Scorsese: la recuperación del patrimonio cinematográfico...

  07 Septiembre 2020

…y de su experiencia colectiva

scorsese-film-foundation-0No muchos conocen la faceta de Martin Scorsese como recuperador y conservador de la herencia cinematográfica. En 1990 creó The Film foundation, una organización dedicada a la protección, conservación y a la exhibición de películas provenientes de todo el mundo, si bien es cierto que son en su mayoría de origen estadounidense.  Scorsese se rodeó para esta labor de personalidades como Woody Allen, Robert Altman, Francis Ford Coppola, Clint Eastwood, Stanley Kubrick, George Lucas, Sydney Pollack, Robert Redford y Steven Spielberg, entre otros.

Hasta hoy nuevos directores se han ido sumando a la lista de personalidades que brindan su apoyo a The Film Foundation: Paul Thomas Anderson, Wes Anderson, Curtis Hanson, Peter Jackson, Ang Lee, Alexander Payne y Christopher Nolan se unieron más tarde. El pasado marzo se conmemoraron los 30 años de esta organización y lo hicieron celebrando entre otras, las contribuciones a las restauraciones de cuatro películas de Visconti.  

Que la fundación tenga tanto apoyo visible de los realizadores más reconocidos, no sólo de Estados Unidos, sino de todo el mundo, tiene un gran valor, pues el proceso para la recuperación, conservación y restauración es muy costoso y necesita también el apoyo financiero privado.

Cualquier contribución es agradecida: «1 Frame, 1 dólar» se titula uno de los sistemas de donación. Mientras escribo estas líneas, entre pausa y pausa, he enviado mi solicitud de donación por 10 frames o fotogramas para un proyecto en el que estoy interesada: Los crímenes del museo de cera (Michael Curtiz, 1933) que está actualmente en proyecto de restauración. Conozco y soy muy aficionada a las muy diferentes versiones de este título, pero la versión de Curtiz de los años 30 es muy poco accesible y no está en buen estado.

En la conferencia que Scorsese dio en el año 2013 en el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, confesó su todavía persistente asombro y fascinación por el medio cinematográfico, y lo hizo mostrando un fragmento de The Magic Box (John Boulting, 1951) reproduciendo una escena en donde el inventor y fotógrafo inglés Friese-Greene consigue por primera vez poner en funcionamiento una de las primeras cámaras que reproducía la imagen en movimiento.

En ese momento un policía interpretado por Sir Laurence Olivier es alarmado por los gritos del inventor desde la calle donde hace su ronda y que le apelan con gran ansiedad para que vea algo que ha pasado. Olivier le pregunta, si lo que ha pasado es obra suya, pensando quizás en un horrible crimen que este hubiera cometido. Nada más lejos de esto; la cara de Olivier se irá transformando desde la más incredulidad, al estupor y finalmente llegará al asombro, al ver fragmentos de fotografías animadas y vivas en una especie de improvisada pantalla.

Esa pequeña escena, con la intervención corta pero excepcional de Olivier y la manera en que está realizada, impresionó a Scorsese cuando vio la película por primera vez con su padre a la edad de 8 años: «nunca me di cuenta realmente del impacto que esta película me produjo, creo que encendió en mí el asombro, la fascinación por el cine y la obsesión de ver películas y de realizarlas», reconocía Scorsese durante su conferencia en el Centro John F. Kennedy.

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El personaje romantizado de Friese-Greene en The Magic Box impresionó a Scorsese tanto porque se mostraba como un hombre que dio todo de sí mismo por el cine y siguió siempre su obsesión: «fue tan perturbador como inspirador», añade Scorsese sobre el personaje y sobre ese breve fragmento de The Magic Box. «Yo era muy pequeño para poner esta experiencia en palabras, pero la sentí, sentí esas ideas, las intuí y las vi contempladas allí, en la pantalla».

Scorsese comenta que tenía una especial conexión con su familia a través del cine, desde muy joven: «a través de los años sé ahora que el calor de esa conexión con mi familia y con las imágenes que aparecían en la pantalla me dio algo muy precioso, porque nosotros experimentábamos algo fundamental juntos. Estábamos viviendo a través de las verdades emocionales de la pantalla juntos, (…) a veces estas venían expresadas en pequeñas cosas, gestos, miradas, reacciones entre los personajes, luz, sombras… nosotros experimentábamos esas cosas de las que normalmente no podíamos conversar o incluso no reconocíamos en nuestras propias vidas y eso es en realidad, parte de lo asombroso y maravilloso del cine».

