Editorial abril 2009

  28 Abril 2009

¿Mentiras gordas?
Escribe Adolfo Bellido López

Francisco FrancoEn el comienzo del mes de abril de 2009, el año de la crisis y de Obama, de los escándalos políticos y de la llegada, nuevamente, del 3D... se recordaba, en una emisora de radio, el cincuenta aniversario del poco conmemorable acontecimiento de la terminación de la (in)civil guerra española. En aquel entonces, se dictó un parte oficial y triunfalista en el que se aseguraba, más o menos, que el desalmado ejército rojo había sido vencido, humillado y desarmado. En esos momentos, se afirmaba, huía en desbandada, con el rabo entre piernas, hacia... Moscú o lugares limítrofes.

Palabras enfáticas las de aquel parte, dichas a través de las ondas de la emisora recién nacida, Radio Nacional de España. Cincuenta años después, suprimido, según se dice, aquel régimen dictatorial y convertida España en una democracia, RNE recordó el acontecimiento. Ahora, la emisora, se autodenomina la Radio de todos. En cierto punto lo es, al menos sus copos noticiables son menos indigestos que los de otras cadenas.

Pero nuestra radio al recordar el hecho, en uno de sus programas diarios, tuvo la idea, buena o mala, de recordar cómo el cine había hablado de nuestra guerra. Se otorgaron, a tal ejercicio de memoria, escasos minutos. Se trataba de resumir la aportación desde aquí y desde ahora a las diversas formas en las que se había tratado al fratricida contienda el cine: manipuladora, comprensiva, explicativa, revolucionaria, recreativa, reflexiva, investigadora...

La radio en ese momento no sirvió más que para poner en evidencia el escaso interés que el cine despierta aquí y allá. O, si se prefiere, lo poco que se sabe e investiga sobre el cine por parte de los reporteros, ejemplo del escaso rigor puesto por algunos periodistas a la  hora de investigar cualquier asunto.

Ocurrió el día reseñado que, durante escasos minutos, una reportera llegada desde otro lado del estudio, intentó hablarnos del hecho. Sólo pudo darnos cuenta de cinco o seis títulos, redichos con palabras entrecortadas cuando pronunció comprometedoras opiniones sobre las razones y hechos de aquella contienda.

Logo de Radio Nacional de España, la radio de todos

Raza

Fue tan importante nuestra guerra, se nos dijo, que tanto en España como en el extranjero se hicieron muchas películas sobre el tema. La primera que se citó fue Raza, de título categórico, realizada por José Luis Sáenz de Heredia, director unido familiarmente al creador de la falange, José Antonio Primo de Rivera, fusilado por los rojos. Una de las personas caídas por Dios y por España. Así se decía, en aquellos años, antes de gritar un retumbante "Presente". En toda España, los del otro bando seguían y seguirían presos durante años... en el caso de que no hubieran sido fusilados. En ellos no habría jamás presente, posibilidad de memoria.

RazaRaza, rodada en 1942, estaba escrita por Jaime de Andrade, un nombre tras el que se escondía el del propio Franco. Veleidades literarias de un dictador que al parecer fue muy dado a ver y gustar de películas, al tiempo que hacia lo imposible porque otros no las vieran. Era, sin duda, el centinela, el vigía de Occidente, que deseaba soñar con glorias imperiales. Tenía que velar, con la lucecita de la habitación de su palacio siempre encendida, para que no volvieran a ahondar en nosotros las ideas que él había arrojado a sangre y fuego. Ese papel de salvador de la humanidad sería ejercido, no obstante, por las verdaderas fuerzas del Imperio, ya que su poder radicaba en la fuerza de la gran cantidad de armas que poseían y desplegaban por aquí y por allá.

