Casino (Casino, 1995)

  22 Junio 2020

La mafia como tema recurrente

casino-0Martin Scorsese es uno de los grandes directores de cine del siglo XX, con una trayectoria brillante que ha conseguido mantener a lo largo de 50 años, y cuyas mejores obras son comparables a las de los magnos creadores del cine norteamericano de su tiempo, como Stanley Kubrick o Francis Ford Coppola.

Dentro de la amplia y solvente filmografía de Martin Scorsese resulta llamativa su insistencia en abordar historias sobre el mundo de la mafia. Títulos como Malas calles (Mean Streets, 1973), Uno de los nuestros (Godfellas, 1990), Casino (Casino, 1995), Infiltrados (The Departed, 2006) o la más reciente El irlandés (The Irishman, 1919), constituyen un retablo en el que se nos muestran diferentes fisonomías del gansterismo estadounidense.

 Casino puede ser entendida como una prolongación de Uno de los nuestros, rodada cinco años antes; ambas comparten enfoques, actores y una capacidad narrativa deslumbrante, y también constituyen dos obras cumbre en la filmografía del director neoyorkino.

Su primera incursión en el mundo de la mafia es Malas calles (1973); película en la que empieza a configurar su estilo como cineasta y en la que narra una historia donde dos jóvenes italoamericanos, Charlie (Harvey Keitel) y Johnny Boy (Robert De Niro), deambulan por las calles de Little Italy, el barrio de Nueva York en el que nació y se crio Scorsese. Rodada en poco más de veinte días con un bajo presupuesto, aborda cuestiones como la culpa, la violencia, la corrupción del poder o la lealtad, temas recurrentes en sus grandes películas posteriores.

Uno de los nuestros (1990) es una obra maestra que marcó el camino de cómo narrar las historias de mafiosos a partir de ese momento. Tanto los personajes protagonistas como los secundarios constituyen un modelo a seguir. Muchos de los actores de la película acabaron en la serie Los Soprano (1999-2007), entre ellos Michael Imperioli, Tony Sirico, Frank Vincent o Lorraine Bracco. Robert De Niro y Joe Pesci coprotagonizaron la película y después volverían a reencontrarse en Casino y, nuevamente, en El irlandés.

También cabe citar Infiltrados (2006) un apreciable remake de la película hongkonesa Infernal Affairs (2002), codirigida por Andrew Lau y Alan Mak. Protagonizada por Leonardo Dicaprio y Jack Nicholson, resulta llamativo que precisamente sea una adaptación de una película de gran éxito en el mercado cinematográfico asiático la única que le granjeó el Óscar a mejor director a lo largo de toda su dilatada carrera.

Todas estas películas de Martin Scorsese tienen en común que describen el crecimiento, auge y posterior caída de personajes que con unos orígenes humildes llegan a lo más alto, pierden el control y acaban desmoronándose, es una especie de moraleja que establece un elemento de conexión entre todas ellas.

En 1995, Martin Scorsese se plantea la producción de Casino como su obra más ambiciosa hasta ese momento. El guión está basado en una historia real publicada en el libro homónimo escrito por Nicholas Pileggi, en colaboración con el propio director italo-norteamericano. Ambos ya habían colaborado en Toro salvaje (Raging Bull, 1980) y Uno de los nuestros.

Robert de Niro interpreta a Sam Ace Rothstein, un judío-estadounidense reclutado por la mafia que, apoyada por el poderoso sindicato de camioneros, quiere controlar los negocios del juego en la ciudad de Las Vegas. La historia está basada en un personaje real llamado Frank Rosenthal, que dirigió los casinos Stardust, Fremont y Hacienda en Las Vegas, para la mafia de Chicago en los años setenta, época en la que se enmarca la película.

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Otros personajes principales del filme son Nicky Santoro, encarnado por Joe Pesci, un gánster que también existió realmente y cuyo nombre era Anthony Spilotro; Nicky es enviado a las Vegas para asegurar que el dinero que se obtenía ilegalmente en el casino llegaba hasta los jefes de la mafia. Sharon Stone completa el trío protagonista asumiendo el rol de Ginger McKenna, la esposa de Sam Rothstein, personaje cuyo nombre real era Geri McGee.

La película se rodó en el Casino Riviera de Las Vegas que en el filme se denominó Tangiers y contó con el diseño de producción de Dante Ferreti, que llevó a cabo un excelente trabajo, en el que también destacan el vestuario y la ambientación.

La fotografía corrió a cargo de Robert Richardson, colaborador habitual de Martin Scorsese, con un resultado brillante. Trabajó también con Quentin Tarantino y Oliver Stone, entre otros, obteniendo a lo largo de su carrera tres premios Oscar por su trabajo en JFK (1992), de Stone, El aviador (2004) y Hugo (2011), ambas dirigidas por Scorsese.

El director se apoya indistintamente en la narración en off de los personajes de Robert de Niro y Joe Pesci, superponiendo ese recurso narrativo a una banda sonora poderosa con canciones exitosas de la época, todo ello integrado gracias a un gran trabajo de edición por parte de Thelma Schoonmaker y el propio Scorsese; también cabe destacar la brillantez de los títulos de crédito del filme, a cargo de Saul Bass.

Casino aborda los grandes temas vitales que son recurrentes en su director: culpa, sexo, dinero, familia, lealtad, degradación, violencia y muerte. Todo ello enmarcado en una ciudad como Las Vegas, un lugar icónico en medio del desierto, la «ciudad del pecado» donde las apuestas y el juego de azar son legales. Esta película se caracteriza por el exceso en muchos aspectos: la violencia de la historia, su lenguaje, el vestuario de sus protagonistas, la corrupción de los políticos o la amoralidad social.

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Robert De Niro realiza un trabajo impecable en su rol del gestor del casino Tangiers, con un registro sobrio y contenido, transmitiendo bien la personalidad fría y calculadora del verdadero Frank Rosenthal, que al parecer vestía de una forma mucho más extravagante y chillona que el Sam Rothstein de la película.

En cuanto a Joe Pesci, su personaje Nicky Santoro es una suerte de prolongación del Tommy DeVito que le había hecho ganar un Oscar al mejor actor de reparto en Uno de los nuestros.

El excelente trío protagonista se completa con una deslumbrante Sharon Stone, interpretando a una buscavidas que conocerá a Ace y que se gana la vida timando a jugadores en los casinos. Sam Rothstein se casa con ella intentando formar una familia y tratando de alejarla de su vida descontrolada, lo que no conseguirá. Por este papel Sharon Stone obtuvo un Globo de Oro y una nominación a los Premios de la Academia de Hollywood como mejor actriz, en la que posiblemente ha sido la mejor interpretación de su carrera.

Con el desenlace llega la redención del protagonista. El pecado y la redención a través de la expiación, siempre presentes en las películas de Scorsese. Casino consigue ser una alegoría del momento histórico por el que los Estados Unidos atraviesa en los años setenta del siglo XX, en el que sus valores principales y sus ideales son cuestionados. La trayectoria y el destino final de los tres protagonistas del filme pueden funcionar como un reflejo de algunas manifestaciones de la sociedad norteamericana de la época.

Martin Scorsese ha venido demostrando a lo largo del tiempo con maestría que el llamado cine negro o de gánsteres, que vinculamos al crimen organizado, puede adaptarse bien a lo largo del tiempo, a la evolución de los creadores cinematográficos, pues no en vano es un género de referencia para el llamado séptimo arte, y el que más y mejor ha retratado las miserias de la naturaleza humana.

Escribe Juan de Pablos Pons

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