Edu-Clan: ¿infectada?

  15 Abril 2020

Documentos antiguos fuera de los circuitos comerciales

educlan-0Con la que está cayendo por doquier, falta humor y perspectiva para hablar del régimen de información sobre la crisis actual. En su lugar, y como consecuencia de esta enorme tragedia, se han adoptado decisiones que trastocan el normal transcurrir del día a día. Una de esas decisiones es cerrar todos los centros escolares del país y confinar a su personal.

La decisión pone en modo filantrópico a empresas de los sectores más variados y ofrecen entretenimiento «educativo» para los menores enclaustrados.

Una empresa dominante en el sector de la comunicación oferta, a módicos precios, colecciones de libros y películas con las que «lo sabrás todo de casi todo». Otra fundación asociada a una operadora de energías fósiles, pone en marcha una plataforma de contenidos audiovisuales bajo la advocación: «Aprender sobre energía puede ser muy divertido».

En la plataforma se encuentran materiales para todas las edades escolares. Promenten enseñar tanto a construir una casa eficiente energéticamente como estrategias de consumo para frenar el cambio climático. Cualquier cosa menos enseñarles a interpretar la factura mensual de la luz.

La fundación de otra poderosa teleoperadora nos dice que, de acuerdo con el Ministerio de Cultura y Deporte, pone a nuestro alcance una ingente cantidad de contenidos culturales para seguir conectados desde casa.

Una de las muchas secciones es el Espacio Madresfera, a la que corresponde esta imagen que asocian irónicamente con «telesuplicio». Sensible a este interés por la formación de la ciudadanía, al igual que la aludida fundación, les invito a que dediquen un tiempecito al análisis de esta fotografía colocada en el frontispicio de la referida sección.

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Si no saben cómo afrontar tan delicada tarea, pueden distraer parte del confinamiento formándose en «alfabetización audiovisual». Para este propósito disponen de la plataforma Platino Educa, concebida y desarrollada por varias gestoras de productoras audiovisuales y cinematográficas. En esta plataforma encontrarán —al menos eso prometen— los recursos intelectuales para analizar películas y demás productos audiovisuales, como el citado más arriba. Pero ojo, ¡aquí no todo es barra libre!

En realidad no quería hablarles de nada de esto, sino de otra iniciativa, de parecido fuste, que se nos ha presentado bajo la marca comercial de EduClan (ClanTV de RTVE). Con la excusa de Aprendemos en casa, RTVE, el Ministerio de Educación y Formación Profesional, junto a un nutrido grupo de editoriales de libros de texto, entidades como Platino Educa y canales de YouTube, ofrecen contenidos educativos. Compromiso de la televisión pública mientras dure el cierre de las aulas y en horario de mañana. En ClanTV, para los más pequeños, tienen estos contenidos de 9 de la mañana a 12. A partir de esta hora y hasta las 14, en La 2 se programan contenidos para los de secundaria.

Resulta llamativo que, en estas circunstancias, a la programación se le haya dado una estructura tan escolar como inapropiada para lo que cabría esperar. ¡Solo le falta la media hora de recreo! Cada día de la semana se dedica a un área de conocimientos, así los lunes para las mates, los miércoles para artística y los viernes para ciencias naturales. Toda la mañana con la misma materia, lo que varía es el grado de dificutad que está en función de la audiencia: a las 9 los más pequeños, de 6 a 8 años, y de 13 a 14 horas para los estudiantes de 14 a 16 años.

Es indudable que esta iniciativa realza la figura de servicio público de RTVE. De hecho, no he encontrado ejemplos semejantes en otros canales de TV, ni públicos ni privados. Claro que mi testeo no fue ni mucho menos todo lo exhaustivo que debiera. Pero es obvio que no todas las programaciones han dado cabida a contenidos de esta naturaleza. El problema, sin embargo, es que no se puede decir mucho más de la encomiable iniciativa de TVE y el ministerio.

Bueno, sí se puede decir algo más. Tanto desde el punto de vista cuantitativo como del cualitativo, es sabido que el proceso de maduración digital avanza en función de la clase social. A día de hoy, cuando el acceso a la señal de televisión ya no es un signo de distinción, se puede afirmar que es bastante menos discriminatorio que la de internet. Así que, por lo menos, se sabe que EduClan llega también a las familias que no tienen conectividad a las grandes redes de telecomunicaciones.

