Editorial abril 2020

  27 Abril 2020

Series, plataformas y canales de televisión

vamos-juan-0Parece que Contagio, la película realizada por Soderbergh en 2011, está siendo una de las más vistas en esta pesadilla del confinamiento. Quizá porque somos todos algo masoquistas y nos apetece ver un filme que cuenta una historia parecida a la que estamos viviendo estos días: la pantalla (de ayer) reflejando la situación del hoy. El cine poniéndose por delante de unos acontecimientos. Seguro que si buscamos historias parecidas en novelas de ciencia-ficción también nos encontramos con argumentos parecidos.

En 2011, lo que nadie suponía es que la pandemia llevase a tal confinamiento, a la paralización del mundo y, mucho menos, imaginase lo que vendrá después, provocando un caos profundo en la economía mundial. Mucho menos que el gobernante del Imperio americano fuese alguien parecido al actual, capaz de aberraciones tales como recomendar para luchar contra el enemigo invisible cosas tan absurdas como ver la forma de inyectar desinfectantes o luz solar. Y no, no es una historia de demenciales películas norteamericanas de discutible humor. Desde luego un personaje de película mala, e imposible de proyectar actualmente en las salas de cine, que siguen silenciosas las 24 horas del día, sin que la pantalla, hundida en la oscuridad, sea iluminada por cualquier aventura más allá de nuestras vidas.

Sólo tenemos las televisiones (o, en su defecto, los ordenadores) para poder sumergirnos en el torbellino de unas imágenes que pueden cabalgar, esas sí, durante 24 horas. Tenemos varias opciones: ver noticias que emiten escenas, opiniones de la pandemia, llevando a vivir a la población un clima de miedo mayor que aquel recibido por cualquier película de terror.

Otra solución, aparte de poder acceder a una gran oferta cultural (museos, ópera, teatro…) es tener a mano variadas películas (bien sean propias o buscadas por internet) o tener acceso a uno o diferentes canales y plataformas para buscar aquello que más nos interese, sea de tipo cultural, científico, entretenimiento.

Como Encadenados es una revista de cine, vamos a adentrarnos en el mundo de la imagen y algunas de las películas o series que podemos ver.

Hoy se habla mucho de series como si fuera una cosa nueva, de ahora mismo, cuando en realidad las series tienen ya una larga historia, que no empieza con plataformas especializadas en ese tipo de producciones; forman parte del propio cine, antes de pasar a las cadenas de televisión y, en muchos casos, nacidas de las propias productoras cinematográficas.

Las películas de jornadas pueden considerarse, probablemente, como las primeras series en activo, bien en episodios que continúan hasta no se sabe cuándo o bien en películas con principio y final, de duración normal, pero que señalan la resolución de una historia, de acuerdo, incluso, en muchos momentos con un referente literario.

Ese podía ser el caso, por ejemplo, de las películas sobre Fantomas, Sherlock Holmes, Drácula, el doctor Mabuse (Fritz Lang en sus primeras películas explota el cine de jornadas tanto en esa serie del citado malévolo doctor como en otras de aventuras seriadas, por ejemplo, Las arañas).

Otra corriente sería la presentada en el cine norteamericano, abundante desde los años treinta a los cincuenta, de historias de aventuras, suspense, ciencia-ficción, terror… divididas en pequeños bloques de unos diez minutos, equivalente a un rollo, y que bien podían ser un complemento de otra película o se agrupaban las diferentes jornadas en películas de duración normal, abierto cada uno de esos largometrajes a otros siguientes, al terminar cada uno de ellos en una escena clave.

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En ese sentido, se podrían citar títulos estrenados de esa forma en España, y me figuro en otros países, tales como El capitán Maravillas (llamando así al Capitán Marvel), la primera película del universo Marvel que nos llegó en los años 40 (se realizó en 1941), Los peligros de Nyoka (1942), Los tambores de Fu Manchú (1940), La mano que aprieta: los misterios de Nueva York (1941)... son otros títulos que a mitad de los años cuarenta llegaron a nuestros cines divididos, normalmente, en tres jornadas o partes.

Con la televisión en blanco y negro las series se multiplicaron, producidas en muchos casos por las propias televisiones. Y que nos iban llegando con la llegada de la televisión a nuestro país (el 28 de octubre de 1956 nació la televisión en España). Las series llegaron durante años de aquí y de allá para mayores y para los más pequeños. Muchos recordarán títulos emblemáticos que agrupaban a la familia delante del televisor, dejando la esperanza de resolución de la acción (y así hasta casi el infinito) para el siguiente capítulo.

Algunos títulos son Bonanza, Los invasores, El fugitivo, El virginiano, La casa de la pradera, Pippi Calzaslargas, Heidi, Marco, Mazinger Z, El agente de la Cipol, Perdidos en el espacio… hasta llegar a los dramones tipo Dinastía o series cómicas como Embrujada. Todo tenía cabida en aquellos años.

Series de todo tipo, entre las cuales ocupa un lugar privilegiado el doble espacio de Alfred Hitchcock: Alfred Hitchcock presenta (con episodios de menos de treinta minutos) y La hora de Alfred Hitchcock (de unos cincuenta minutos), pocos de ellos, más o menos una veintena, dirigidos por el maestro, pero todos ellos —llegaron a realizarse casi trescientos— contaron con su presencia en la divertida presentación y en la despedida. Otra serie que nos acompañó muy agradablemente durante los años 80 fue la norteamericana Aquellos maravillosos años, que llegó a contabilizar más de cine capítulos.