Pero Raza no fue la primera película que se realizó sobre la contienda. Incluso durante la guerra se hicieron varias otras, alguna importante, eso sí, fue terminada con posterioridad, como Sierra de Teruel de André Malraux y Max Aub. Al terminar la contienda, incluso fuera de España se realizaron varias películas, en general poco brillantes, siendo una de las más famosas ¿Por quién doblan las campanas? (1943), que no pudimos ver hasta muchísimos años después. No era para tanto aquello que nos habían contando.

Aquí, los nacionales nos martillearon con cientos de títulos de heroicidades y sacrificios sin límites. Películas en las que los buenos eran los de siempre y los malos, claro, los que a lo largo de los años han sido muy malvados. La lucha, en definitiva, entre el inmovilismo y el progreso. Decenas y decenas de títulos que nos llevan de Balarrasa a El santuario no se rinde, de Sin novedad en el Alcázar a Morir en España o Cerca del cielo.

'El laberinto del fauno' de Guillermo Del Toro

Más recuerdos y muchos olvidos

La radio de todos pasó, en ese 1 de abril, de puntillas por el ardor guerrero propagandístico para hablar, menos mal, de Canciones para después de una guerra de Patino, filme realzado en los años setenta y que, en realidad, va de otra cosa: las consecuencias de aquella guerra, la historia de un país que trataba, contra viento y marea, de sobrevivir ante tanto dolor y oscuridad.

'El laberinto del fauno' Aquella locutora presurosa, considerada como doctora sapientísima en conocimientos fílmicos, al menos rindió tributo al cine realizado ahora sobre la guerra (in)civil tanto de aquí como de fuera. Eso sí, no tuvo reparo (o quizás desconociese) en dejar perdidos por el camino varios títulos importantes españoles. Increíble, por ejemplo, no mencionar El espíritu de la colmena de Víctor Erice, y dejar también en la cuneta tantos otros realizados en el extranjero sobre la guerra y sus secuelas, como Morir en Madrid de Rossif  o La guerra ha terminado de Resnais.

La radio, siempre preocupada por lo inmediato, se centró, eso sí, en El laberinto del fauno de Guillermo Del Toro, un filme curiosamente inspirado en El espíritu de la colmena. Se olvidó la locutora de citar el anterior filme del realizador mejicano (más centrado en la guerra pero igualmente equivocado): El espinazo del diablo.

La comunicadora también se refirió a dos títulos españoles recientes, ambos realizados por Jose Luis Cuerda, necesarios si se quiere, pero de muy relativo valor cinematográfico, como son La lengua de las mariposas y Los girasoles ciegos. Pudo también la radio, en su corto enunciado, mencionar Tierra y libertad de Loach, pero no sé con seguridad si lo hizo. Mi memoria, al igual que otras que intentan acallar el pasado, también es resbaladiza. Poco más dio de sí el corto reportaje. Eso sí, tampoco se acordó de Libertarias.

Una ministra de cine

Ángeles González Sinde¿Interesa a alguien el cine? Parece ser que sí.

También en el mes de abril de 2009, habrá que recordar que, encubierto entre el ruido de trompetas y tambores, de claveles blancos que claman no sé qué contra el aborto, fue nombrada una cineasta como Ministra de Cultura del Gobierno de España. La cineasta no ha hecho ninguna película de importancia como realizadora. Como plañidera de discursos en su papel de Directora de la Academia de Cine tampoco ha mostrado su, previsible, talento. Su mayor aportación, en la parte que le corresponda, ha sido como co-guionista de La buena estrella, la interesante película de Ricardo Franco.

A Ángeles Gónzalez-Sinde, pues ese es el nombre de la cineasta-ministra, le viene de lejos su relación con el cine. Su padre fue productor, guionista y realizador. Colaboró, por ejemplo, en ese proyecto singular y efectivo de Queridísimos verdugos de Basilio Martín Patino. Murió relativamente joven, sin haber mostrado, con toda probabilidad, el cine que llevaba dentro. Otro de sus hijos, además de la Ministra de Cultura, trabaja actualmente en este brumoso mundo del cine, al igual que lo hacen otros de sus allegados.

