Entrevista con Pablo Maqueda

  23 Noviembre 2020

Director de Dear Werner (Walking on cinema)

dear-pablo-maqueda-0-Daniel-Mayrit-2En el marco del Festival de Cine Europeo de Sevilla se ha estrenado el documental Dear Werner (Walking on cinema) dirigido por el joven madrileño Pedro Maqueda. Es una propuesta llamativa en la línea ascendente que se viene confirmando en el terreno del documental en España y que en el festival de Sevilla hemos podido constatar dentro de su sección Las Nuevas Olas No Ficción.

Dear Werner es la narración de un viaje real y emocional, emprendido por Pablo Maqueda, realizando el mismo recorrido que en el año 1974 el cineasta alemán Werner Herzog llevó a cabo, caminando desde Múnich hasta París, al conocer que su mentora artística, la escritora de cine y cofundadora de la Filmoteca Francesa Lotte Eisne, estaba gravemente enferma.

Esta vivencia la narró Herzog en su libro Del caminar sobre el hielo. Tomándolo como referencia y guía de viaje, Pablo Maqueda ha realizado la misma travesía 45 años después, recorriendo en el mismo periodo de tiempo los paisajes invernales y rutas que el director alemán describe en su libro.

Se trata de un ejercicio creativo concebido como un reto personal, realizado en clave cinéfila, en el que además Herzog ha participado leyendo algunos de los textos, a modo de apoyo a la reivindicación de esta travesía.

Reproducimos aquí la conversación mantenida con Pablo Maqueda durante la celebración del Festival de Cine Europeo de Sevilla.

La producción de la película y la logística aparentemente fueron mínimas, da la impresión de que vas solo y realmente con muy pocos medios, ¿nos puedes hablar sobre cómo preparaste la producción y el viaje?

En efecto, lo que se ve en el documental es lo que fue, soy yo junto a mi mochila, un par de cámaras, unas ópticas y los trípodes, nada más. De hecho, era un reto que quería ponerme a mí mismo porque yo no soy director de fotografía; he intentado aprender mucho sobre el lenguaje de las ópticas para intentar capturar esa inmensidad del paisaje, de la naturaleza. Mi mayor preocupación era que mis ojos captaran esos paisajes abrumadores y no ser capaz de fotografiarlos de una manera bella y cercana al cine de Herzog.

A nivel logístico, obviamente fue complicado porque tuve que conseguir descifrar el puzle que es el libro de Werner. He utilizado el texto como una guía de viaje. De hecho, había pueblos por los que pasaba y en efecto me iba encontrando los lugares exactos que él describe, por ejemplo, dos cipreses que están frente a una basílica y pasada la basílica hay un campo de fútbol y después del campo de fútbol hay una granja. Todo eso supone unas sensaciones, unas emociones, algo difícil de transmitir; y eso es lo que he intentado: mirar al pasado, 46 años atrás y llegar a un lugar en el año 2020 y ver que esa mística aún sigue viva.

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La verdad es que es esa vertiente emocional que comentas creo que sí la transmite la película. Los fragmentos que lee Herzog supongo que estarán bien elegidos, consecuentemente con el guión del que también eres autor. Tienen calidad literaria ya que no son una descripción de lugares sin más, sino que transmiten emociones, y en ese sentido creo que está bien empastado el texto con las imágenes. En el pressbook de la película se lee que tenías previsto y, además tiene sentido desde el punto de vista de la concepción de la película, que Werner Herzog apareciera en ella, pero esto finalmente no ha sido posible por motivo de la pandemia. Esto implica que has tenido que ir reelaborando tu proyecto inicial.

Así es, la idea que en un primer momento yo tenía en mi cabeza era que al final de la película camináramos juntos y habláramos no de su cine sino de la vida, conversando como maestro y aprendiz. Él inicialmente accedió a participar, pero después se cruzó el problema de la pandemia.

Pero yo creo que el confinamiento obligatorio ha venido muy bien al proceso creativo, en el que hemos podido reflexionar de una manera mucho más delicada y él ha podido ver la película varias veces. Realizó sus grabaciones desde allí y después de ver la película por segunda vez me confirmó que no tenía sentido que él apareciera. Era casi como un fantasma que sobrevuela toda la película y no tenía sentido que él interviniera aportando sus reflexiones, por mucho que yo no quisiera reflexionar sobre su cine.

Desde luego, yo le estoy muy agradecido por su generosidad, porque él ha hecho que esta película tenga una conciencia y una entidad muchísimo más grandes, gracias a sus consejos, a sus reescrituras del guión, recitando algún momento, alguna anotación, haciendo acotaciones o fragmentos de su vida; pero nunca sobre el camino, eso sí es cierto. Él no ha querido hablar de ello, y hay que respetarlo; porque es algo muy personal para él, cuando se enfrentó a ello y más después de la muerte de Lotte Eisner, acaecida varios años después.

