de un poderoso industrial del Norte.

Interrogado por el sheriff Bill Gillespie (un Rod Steiger rudo en el papel de rudo-brutal-racista), es dejado en libertad posteriormente. Tibbs y Gillespie inician una singular colaboración para resolver el caso. Gillespie es rudo, terco, agresivo, autoritario e intransigente. Tibbs es un policía moderno, experto, profesional, riguroso y sagaz.

Recuerdo haber visto esta película en su estreno por vez primera, pareciéndome una mezcla de racismo, dureza y sexo, que de todo hay bastante. Y la injusticia e infamia del racismo sureño yanqui, que no puede asimilar que un hombre de color sea un prestigioso policía especialista en homicidios.

Además de película de crímenes y policías, el film es un drama en toda regla, un drama criminal que por cierto fue multipremiado con cinco Oscar y tres Globos de Oro, entre otros, a un Poitier inconmensurable y pletórico en su rol, y un Rod Steiger que se sale de tan bien como encarna al brutal y prejuicioso policía del pueblo, papel que parece hecho a su medida. O sea, un tipo sereno, profesional y muy perspicaz (Poitier), frente a un iracundo y violento Steiger que no tolera que el negro sea mucho más inteligente que él en la investigación del asesinato misterioso e intrigante que se ha producido.

La estupenda banda sonora de Quincy Jones (excelente la secuencia inicial, con el tren llegando a la estación de noche, mientras suena la canción que da título a la película), acompaña las escenas de noche con temas jazzísticos que crean un ambiente nocturno adecuado. Añade cuatro canciones propias, entre ellas In the Heat of the Night, que canta Ray Charles, el tema principal. Con fragmentos hipnóticos de piano a cargo de Ray Charles, como el corte Mama Caleba’s Blues.

Magnífica fotografía de Haskell Wexler, con unos planos innovadores, compone secuencias nocturnas de ambiente ardiente y sensual.

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A ello se le une la ambientación tensa del relato recogida en imágenes precisas de enorme fuerza. Puesta en escena perfecta que refleja la sordidez de esos pueblos americanos, donde unos pocos que ostentan el poder de la ley, se imponen a una mayoría de gente atemorizada a la vez que connivente con la mentalidad facinerosa del sheriff y su equipo.

Película, en fin, que encierra una dura diatriba social que pone delante de los ojos el racismo en toda su magnitud. El film refleja la etapa histórica que vivió el país en las postrimerías del llamado Movimiento por los Derechos Civiles (1955-1968).

Intriga bien dosificada. Insinuaciones sexuales en la mujer que se desnuda tras la ventana en una «calurosa noche». Diálogos de gran nivel. Grandes actuaciones, bien desarrolladas en ese tour de force de dos potentes personajes enfrentados, el pulcro y sagaz Tibbs y el rechoncho, obstinado y tirano Gillespie, con unos Poitier y Steiger muy entonados, dentro de un guion sólido para una película asfixiante.

Escribe Enrique Fernández Lópiz

 

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