En la segunda mitad de los años ochenta, TVE fue dirigida por Pilar Miró. Y lo hizo de 1986 a 1989 de forma modélica. Bien es verdad que entonces no había más competencia que con otra televisión compañera, como era TVE 2 (nacida en 1966 pero restringida en horarios hasta finales de los ochenta), pero también que fue ejemplar en ciclos y en espacios.

De cualquier forma, en los años ochenta TVE presentó miniseries basadas en novelas de gran calidad, como fueron Fortunata y Jacinta, dirigida por Mario Camus —en homenaje a Galdós, con motivo del centenario de su muerte, nuestro colaborador Javier Herreros ha escrito un amplio artículo para nuestra revista—; La regenta, de Clarín, dirigida por Fernando Méndez Leite, o Los gozos y las sombras, de Torrente Ballester, dirigida por Rafael Moreno Alba.

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Hoy, en el siglo XXI, ya no hay sólo dos canales sino muchos y no sólo eso también varias plataformas capaces de producir series o de ofrecernos programas imposibles de abarcar.

Siguiendo con nuestra referencia al cine hay que destacar unos pocos.

Existe, por ejemplo, Filmin, dedicado exclusivamente al cine español, donde podemos encontrar todo tipo de películas desde filmes de Saura, Bardem, Berlanga, Ferreri o incluso de Buñuel (Viridiana o Tristana) hasta otros de Paco Martínez Soria. Un amplio catálogo sin duda.

Si queremos citar una cadena que programa filmes clásicos, sin duda hay que ir a TCM, donde podemos ver de un tirón la trilogía de la caballería fordiana o varios filmes de Hitch, incluso algunas rarezas.

Si queremos ver algo más raro, habrá que ir a Sundance donde, junto a títulos conocidos, encontraremos muchos desconocidos, sin estrenar en España, con maratones dedicados al cine coreano o, incluso, a títulos presentados en el propio festival de Sundance.

Por supuesto, también están otras cadenas donde encontrar títulos de interés e incluso con especialización en determinados géneros como puede el policiaco o el terror: Calle 13, SyFy, Dark…

Aparte del cine, dependiendo de las diferentes plataformas —Amazon, Netflix, Filmin, HBO, Movistar— recomendamos algunas (pocas) series para ver en los próximos días, aparte de aquellas de las tanto se ha hablado, como Chernóbil o The Crown.

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Comencemos por las españolas, sobre todo me referiré a las que están en Movistar, porque es la plataforma a la que tengo acceso, y en la que por cierto en estos días ofrecen, y sin coste —siempre que se esté asociado de forma normal—, varias películas recientes, como ha ocurrido con los últimos títulos de Tarantino —Erase un vez… en Hollywood— o Spiderman —Lejos de casa—. Respecto a series pueden verse títulos de varias plataformas, aparte, claro, de las producidas directamente.

Hay muy buenas o buenas series españolas. Excelentes las dos miniseries que ha realizado Mariano Barroso, mejor la primera, El día de mañana, una muy buena trasposición de la excelente novela de Martínez Pisón; y muy aceptable, aunque sin profundizar, la muy reciente La línea invisible.

Muy aceptable Hierro, de los hermanos Coira, con una interpretación notable de sus dos actores principales, Candela Peña y Darío Grandinetti.

Una muy grata sorpresa las dos temporadas hasta el momento sobre Juan, el arribista político de Logroño: Vota Juan y ¡Vamos, Juan! Divertida, crítica, inteligente y hecha con muy poco dinero. Si la serie crítica sobre el arribismo político es, en general, un hallazgo, hay que señalar sobre todos los episodios uno de los últimos de la segunda parte, Estambul, la primera dirigida por el protagonista, Javier Cámara, y que contiene el mejor momento de esta serie, de muchas series y de muchas películas: un plano fijo de Cámara y de Anna Castillo (¡impecable!), sostenido durante minutos, de ambos sentados en el borde de una cama.

Interés tiene también la primera temporada de Gigantes, de Enrique Urbizu

Para mí, la gran serie extranjera es la americana The Good Fight, especie de continuación, a través de un personaje, de The Good Wife, pero mucho mejor. Una visión de la política, economía, de los grades negocios, de la segregación, el papel de la mujer y mucho más es lo que da esta serie que llega ya a su cuarta temporada. La historia de este gabinete de abogados afroamericanas, anti-Trump, resulta una caja de sorpresas y aún más lo son los primeros y sorprendentes capítulos de la nueva temporada.

Podría citar también la tercera temporada de True Detective, una reflexión sobre la memoria o la serie sobre la vida de Bob Fosse (Fosse-Verdon), la muy curiosa Kidding, de Michel Gondry, con Jim Carrey de protagonista (ambos ya habían colaborado en la película ¡Olvídate de mí!, 2004), Creedme o Succession…

La verdad, resulta difícil escoger entre tanta oferta en espera que pronto vuelvan a abrir las salas de cine y podamos volver a ver películas para el lugar donde han sido creadas. En una gran pantalla y con público. Ya queda menos para que ese deseo se haga realidad.

Escribe Adolfo Bellido López

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