Hay un detalle quizá menor, pero me gustaría que lo comentaras y es el sentido que le das al hecho de que la película esté narrada en inglés, menos el epílogo que está en español. ¿Eso lo haces buscando algún efecto o para transmitir alguna cuestión en concreto?                                                                                

Sí, obviamente es por la intimidad que existe entre emisor y receptor; es también un guiño a mi país de los que hay también algunos a largo del documental. Sale la investidura de Pedro Sánchez (en una televisión), que es un momento en el que yo me encuentro en mitad del camino, casi por arte de magia, e intento captar rápidamente.

Incluso el propio Herzog me planteó la duda, después de los visionados me dijo si no había pensado en hacer la banda sonora en castellano, no sé si sabes que Herzog habla un perfecto castellano, él domina ocho idiomas. Pero yo quería que el homenaje a la figura de Werner tuviera un sentido estético, dado que sus documentales están narrados en inglés. Paradójicamente, también un poco cómicamente, mi acento inglés es muy duro, muy similar al suyo. Es la idea de que hablan el maestro y el aprendiz en un mismo idioma.

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Quiero que me comentes la secuencia, ya hacia el final de la película, cuando visitas la Cinemateca Francesa. Su sentido, las entrevistas que haces allí y los planos de algunas salas.

Visitar ese lugar es emocionante, ya que es la historia viva del cine. Ver frente a ti el cinematógrafo de los Lumière que aparece en la película. Para mí era importante ese reflejo de simetría desde el inicio hasta el final y que la Cinemateca fuera el clímax que esta película necesitaba; porque si arrancamos con lo concreto, Herzog que es el leitmotiv con el que arranca esta historia, acabamos con el Cine en mayúsculas, representado por la Cinemateca.

Ese arco de transformación que sufre mi personaje en el filme para mí es muy importante y que al final la figura de Herzog cediera al peso de la historia del cine, enmarcada en la figura de Lotte Eisner, porque es una mujer que ha protegido con sus propias manos latas de negativo para que los nazis no quemaran películas como El ángel azul o El gran dictador; o sus estudios sobre el cine alemán y su labor como crítica de cine, su legado en definitiva está depositado en la Cinemateca Francesa.

Es llamativo el olvido de la figura de Lotte Eisner en la historia de la cinematografía. Fíjate que nadie sabía dónde acabó Herzog el camino; él no lo dice ni lo indica en su libro. Ni siquiera en la propia Cinemateca Francesa lo sabían. Me pusieron en contacto con un historiador y al final conseguimos saber el número de la rue des Capucines donde acaba el viaje de Herzog. Mi idea de terminar en la Cinemateca se enriqueció con el ofrecimiento de compartir una clase con estudiantes reflexionando sobre la figura de Lotte Eisner, manejando documentos que ella ordenó y escribió con sus propias manos, como la carta que leo en el documental donde ella explica los inicios de la Nouvelle Vague.  

Por eso, para mí era muy importante también reflexionar sobre la figura de todos los maestros: Henri Langlois, Agnés Varda, Eric Rohmer, etc. En definitiva, la referencia del cine francés como heredero de una cinefilia pura y clásica que a día de hoy me parece que se está perdiendo con tanta serie y tanto producto de consumo rápido en YouTube y las plataformas para la televisión.

Me parece que cada día tenemos menos tiempo para reflexionar de una manera sosegada sobre una película y, sobre todo, para mirar al pasado y aprender de los cineastas clásicos. Mi película es una modesta contribución a la hora de animar a la gente a ver cine clásico y a descubrir la obra de Werner Herzog.

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Para finalizar, quería preguntarte sobre la música de la película, porque creo que tiene un rol importante cara a la comunicación con los espectadores, en una película tan sensorial.

La música está a cargo del músico José Venditti. Esta película está hecha por tres personas. Me encantaría poder decirte que tenemos un gran equipo detrás pero no es así. Precisamente estoy disfrutando del proceso de haber hecho una película con tres personas: una productora, Haizea G. Viana; yo a cargo de la dirección, montaje, fotografía y guión; y José Venditti a cargo del sonido y la música.

A José fue al primero que contacté a la hora de arrancar esta historia, porque quería presentar un proyecto armado desde lo estético y sonoro. Desde el principio hubo una gran sintonía con Venditti, que me habló de la sonoridad y musicalidad de los paisajes de la película. Él ha utilizado un banco de sonidos que ha grabado alrededor del mundo, en viajes a Asia y Latinoamérica. El mapa geográfico que plantea la película es un mapa muy emocional. Se han utilizado ambientes sonoros grabados en mitad de la selva, sonidos de animales, de diversas tribus…

Creo que para una película tan sensorial como ésta, que plantea un viaje tan cercano a las emociones me parecía que la música incluso tenía que tener más peso que la imagen y hay veces en la película que es la protagonista.

El cine de Herzog al que en este documental se rinde un homenaje muy personal, siempre transmite una cierta locura, una ruptura de lo convencional, y ese espíritu rebelde lo ha asumido Pablo Maqueda, al hacer un viaje arriesgado, pero ilusionante, invitándonos a caminar persiguiendo nuestros sueños.

Esta película, que es una declaración de amor por el cine, se estrena el 20 de noviembre en las salas de cine españolas.

Escribe Juan de Pablos Pons | Fotos: Daniel Mayrit y Pablo Maqueda

 

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