El castillo ambulante (Howl's moving castle, 2004)

  04 Marzo 2014

Sí a la Naturaleza; no a la Guerra

el-castillo-ambulante-2Después de El viaje de Chihiro en 2001, con El castillo ambulante, adaptado de la obra homónima de Diana Wynne Jones, Miyazaki ha dado vida a una verdadera obra de arte del dibujo animado, refinada y de gran entretenimiento para todos.

Esta película desde el principio parece fascinarnos con la impactante visión de un castillo que anda sobre una especie de ramas de árbol, viajando más allá del espacio y del tiempo, castillo que será el símbolo de una historia tierna y feroz a la vez, un viaje que llevará la protagonista y los espectadores a descubrir no sólo muchos lugares diferentes, sino muchos grandes sentimientos  humanos. El dibujo es mucho más fluido respecto a las obras antecedentes, aunque la ambientación europea de principios del siglo XX se queda intacta.

Trama

Sophie es una chica de 18 años que trabaja y se ocupa de la tienda de gorros y sombreros del padre difunto. Un día saliendo de la tienda es importunada por dos gendarmes del ejército presente en la ciudad por la guerra y es salvada por un misterioso joven llamado Howl.

En cuanto vuelve a casa recibe la visita de una bruja que desde siempre deseaba el amor del joven todo para ella y le lanza, por celos, una maldición: la joven y guapa mujer se transforma en una vieja, impidiéndole de revelar la verdad. Por miedo, Sophie se escapa de casa. Mientras busca un bastón para que le ayude a andar más cómodamente, le aparece una rama animada que la conduce al castillo ambulante. Una vez dentro, la vida de Sophie cambiará completamente.

El respeto a la naturaleza y el antimilitarismo

El castillo ambulante encontrado por Sophie representa un ingenio técnico, realizado para favorecer el respeto ambiental en un nivel muy alto: el fuego le permite andar, recicla el agua y posee una puerta que, según el color, da acceso a cuatro ambientes diferentes, desde el mar hasta la montaña.

Este castillo trucado es el símbolo de una manera de vivir diferente que se acerca más a la naturaleza y enfrenta a los personajes con situaciones de supervivencia o de acercamiento con el entorno ambiental de una manera pacífica y tierna.

La maravilla de las historias de Miyazaki es que todos estos matices se esconden detrás de unos personajes fantásticos de primera categoría, que asombran por los colores o por las voces, por el trazo del dibujo redundante y particular. Lo que llama a la atención es, antes de todo, la presencia estos protagonistas inusuales también en una historia para niños. Pero lo bueno es que esta no es una historia solo para críos, sino una fábula para adultos con una moral mucho más profunda.

Los personajes todos poseen una doblez de fondo: Sophie es una joven atrapada en el cuerpo de una anciana; la bruja que parece cruel, en realidad es una mujer que da mucha pena porque se siente inútil; Howl escapa de la guerra pero lucha también contra ella en determinados momentos.

Además de enseñar continuamente estos paisajes maravillosos y relajantes que la naturaleza nos ofrece y que deberíamos disfrutar como hacen los personajes de esta aventura, también se enseña una gran lucha contra el militarismo y la guerra y la importancia de las relaciones interpersonales. El odio hacia la guerra representa una característica típica de las obras de Miyazaki, después del choque sufrido por el pueblo japonés bajo las bombas de Hiroshima y Nagasaki.

No es una historia muy fácil de comprender, pero seguro que mientras los niños se dejarán llevar por los colores y los personajes, los adultos apreciarán la ironía y los significados que sutilmente transpiran a través de una hilarante aventura de protagonistas que en el fondo son mucho más humanos de lo que parecen.

Escribe Serena Russo

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