Porco Rosso (Kurenai no buta, 1992)

  08 Marzo 2014

Los hidroaviones también tienen alas

porco-rosso-10Los estudios Ghibli son creados por Miyazaki (1941) y por Iseo Takanata (1936) después de que el primero ha realizado el filme Naussicaä del valle del viento (1984), basado en el manga del propio Miyazaki.

A los dos fundadores del gran estudio de la animación en Japón les une una gran amistad que se concreta en el trabajo conjunto (intercambiando a veces el trabajo de animador con los de guionista y dirección) en series para televisión tan conocidas (y exitosas) en España como Heidi (1974) y Marco (1976).

Dibujos sencillos, en muchos casos casi elementales en los que por encima del sometimiento a ciertos valores tradiciones existe una clara reafirmación de la naturaleza y de la búsqueda de un mundo personal. Heidi y Marco se convirtieron en el referente de los niños en los años setenta. Nadie podía imaginar que detrás de esas series se encontrarán dos de los nombres fundamentales del cine de animación.

Querida Italia

La historia de Marco, inspirada en un relato del libro Corazón del italiano Amicis, llevaba la mirada de Miyazaki hacia Europa, y ante todo hacia Italia, un país que amaba y que aparecerá en algunos de sus títulos posteriores y especialmente en una de sus películas más significativas, Porco Rosso.

En los estudios Ghibli, a partir de El castillo en el cielo (1986) se llevan a cabo más de 80 producciones propias y colaboran en cerca de 40 más con otras productoras. Por supuesto todos los filmes de Miyazaki y Takanata saldrán de estos estudios cuyo nombre (otra vez lo italiano) deriva del nombre que los aviadores italianos daban a los aviones de reconocimiento en la II Guerra Mundial y que a su vez alude a un viento del Sahara.

En Porco Rosso, Miyazaki, en uno de sus brillantes juegos, pone nombre al nuevo motor de su hidroavión. Y no termina aquí el amor (o la relación con lo italiano) pues no sólo gran parte del filme se desarrolla en Italia (se recrea Milán, por ejemplo) sino que, otro dato, el nombre de Porco Rosso como humano es Marco Pagot, con lo cual alude, en un gesto de amistad, a los dos hermanos Pagot y más concretamente con Toni (Nino, nacido en Venecia en 1908, había muerto en Milán en 1972) con el que trabajó en la serie televisiva Sherlock Holmes (1984-85).

Incluso el dibujo de las niñas de Porco Rosso busca una cierta semejanza (dentro del dibujo de los personajes infantiles de Miyazaki que poseen bastante parecido) con las pequeñas de Los hermanos dinamita (1942-1949) el largometraje que firmaron Antonio (1921-2001) y su hermano Nino, quienes, como Miyazaki, se habían iniciado en el comic (manga en japonés).

Los hermanos dinamita fue el primer largo y el único debido a que fue un fracaso comercial. Posteriormente se dedicaron a la publicidad y a realizar cortos de animación. En 1961 para una marca de detergentes crean un personaje que será muy popular, el polluelo negro Calimero. Su frase más conocida era “Nadie me quiere porque soy pequeño y negro”. El éxito que tuvo Calimero le convirtió en protagonista de una serie animada de éxito que se pudo ver en TVE. En Estados Unidos no se llegó a emitir por ser el personaje negro. Posteriormente los hermanos Pagot trabajaron en series de Hanna-Barbera aunque sin acreditar.

Otro de los personajes que crearon los dos hermanos fue el del Dragoncito Grisú. Al morir Nino, Antonio volvió al comic. Su admiración por Miyazaki le llevó a trabajar con él en la citada serie de Sherlock Holmes.

Italia y Europa también están presentes de otra manera en Porco Rosso. En el filme aparece Milán, el lugar donde Piccolo construye o arregla hidroaviones. Está el protagonismo de la bella espía Gina, con su isla-hotel situada en el Adriático; y Fio, la nieta valiente, inteligente, decidida de Piccolo que, eso sí, ha vivido muchos años en América. También una canción, que canta Gina en su hotel, y que escucha en la radio, igualmente, al comienzo Porco en la isla en que se refugia. Nada menos que se trata de Le temps de cerise, con letra de Jean Baptiste Clement y música de Antoin Renard de carácter revolucionario y que se convertiría en un referente en la Comuna de París.

porco-rosso-14

Las influencia cinematográficas

El filme, en su planteamiento de aventuras, es afín a muchas películas, se mira en diversos títulos que tienen como centro al héroe solitario que lucha contra el mundo con su característico sentido del honor.