No sé si la ascensión ministerial de la Directora de la Academia de Cine, ha sido el cohete impulsor de dos hechos tan significativos como son la presencia en Cannes, independiente de su calidad, de tres películas españolas (dirigidas por Almodóvar, Coixet y Amenábar, éste fuera de concurso) y los numerosos premios concedidos, en el reciente Festival de cine español de Málaga a realizadores jóvenes y/o primerizos. ¿Será cierto que, ahora mismo, contamos con unos prometedores realizadores? Esperemos que no ocurra como ha pasado, en general, con los directores de la generación anterior, que borrachos como dioses se llegaron a creer superiores a casi todos los que les habían precedido.

Mentiras y gordas¿Dónde radica el problema de nuestro cine? En el Festival de Málaga, la Ministra de Cultura polemizó con el escritor Juan Marsé sobre el tema. ¿Será verdad que el fallo se deba a la flojedad de los guiones? No hay que ser demasiado experto en la materia para decir que sí, aunque sea un problema que no sólo se da en el cine español. Es un hecho que invade al cine. ¡Que se lo pregunten si no a los norteamericanos!

Claro, que el problema expuesto, o interrogado por la angélica Sinde, tiene miga cuando quien lo pone en candelero es a su vez guionista de cosas tan interesantes, o mejor, interesadas como Mentiras y gordas. Esperemos que ese título no sea el lema con el que afronte la labor ministerial.

Hoy, sin importarles la calidad (media) de los guiones, el cine norteamericano para vender más fácilmente sus reiteradas mentiras procede a engordarlas con premeditación y alevosía. Un método exitoso, al menos de momento, consiste en resucitar, una vez más, las 3D, o sea posibilitar que los personajes y las situaciones vividas en la pantalla, nos "entren" por lo ojos.

Los crímenes del museo de ceraSe trata de reinventar la realidad. Eso es, ni más ni menos, el cine en relieve. Un sistema tan viejo como el propio cine. A lo largo de su historia ha tenido años de gloria, como ocurrió al comienzo de la década de los cincuenta con títulos como Los crímenes del museo de cera de André de Toth, Fiebre de venganza de Raoul Walsh, La carga de los jinetes indios de Gordon Douglas... Hasta Hitch llegó a realizar un filme en 3D, Crimen perfecto, aunque prácticamente en ningún sitio fuera visto en ese sistema (1). Ha habido entre ese año y 2009 varias otros intentos de reavivar el sistema, pero sin demasiada fortuna.

La última (¿definitiva?) resurrección se ha conseguido, y con gran calidad, merced a los trabajos digitales. De momento las películas rodadas han sido de animación, aunque ya Cameron, Spielberg y Jackson preparan sus lanzamientos de películas en 3D con personajes más o menos reales (y decimos más o menos porque en muchos casos son grabaciones de intérpretes sobre pantalla verde y con su cuerpo lleno de chips para registrar su imagen, para luego digitalizarla y animarla, como ya hizo Zemeckis en Polar Express). Logros, adelantos, técnica que, por supuesto, nos pueden sorprender, embobar pero que para nada enriquecen o logran subvertir la calidad de los filmes (2).

Coda uno

Nos gustaría que los exhibidores cinematográficos fueran más arriesgados a la hora de estrenar filmes que sobre el papel no parecen ser excesivamente exitosos. Pero, siempre,  hay lugar para las sorpresas. Por ejemplo, una película tan pequeña y modesta, pero tan grande como Gran Torino,  se ha revelado como altamente comercial, hasta el punto de estar la primera en el ranking de las más vistas hasta varias semanas después de ser estrenada. Y eso que la fecha en que debía presentarse en los cines  fue cambiada (¿por miedo a su potencialidad comercial? ) en varias ocasiones.

