Océanos de fuego (Hidalgo, 2003) de Joe Johnston

  27 Marzo 2020

...corre libre

oceanos-de-fuego-1En el mejor de los casos, Joe Johnston es considerado un «artesano» capaz de utilizar eficazmente efectos especiales según la escuela de Lucas o Spielberg y de cuya filmografía se pueden destacar (por decir algo) Jumanji o Parque Jurásico 3.

Sin embargo, los intrépidos reporteros de Encadenacos no nos desanimamos fácilmente y tras haber sufrido lo que prometía ser un «divertido comic llevado a la gran pantalla» de cierto director cuyas genialidades postmodernas se me siguen escapando y habiendo encontrado la primera entrega de su última creación un engendro vomitivo, pretencioso y aburrido (por si no pilláis, me refiero a Kill Bill), me dispuse a  ver esta cinta de aventuras sin más...

El relato se basa en la vida de Frank T. Hopkins, un vaquero especializado en carreras de larga distancia que en su día fue considerado una leyenda viva. El comienzo de la película retrata hábilmente las cualidades del personaje como jinete fuera de serie, así como los rasgos de una personalidad atormentada por dilemas existenciales y profundamente afectada por la matanza de indios de Wounded Knee.

Al igual que ocurrió con otros mitos del salvaje Oeste que tras una época  de esplendor se vieron abocados a la decadencia, un cansado Hopkins se incorpora al ambulante espectáculo de Buffalo Bill. Durante una de las representaciones, es invitado a participar en la fabulosa carrera de casi 5.000 kilómetros a través de los desiertos de Siria, Irak y Arabia: los océanos de fuego.

La participación de Hopkins en la carrera, a lomos de su caballo mustang Hidalgo, les convierte a ambos en una curiosa diana, cargada de morbo, para todo tipo de burlas y amenazas por parte de los demás participantes.

Sin duda alguna, el llamativo equipo parece tener todas las de perder y la carrera, además de una cuestión de honor, se convierte en una dura lucha por la supervivencia. Vaya, que si jinete y caballo no se sentían del todo cómodos en un ya muy decadente salvaje Oeste de finales del siglo XIX, tampoco pertenecen al no menos salvaje Oriente medio.

En este afán por sobrevivir se encuentra el tema principal del relato que en un western clásico implicaría necesariamente un viaje iniciático y que en Océanos de fuego se traduce por un recorrido de autoaceptación y de redención personal que realizará el protagonista a lo largo del desierto.

Bien es cierto que Johnston lleva a cabo una narración más que correcta, según la manera clásica, con unos personajes que se mueven dentro de patrones ya establecidos y que no nos proporciona grandes sorpresas ni innovaciones. No obstante, el resultado es una película digna y muy entretenida. La cinta tiene un ritmo casi impecable y el casting de los distintos personajes está acertadísimo. Viggo Mortensen destaca por su extraordinaria presencia que además sirve de excelente apoyo a su estupenda labor de actor.

La elección de paisajes por donde transcurre la carrera es espectacular, pero inevitablemente el sol del desierto hace que sueñe con lo que podrían haber hecho David Lean y su equipo de Lawrence de Arabia... De todas formas, destacaría una escena hacia el final, en la que Hopkins y su caballo están al límite de sus fuerzas (el protagonista delirando) así como la etapa que pasan en el circo de Buffalo Bill.

Considerando que la película funciona muy bien en su conjunto (entretenida, sin pretensiones) y dada la escasez de cintas que verdaderamente sean para todos los públicos, recomiendo Océanos de fuego y revindico el cine de aventuras ¡de calidad, por favor!

Escribe Elisa Mª Martínez

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