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Mayores dudas plantea, no obstante, el modo como se ha confeccionado el menú pedagógico programado por RTVE. Los materiales emitidos han sido cedidos, de modo gratuito, por los titulares de sus derechos que, en su mayoría, son editoriales de libros de texto y material escolar. A tenor de lo que se ha podido ver, se trata de documentos antiguos fuera de los circuitos comerciales. Si se pretende acceder a las guías didácticas y materiales de apoyo, entonces ya es necesario cumplimentar una ficha e incluso pagar una cantidad simbólica. Recordemos que ahora lo valioso no son los contenidos sino los datos.

Sin duda, el visionado de las piezas incluidas en las distintas asignaturas, produce la sensación de añejo y estéticamente desfasado. En unos casos se facilita la procedencia y en otros muchos no. Bastantes piezas provienen de canales «educativos» de YouTube, que además remiten a su enlace para ampliar conocimientos o resolver dudas.

La animación tan elemental o el aguantar a un joven hablando a cámara, sobre el fondo blanco que es la pizarra, para explicar una derivada o una fórmula de química, resulta demasiado poco estimulante. No quiero ni imaginar a los padres de un adolescente abriéndole los ojos para que se impregnen de tanta sabiduría o para que pulse el «like» que solicita el teledocente.

Es obvio que preparar en un breve plazo de tiempo tanto material televisivo no es tarea nada fácil. Sin embargo, hay un par de cuestiones que considero muy preocupantes, al menos desde los formatos actuales de la televisión. Viendo estas piezas, uno llega a pensar que para estos contenidos no ha pasado el tiempo. Es aquella Televisión Escolar que a finales de los 60 emitía TVE bajo la dirección de Jesús García Jiménez y el apoyo de la red de teleclubs (mandados construir por Fraga Iribarne).

A estos locales acudía la gente del pueblo a ver la televisión por la tarde y, por la mañana, los escolares reforzaban los conocimientos de la enciclopedia. Las emisiones se estructuraban por materias cada día de la semana y etapas escolares. Vázquez Montalbán dijo que la experiencia de los teleclubs contribuyó a la organización de la lucha antifranquista, mientras que los más jóvenes vieron la vida urbana y acabaron abandonandonando las zonas rurales.

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Las emisiones que está haciendo actualmente TVE sirven, en primer lugar, para darse cuenta de la desigualdad de oportunidades, lo cual no se soluciona con regalar i-Pads, como están haciendo algunas administraciones autonómicas. Más bien se está afianzando la tendencia de mercantilización del servicio público que es la enseñanza. Entran las grandes empresas a decir qué enseñar y a través de qué medios hacerlo. Y hacerlo en un formato escolaricista ya caduco, perdiendo así la oportunidad, como propuso Elvira Lindo, de ofrecerle a los escolares no más deberes sino otras actividades más creativas y de acercarse a la cultura.

En este régimen de confinamiento, es normal que tengamos la sensibilidad a flor de piel. Pues bien, las emisiones escolares de TVE de estas semanas, se han descalificado por la falta de rigor científico en muchas de las piezas emitidas y, por si no fuera suficiente, «infectadas» de adoctrinamiento centralista. Al parecer, el Cid Campeador es símbolo de la recentralización y los colores rojos y amarillos en una animación no tienen más referente que la bandera. Bueno, todo esto y mucho más, se comenta en las redes sociales, pero estas, como ya se ha dicho, son cosa de la gente que vive bien y no necesita de la televisión educativa.

¿Con estas lecciones los chicos y chicas confinados podrán interpretar y entender lo que las televisiones dicen/callan sobre el Covid-19? Lo que ahora los políticos despachan con terminología militarista, ¿será el anuncio de lo que se avecina en cuanto a libertades y derechos civiles? Cuestiones que no aparecen en las lecciones televisadas de lengua, matemáticas o naturales.

Por algo parecido, Umberto Eco comentó que el público había tardado mucho tiempo en advertir que la televsión berlusconiana los estaba inmunizando. Pero ya era demasiado tarde. ¿Se estará repitiendo la historia?

Escribe Ángel San Martín

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