Reinventarse

  22 Septiembre 2020

La nueva tele del otoño

charlie-Hebdo-0Preside estas líneas una palabreja que estas semanas preotoñales, días en los que todo arranca de nuevo, la escucho con frecuencia en tertulias y cenáculos televisivos. No es suficiente con reiniciar lo anterior, ahora además hay que reinventarse.

Quien mejor ha interpretado esta idea, como siempre, es el humor y la publicidad. El mes pasado la revista Charlie Hebdo ilustraba su portada con dos escolares que, en vez de llevar a sus espaldas una mochila, transportan un ataúd cada uno. Con menos contemplaciones, unos grandes almacenes promocionaban la «vuelta al cole» con un cartel en el que se veían las piernas de un escolar presunto suicida.

Sin duda, ambas iniciativas alimentaron las tertulias matutinas de las televisiones durante varias semanas. De paso, calentaban el momento de volver a los colegios y las medidas que cada administración anunciaba para la ocasión. Todas las cadenas programaron algún especial, con los invitados de siempre, para aventurar en qué condiciones entrarían las niñas y niños en sus respectivos colegios. No se les aportan medios para abordar con solvencia su profesión, pero se les envuelve en una aureola de heroicidad a sanitarios y docentes (TVE anuncia el estreno de una serie sobre un profe siguiendo la estela del Merlì de TV3). El tipo, en última instancia, se lo juegan ellas y ellos en sus puestos de trabajo.

De modo que la reinvención se desenvuelve no tanto en el plano ontológico como en el de la lógica de las construcciones simbólicas. Esta adopta una modalidad relacional, porque se basa fundamentalmente en el intercambio de máximas y de relatos. Son un buen ejemplo de ello las dos referencias anteriores. Aunque hay muchas más.

En los tiempos pretéritos, cuando veíamos a un político en la pequeña pantalla, era porque quería convencernos de una idea o proyecto. En cambio, ahora las televisiones necesitan que los políticos vayan a sus platós a legitimar las creencias de su audiencia. Y, sobre todo, que el efecto de lo dicho pueda ponerse en circulación en lo que inapropiadamente llaman «redes sociales». Por tanto, no se moviliza o «pone en valor» lo tangible sino las recreaciones que ocultan las desigualdades, la inmigración, los políticos analfabetos y desvergonzados, la creciente pobreza y todo lo demás.

Una de las políticas en activo que mejor ha entendido la lógica de la reinvención, es la diputada Álvarez de Toledo. Cambia el puesto de portavoz en el Parlamento, órgano de lo tangible, para convertirse en oficiante de YouTube, órgano regido por la lógica de masas. Antes salía en la tele solo de vez en cuando, ahora está permanentemente, incluso en los telediarios. La señora, sin perder un ápice de su extremismo ideológico, se vuelve más cañera en la vertiente digital de las redes. Ahora solo hace falta que le anime a hacer lo mismo a la inefable Díaz Ayuso, que es vergüenza nacional y el pin, pan, pun de los telediarios, especialmente de los de TVE.

Quien maneja también muy bien los hilos de la reinvención es Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. Recibe antes en la Moncloa a Iñaki López, moderador de esa caja de grillos que es La sexta noche (La Sexta) que a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Comunidad en la que el contagio alcanza niveles de auténtico peligro público. Un sábado, a mediados de septiembre, pudimos ver a Iñaki en la Moncloa y guardar las distancias, sociales y dialécticas, ante su anfitrión, quien no aportó nada que no se supiera ya. Eso sí, la puesta en escena tenía muy cuidados los detalles: las banderas y una ventana abierta para asegurar la ventilación del espacio. Recomendación que el controvertido Fernando Simón nos hace cada vez que tiene ocasión. Mis dudas no se disipan: ¿qué sentido tiene una entrevista realizada con tales mimbres? Como mucho, aportar combustible a los tertulianos de un «bando» y otro de las tertulias.

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Mucho más osado ha sido el popular actor Antonio Resines. Ni corto ni perezoso se fue a la cola de la Seguridad Social a preguntar por los trámites de su asunto, pues llevaba varios meses esperando una respuesta. Según los informativos de La Sexta y las redes sociales, montó un «pollo» de considerables dimensiones y amplia repercusión entre la ciudadanía. Un actor que ha dedicado su vida profesional a trascender lo material creando ficción, ahora se reinventa metiéndonos en la cruda realidad: los viejos aparatos del Estado no funcionan y lo que es más grave, no tienen sensibilidad, ni voluntad, ni capacidad para resolver los problemas que corroen a la mayoría de la ciudadanía.