En ese misterioso momento de «asombro cinematográfico», como Scorsese lo denomina, es en lo que se basará para él la experiencia y fascinación cinematográficas. Debido a esta obsesión tan temprana y a ese sentimiento reconocido en The Magic Box de «darlo todo» por las películas, Scorsese se dedicó y sigue dedicándose a la búsqueda y restauración de obras olvidadas y barridas por el paso del tiempo.

Sin embargo, ese momento de «asombro» o «fascinación»” primigenio que mantuvo desde su infancia tuvo lugar en un cine, no en una televisión o en un smartphone, por ejemplo. El lugar de encuentro para la ensoñación ha cambiado tremendamente en los últimos años, en palabras de Scorsese: ha sufrido «una revolución».

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The Irishman, su última película, se estrenó en un número reducido de cines, antes de su difusión en Netflix, una plataforma de streaming ¿el entorno de Netflix envolvería pues, de la misma forma ese sentimiento de fascinación y asombro que Scorsese intenta reproducir con su trabajo en la audiencia?

Él mismo relataría en una mesa redonda filmada junto a otros realizadores y recogida por The Hollywood reporter que había trabajado con Netflix  llevado por la «desesperación», debido a la falta de financiación que le supuso unos 10 años de retraso en el desarrollo del proyecto (prácticamente iniciado en el 2009): «Los estudios  no estaban interesados en The Irishman. Conseguimos a Steve Zaillian (escritor) para el proyecto, trabajamos en la estructura, lo perfilamos todo y no pudimos conseguir financiación. Entonces recibí una llamada de Rick Yorn (productor- manager) que me dijo: ¿Estás interesado en Netflix? Lo más importante para mí era la libertad creativa. La contrapartida es que se trata de una plataforma de streaming. Yo dije: Pero se mostrará en los cines. ¿Verdad?».

Ahondando más en esta idea de la experiencia cinematográfica originaria, una periodista le planteó a Scorsese, durante la rueda de prensa del estreno de The Irishman en el Festival de Cine de Londres, una pregunta nada fácil que yo redefino más sucintamente aquí: ¿Supone el uso de plataformas de streaming como Netflix o Prime Video un replanteamiento de la experiencia cinematográfica, o del cine en sí?

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Este tipo de preguntas levantaron risas durante la rueda de prensa, pues se espera que los actores y el director hablen de la película a promocionar y no se dispongan a reflexionar sobre un replanteamiento de lo que sería el arte cinematográfico. Sin embargo, esa era la pregunta a plantear, conociendo la obra y el empeño de Scorsese por la protección del arte cinematográfico. En una parte de la respuesta Scorsese afirma: «La concepción original de lo que es una película, y donde ha de ser vista ha cambiado ahora tan radicalmente que puede que tengamos que decir que hay un cierto tipo de películas que se han realizado, que pueden ser obviamente  películas de realidad virtual, hologramas... hay todo tipo de cosas en lo que se puede convertir, así que, en efecto, una cosa que siempre se ha de proteger lo más posible, y  que pienso que siempre ha de estar ahí, es la experiencia comunal o colectiva y pienso que esto es mejor en el cine, pero los hogares se están convirtiendo en cines también, es un gran cambio y pienso que uno tiene que mantener una mente abierta. Aunque no hay duda de que ver la película con la audiencia es realmente importante».

Scorsese continúa después explicando que no había otra posibilidad de rodar The Irishman debido a la financiación y que tenía que hacer esa película. Sin embargo, al final queda la duda o la pregunta: ¿Sr. Scorsese, continuaría haciendo usted películas si no se estrenaran en los cines? Creo sinceramente que Scorsese continuaría realizando documentales, reportajes o incluso anuncios que mantuvieran un eco o huella cinematográfica en otros formatos y que seguiría intentando por todos los medios realizar películas para el formato de las salas de cine, pues para él el cine se trata de grandes historias que requieren grandes pantallas y una experiencia de ensoñación colectiva, e incluso familiar.

En cualquier caso, Scorsese sigue activo como presidente en The Film foundation y se ocupa de mantener accesible para las generaciones futuras, películas de la memoria cinematográfica en colaboración con archivos fílmicos y filmotecas del mundo. 

Escribe Laura Bondía

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