Un niño prodigio, un año y el No-Do

  06 Marzo 2021

El noticiario como propaganda política

el-peon-0Estos días he terminado de leer un libro sin duda atípico, original y excelentemente escrito. Me refiero a El peón (Pepitas, 2021) del periodista Paco Cerdá. En este texto de vocación memorialista se utiliza el ajedrez como metáfora de la vida.

A partir de ahí, Cerdá elige el peón, la pieza más humilde de este milenario juego, para describir una serie de hechos ocurridos durante el año 1962, convirtiendo en actores del relato a una serie de antihéroes que fueron utilizados y manipulados por gobiernos o núcleos de poder, a pesar de ellos.

En todo caso, el principal protagonista de este relato es Arturito Pomar, un niño prodigio, nacido en 1931, que en la posguerra española llegó a convertirse en el mejor jugador español de ajedrez de todos los tiempos.

En febrero de 1962, en el Torneo Internacional de Ajedrez de Estocolmo, se enfrentaron e hicieron tablas Arturo Pomar, el otrora niño prodigio español y Gran Maestro Internacional, y Bobby Fischer, el también precoz jugador norteamericano, que acabó con la hegemonía rusa en este deporte, y fue campeón del mundo entre 1972 y 1975.

El libro de Cerdá utiliza los 77 movimientos de la partida entre Pomar y Fischer para hilvanar un relato-mosaico sobre cómo era el mundo en el año 1962. En él habla de diferentes personas (peones) que jugaron en diferentes contextos una «arriesgada partida», y que de alguna manera incidió en el estado de las cosas. Se trata de situaciones ocurridas en el ámbito internacional, y otras a nivel nacional, protagonizadas por personas anónimas y en otras no tanto, como sucedió con Salvador de Madariaga, Julián Grimau, Dionisio Ridruejo, Marcos Ana, Blas Piñar, Dolores Medio o los dos ajedrecistas antes mencionados.

En todo caso, el protagonista de este libro es Arturo Pomar Salamanca. Nació en Palma de Mallorca. Fue un niño precoz que empezó a jugar al ajedrez con cinco años. Con 12 se hizo célebre al hacer tablas en el Torneo Internacional de Gijón con el campeón del mundo Alexander Alekhine. A lo largo de su carrera obtuvo siete títulos de campeón nacional. Obtuvo el título de Maestro Internacional en 1950 y en 1962 el de Gran Maestro Internacional.

No era una persona ambiciosa, su carácter algo indolente no le permitió explotar su fama, más allá de las competiciones deportivas. Obtuvo una plaza de funcionario de Correos en Ciempozuelos. Se retiró de la alta competición a comienzos de la década de 1980. Publicó cuatro libros sobre la temática del ajedrez. En diferentes ocasiones declaró que lo que más le gustaba era el cine, y en especial las películas del oeste. Falleció el 26 de mayo de 2016 en Barcelona, a los 84 años.

Dotado de unas extraordinarias facultades para el ajedrez, pudo haber obtenido cotas más altas pero la España de posguerra no era un escenario adecuado, y no recibió el apoyo necesario para su preparación ni cobertura en las competiciones donde participó. Jugaba apoyado en su extraordinaria intuición e inteligencia para el ajedrez.

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El régimen franquista aprovechó sus cualidades para hacer propaganda y exhibirlo como un éxito de la formación en España y del espíritu quijotesco. Su presencia en periódicos y revistas le otorgó notoriedad y elevó el interés por el ajedrez en España.

En base al exhaustivo trabajo de investigación llevado a cabo por Paco Cerdá, podemos recuperar las diferentes fuentes de información que, a principios de la década de los sesenta del siglo XX, llegaban a la población española de la época. En ellas se informaba (o desinformaba) sobre los acontecimientos que ocurrían; hablamos de revistas, prensa, crónicas, cartas, informes, libros, radio y noticiarios cinematográficos.

Respecto a estos últimos, en España se proyectaba obligatoriamente en todas las salas de cine el No-Do (Noticiarios y Documentales Cinematográficos). Era una revista cinematográfica semanal, de carácter propagandístico, producida por el régimen franquista, que se proyectaba en cada sesión antes de la película programada. Fue creado el 29 de septiembre de 1942 y se mantuvo hasta el año 1981.

Asumió en exclusiva la elaboración de reportajes cinematográficos de noticias y documentales. El No-Do nació a partir de los medios técnicos y humanos procedentes del germanófilo Actualidades UFA.​ La primera proyección en salas se realizó el 4 de enero de 1943.

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Precisamente, a través del No-Do los españoles conocieron los éxitos nacionales e internacionales de Arturito Pomar. Así lo recrea Paco Cerdá en su libro:

«Suena la música de fanfarria compuesta por Manuel Parada, sale el águila sobrevolando el cielo y luego la otra águila, la pétrea, del Una, Grande y Libre, que precede al fundido a negro. Y acompasando las imágenes de Arturito —pedaleando sobre la bicicleta con pantalones bombacho y corbata, comprando en un quiosco, mirando sonriente un escaparate, concentrado frente al tablero y hablando ante los micrófonos de Radio Madrid—, la voz del NO-DO presenta a los españoles a su peón» (1). El noticiario franquista solo llevaba cuatro meses proyectando sus imágenes semanales.

En la referida partida entre Arturo Pomar y Bobby Fischer, el español ya estaba en declive, tenía entonces 31 años; el norteamericano,  en trayectoria ascendente, tenía 18. Dos personalidades contrapuestas, uno modesto, introvertido; el otro arrogante, impredecible; dos leyendas, manejadas respectivamente por la propaganda franquista y las estrategias publicitarias de la guerra fría.

Escribe Juan de Pablos Pons  


(1) Archivo de la Filmoteca Española. No-Do nº 19

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