Porco Rosso es una especie de Bogart con alusiones al desengañado protagonista de Casablanca. Su gabán, su cigarro siempre encendido  su posición frente al mundo que le rodea nos acercan a aquel personaje que, al final, sigue sólo luchando contra las injusticias y los malvados, oponiéndose a todo lo que significa fascismo (“Prefiero ser un cerdo que un fascista”).

La amistad como dominante en el relato parece emanar de las películas de John Ford (esa pelea final en el agua entre Porco y Curtis) o de Hawks, cuyo tema, los aviones, nos conduce directamente a el excelente filme del autor de Río Rojo: Sólo los ángeles tienen alas.

El tema de los pilotos muertos se inspira en A vida o muerte de Michael Powell y Emeric Pressburger. Y aún más otro título que puede pasar desapercibido, sobre todo en lo referente a su inicio, toda la parte en la que las niñas secuestradas por los piratas del aire son peores que los verdaderos piratas del aire, al convertir todo el hidroavión pirata en un auténtico desmadre. Me refiero a Viento en las velas de Alexander Mackendrick.

Si estamos en el campo del dibujo animado no estará demás que Miyazaki muestre su respeto y admiración a los pioneros de la la animación. Por eso incluye una escena en la que Porco y su amigo Ferrari, ahora piloto de las fuerzas fascistas, se encuentran en un cine donde se está proyectando un filme animado de Max Fleischer (1883-1972), padre del director Richard Fleischer, y de su hermano Dave (1894-1079), creadores de personajes como Popeye, Betty Boop, Koko el payaso, el Superman animado y tantos otros. Ambos hermanos produjeron, intervinieron en la animación o realizaron más de 600 cortos de animación, así como también el largometraje Los viajes de Gulliver (1939).

Por supuesto, los referentes a los films de espionaje, de aventuras corsarias con sus raptos, rescates, islas donde se reúnen los piratas o de aviones se concentran a lo largo de este Porco Rosso, enigmático personaje rescatado del más allá, que no da la vuelta al cuento infantil: en un momento determinado Fio, casi al final de la película, ha descubierto, como despertando de un sueño, que Porco se transforma en un ser humano. O, mejor, que lo ve como tal. Por ello, después de asistir a la historia que le transporta de la muerte (una secuencia de gran belleza) a la vida, le propone darle un beso para, al igual que el cuento se rompe el hechizo (la rana se convierte en príncipe) pueda convertir a Porco de cerdo en hombre. Algo imposible de conseguir en la realidad. Y hay realidades que no conviene contravenir sobre todo si se refieren a héroes muertos que quieren seguir vivos en su lucha por la justicia… aunque, en el fondo, se engañe a sí mismo convirtiéndose en cazarecompesas, y, por tanto, sus actos se enmascaren con intereses monetarios.

Si Porco es el héroe amargado, herido en su dolor, enamorado sin remedio, tímido y mujeriego a la vez, Gina representa la típica heroína enamorada sin remedio de ese ser que nunca vino a verla en el jardín por la mañana para pedirle que se case con ella. Gina ha perdido a sus tres maridos, pilotos de hidroaviones, en diferentes lugares: el primero en la guerra (el que fuera amigo de Porco, y de cuya boda fue testigo), el segundo en el Atlántico y el tercero sobre Asia (al comienzo de la película se han encontrado los restos del avión en el que iba su último marido).

A Gina, como a Porco, parece perseguirle una desgracia. No podrán ser felices, su vida está enmarcada por otros caminos sobre todo porque Porco se niega a cruzar ese punto que supondrían la unión de sus vidas.

porco-rosso-15

Un periodo, una y muchas guerras

Porco Rosso (1992) nació como un corto para ser proyectado en los vuelos por una compañía de aviones japoneses (de ahí los letreros iniciales en diez idiomas que nos indican de que va a ir el filme), pero con posterioridad se amplió hasta convertirse en un largometraje que iba a alcanzar premios en diversos festivales de animación entre ellos el importante celebrado en la ciudad francesa de Annency.