Otra vertiente de la reinvención es lo que está sucediendo con los órganos de gobierno de RTVE, aparte de los del Poder Judicial. Nombran con carácter provisional como presidenta del Ente a Rosa María Mateo y ahí sigue, sucediéndose a sí misma. Los partidos no logran ponerse de acuerdo en quién debe ocupar ese cargo, incluso si ha de ser ella misma. Bueno, esta opción no debe ser la más barajada a tenor de los desaguisados que va provocando en su política de nombramientos, ya sea de corresposalías (Londres, Roma o Bruselas) y de los responsables de informativos. De lo cual se desprende que, si no la remueven de su cargo, es porque todos están cómodos con la gestión que está haciendo de la televisión pública.

Hace unos cuantos meses se habló de desterrar de la programación de RTVE la crónica rosa. Pues bien, sin ir más lejos, ahí sigue el omnipresente Boris Izaguirre con la ración semanal de cotilleo de sociedad en Lazos de sangre (La 1). En su última entrega lo dedicó a la diseñadora Ágatha Ruíz de la Prada y promete que el próximo será sobre las cuitas familiares de Camilo Sexto. En ambos casos, como habrán imaginado, se trata de personajes poco relevantes para entender lo que nos está pasando.

Anunciaron a bombo y platillo la renovación de las mañanas con un magazine que rotulan como La hora de La 1 y que presenta Mónica López. No lo hace mal, la verdad, pero no logra marcar distancia respecto a los que ofrecen en el mismo horario las cadenas privadas. Ese es el territorio de la incombustible Ana Rosa Quintana y su El programa de Ana Rosa (Tele 5) sigue siendo el líder de las mañanas. Reconoce que manipula las imágenes de la pandemia y no pasa nada, siguen prietas las filas su fiel audiencia.

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El experimentado José Ramón Patterson, excorresponsal de TVE en Bruselas, dice que el ente público pierde audiencia y credibilidad por falta de criterio en su programación. Trata de imitar a las televisiones privadas y solo consigue hacerlo peor. Veremos qué pasa con ese programa que anuncian para la noche de los sábados, ¿logrará mejores registros que los obtenidos por griterio de El sábado noche (La sexta)?

Me parece de interés llamar la atención sobre el diseño del set de algunos programas, entre otros el de La hora de la 1. En coherencia con los tiempos que corren, se reinventa el plató con formato de multipantalla. Del fondo del plató, dividido en recuadros, emergen imágenes que a menudo dificultan el seguimiento de lo que están exponiendo los invitados e invitadas en el plató. Por cierto, este fondo diáfano y multipantalla, muy propio de la estética de la pandemia, también lo encontramos en el renovado Informe Semanal e incluso en el plató de informativos de Antena 3.

Sin duda, quien cuenta ya con un aliciente para reinventarse es el todoterreno televisivo Andreu Buenafuente. Comenzó en TV3 y ha llegado hasta la globalizada Movistar+, siempre con programas que han contado con el favor del público. Tal vez por ello, el Ministerio de Cultura ha decidido reconocer ese trabajo con el Premio Nacional de Televisión 2020. A todo esto, ¿algún nexo con el Nacional de Cine 2020 concedido a la directora Isabel Coixet?

Buenafuente, además de manejar con mucha solvencia los programas nocturnos, desde la productora El Terrat ha creado y promocionado un estilo de hacer televisión muy ajustado a la la referida lógica del reinventarse. En esa órbita tenemos desde Jordi Évole, David Broncano, Miguel Maldonado o Berto Romero, pasando por Eva Soriano y su pareja Victoria Abril. ¿Con un elenco así cómo se le van a poner reparos a semejante reconocimiento?

Ahora bien, para superar la prueba de la reinvención les propongo ver un par de entregas de La resistencia (La sexta), presentado por David Broncano. Si al terminar de verlos no tienen ningún síntoma compatible con la Covid-19, es que han logrado reinventarse, al menos televisivamente.

Escribe Ángel San Martín  

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