El niño pezLo que es incomprensible, y difícilmente aceptable para el buen aficionado, es que ciertas películas no lleguen a estrenarse en muchas ciudades, de forma que sólo se exhiban en alguna sala (pequeña, por supuesto) de Madrid o de Barcelona o en cualquier lugar perdido de España, donde exista un empresario amante del cine  y... del riesgo. Se trata, a veces, de jugarse el todo o nada ante un filme del que todos parecen desentenderse.

Ciñéndonos a una ciudad como Valencia (la tercera en habitantes de España y una, dicen, de las más cinéfilas) podemos comprobar que títulos tan importantes como La cuestión humana de Nicolas Klotz o Cien clavos de Olmi no se han llegado a estrenar en ninguna sala de la ciudad o en sus alrededores. Incluso un filme de producción valenciana como puede ser El Kaserón de Pau Martínez, sólo se ha podido ver en los festivales de Cinema Jove y en la Mostra de Valencia. 

Tampoco han sido estrenadas Los siete días, película israelí que ganó el premio en la Mostra de Valencia del pasado año, ni La ecuación del amor y de la muerte, ni S-21 la máquina roja de matar, ni Mejor que nunca de Dolores Payás, que se pasó en el fenecido festival de cine de comedia de Peñíscola, y que sólo se ha estrenado en una sala en Barcelona... mientras que otros títulos, también de interés, como JCVD, Ben X, Ponyo en el acantilado, El niño pez.... han visto reducida su exhibición a cines, normalmente, fuera del centro de la ciudad o han sido proyectados en sesiones diarias únicas.

Otros filmes ni siquiera han llegado a España, como los últimos de Coppola o Angelopoulos (de Tarr o Garrel, dos ejemplos entre otros muchos, nada ha pasado a las salas comerciales). Mientras tanto, las salas de estreno se inundan con títulos, sobre todo americanos mediocres. 

Coda dos

Más allá de Río GrandeSi los exhibidores cinematográficos ponen poco interés en promocionar las películas de calidad, las grandes y megalíticas superficies comerciales, en las que se venden películas de DVD, hacen flaco favor a los buscadores de determinadas títulos. Resulta imposible encontrar lo que se busca por orden alfabético ante el caos idiomático con el que están desordenadas las diferentes estanterías, pero peor aún es tratar de encontrar el filme adscrito a una determinada temática.

Porque si los eficientes empleados tratan de clasificar los filmes de acuerdo a los llamativos títulos que dicen englobar películas del oeste, bélicas, dramáticas, policíacas, terroríficas, clásicas, fantásticas... nunca sabremos qué criterio utilizan para colocar cada filme en el correspondiente lugar. Así un título dramático se puede encontrar entre los cómicos, uno del oeste en terror o vaya usted a saber. Las sorpresas están al orden del día y del momento. Y ni les cuento lo que se puede llegar a encontrar en la galería de  títulos considerados como clásicos.

Ese caos en los comercios es jaleado por las propias distribuidoras, inventoras para sus carátulas de argumentos e incluso de fichas técnicas. Sin ir más lejos, el muy interesante western Más allá de Río Grande aparece anunciado en portada como dirigido por Burt Kennedy. Tal guionista-director nada tuvo que ver con el citado filme, que fue dirigido, y muy bien por Robert Parrish, como explican los correspondientes títulos de crédito.

A este paso nadie se podrá fiar de nadie... al menos en el mundo del cine, donde lo que parecen abundar son las mentiras, cuanto más gordas mejor.


(1) Hace años, en el festival Cinema Jove de Valencia se adivinó, más que se vió, el relieve de la película al usar unas gafas de cartón.

(2) Las películas de animación dominan los estrenos en 3D. La poca presentable Monstruos y alienígenas ha abierto la marcha a otros títulos. La última de Pixar, Up, rodada en 3D, inaugura el próximo festival de Cannes, mientras que otros títulos, también de animación, ya estrenados se reponen o repondrán con efectos en 3D como Pesadilla antes de Navidad o Toy Story en sus partes una y dos. La tercera ya se está rodando en 3D.

Peter Jackson y Steven Spielberg están rodando 'Tintín' en 3D