Es el sexto largometraje realizado por Miyazaki y uno de los primeros que le reporta gran fama a nivel internacional. En el proyecto inicial está que el filme transcurre todo él en el Adriático (de ahí el nombre de la isla hotel en la que canta Gina) pero la guerra, que deshace la antigua Yugoslavia, entristece al director que le lleva a cambiar el guión de forma que, en definitiva, como el resto de su cine, combata las guerras y los sistemas totalitarios. El filme pasa a desarrollarse en parte en la ciudad en Italia y parte en Croacia en la época entre las dos grandes guerras del Siglo XX. Basado en un manga del propio Miyazaki titulado La edad dorada de los hidroaviones, pasa de los cincuenta minutos pensados a la hora y media que ahora tiene.

Estamos en 1929. Miyazaki refleja claramente la situación que se vive en Italia: la irrupción del fascismo (desfiles, personajes con sus atuendos), el clima de derrumbe de la economía que aqueja al país dado tanto por la cantidad de dinero que tiene que emplear Porco para arreglar su hidroavión (“el dinero ahora no vale nada”) como por el hecho de que las mujeres tengan que trabajar para poner el aparato a punto, ya que los hombres han tenido que emigrar a otros países en busca de trabajo (“Todos mis hijos han ido a trabajar fuera”, dice Piccolo), situación que le sirve al director para reivindicar la fuerza y el poder de la mujer, cuyo mejor representante es Fio: joven, decidida, aventurera, inteligente, que sabe lo que quiera y hacia dónde camina.

Su primer encuentro con Porco es claro. En principio se niega a que se encargue de que sea ella la que se encargue de diseñar el nuevo hidroavión (“¿Acaso no quieres que trabaje en este proyecto porque soy joven y mujer? Carezco de experiencia pero tengo inspiración”) que no casualmente llevará un motor cuyo nombre es Ghibli, es decir, el nombre de los estudios creados por Miyazaki.

La situación de Italia, de los países adriáticos no es una excepción en el conjunto de un mundo que se encuentra inmerso en la Gran Depresión no sólo económica sino también política y moral.

Antibélica (“Las guerras no sirven para nada. Los soldados que ganan una guerra son siempre los malos”), contra los regímenes autoritarios (“Estos gobiernos flirtean con los piratas”), ecologista (el canto a la naturaleza, la belleza del mar, el cielo, la tranquilidad de la isla en la que se refugia Porco), el filme es un canto a la nobleza y a la amistad en un mundo en el que se puede llegar a la comprensión y a la unidad. No hay malos en realidad, los piratas del aire son en el fondo unas buenas personas, tan torpes como ingenuas (“Los pilotos de hidroaviones son las mejores personas del mundo porque el viento y el mar les limpian los corazones, por eso son más valientes que los marineros y más abnegados que los aviadores de tierra”). Y, por supuesto, el feminismo el dominio y la fuerza de la mujer, como en todo su cine, también está aquí presentes.

porco-rosso-13

La película cuenta con unos personajes centrales, y secundarios, magníficos. Reflejados, delimitados todos ellos de manera perfecta: Porco, Fio, Gina, los piratas, Piccolo, las tres abuelas, Ferrari o ese melifluo americano con uniforme de soldado de la Unión (y cierto aire a lo Errol Flynn), que quiere convertirse en actor (y lo consigue) y después (como alguno lo fue) en Presidente de los Estados unidos.

Porco Rosso posee un excelente e ingenioso guión convertido en una excelente película de que se ve como cualquier título de ficción de aventuras, eso sí cruzado, como ya hemos apuntado, por varias géneros.

Impresiona el trabajo de animación en secuencias excelentes: la salida del hidroavión del lugar donde ha sido reparado, pasando por encima del río entre puentes, los combates aéreos, la pelea final (con ecos de El hombre tranquilo) o la maravillosa secuencia del mágico momento en que Marco es liberado de la muerte para convertirse en Porco.

No solamente eso es destacable, también el enorme trabajo de reconstrucción de unos lugares, espacios y objetos que son recreados con el mínimo detalle. Un ejemplo: el diseño de los diferentes hidroaviones que aparecen en el filme y que reproducen a la perfección los modelos originales.

Un prodigio de imaginación al servicio de un filme memorable que posee una excelente banda sonora de Joe Hisaishi, autor de las atractivas bandas sonoras de las películas de Miyazaki

Curiosamente, al final de la película toma la voz Fio, como narradora de lo que no vemos, y dejando en el aire el propio destino final de la historia entre Gina y Porco, con ese plano final del hotel-isla donde canta Gina y donde se puede ver un hidroavión rojo aparcado.

Escribe Mister Arkadin

porco-rosso-11