El cuarto mosquetero: Cuatro palabras con Riccardo Freda (de Giuseppe Tornatore)

  18 Abril 2020

Amar y odiar un libro, al mismo tiempo

el-cuarto-mosquetero-0Tornatore: Maestro, seguramente la entrevista no siga un orden

Freda: ¡No sería director de cine, entonces!

Tornatore: Preferiría no seguir un esquema concreto y dejarme llevar por sus respuestas.

Freda: Hagámoslo así.

(inicio del libro)

Giuseppe Tornatore, el director de Cinema Paradiso, entrevista a Riccardo Freda, el director que creó el cine de terror italiano a finales de los años 50.

¿Se puede pedir más?

La entrevista, grabada el 23 de junio de 1996 con cámara de vídeo para ser publicada en Estados Unidos, fue probablemente la última gran aparición de Freda, que falleció en 1999, a los 90 años de edad y, hasta entonces, era una de las pocas ocasiones en que se acercaban a recordar sus años de esplendor (1).

Posteriormente, en 2009, con motivo de la XXX Mostra de Valencia/Cinema del Mediterrani, apareció este pequeño librito, editado por Ocho y Medio, libros de cine, que recoge la entrevista íntegra.

El librito en cuestión dedica 47 páginas a la entrevista y, como anexo, una filmografía de Freda con el título original y el español, junto a unos breves datos técnicos.

Freda rodó en Cineccittà gran parte de sus películas, de todos los géneros, con especial maestría en la aventura y el terror, muchas veces con su esposa Gianna Maria Canale como protagonista. Destaca Águila negra (1946) como aventura, Maciste en el infierno (1962) en el péplum, y una serie de pequeños clásicos, entre los 50 y los 60, que cimentaron su prestigio en el cine de terror: Los vampiros (1957), Caltiki (1959) y El horrible secreto del doctor Hitchcock (1962).

Esa primera parte es un repaso a la historia del cine italiano del siglo XX, trufado de anécdotas, con jocosas definiciones a cargo de Freda que, con 87 años (nació en 1909) podía permitirse hablar sin ningún tipo de cortapisas.

«La primera película que se rodó en Cinecitta fue una que escribí con Edoardo (Antonelli) para un productor muy inteligente porque, como todos los de la Camorra. ¡La Camorra es siempre muy inteligente!... Si pudiera formar un gobierno pondría a todos los jefes de la Camorra al frente de los Ministerios y seguro que obtendría buenos resultados».

¿Cuál es el problema?

El editor.

Sencillamente, no existe.

Estamos ante una transcripción tal cual de la entrevista original, íntegra.

Incluye multitud de titubeos, dudas, reiteraciones… y eso nos saca del texto en más de una ocasión.

«Mientras duró el fascismo, este mundo se movía en un círculo muy pequeño aparte de aquel en que se movían determinados directores y cuando aparecía cualquier director nuevo era un incordio. Incluso Visconti, al principio, no es que fuera muy bien acogido».

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¿Qué clase de homenaje a un maestro se permite dejar el bruto grabado con la cámara y no publicar un texto editado?

Si hubiera sido un «directo» en un programa de televisión, poco tendríamos que objetar. Fue lo que salió en antena.

Pero no es el caso, aquí hay una cámara grabando mientras Tornatore y Freda charlan, al parecer sin un guión detallado, como queda claro en el primer diálogo del libro.

Aquí incluso se explica en un momento dado cómo Tornatore dice al cámara «¡Corten!»… pero la entrevista continúa unos minutos más, se supone que off the record.

Es más, tras un diálogo adicional sobre dinero, fama y su trabajo como cámara, Freda cierra el libro con una afirmación que no deja dudas sobre su inteligencia:

«Estos perros tienen una inteligencia asombrosa… Pero seguís grabando ¿no? Porque veo la lucecita…».

¿Por qué no editar la conversación? ¿Qué sentido tiene toda esa paja que acompaña lo esencial de la entrevista?

¿Quizá un criterio purista: respetar el original íntegro?

Con ese criterio llevado a sus extremos, en cine sólo deberíamos ver película en versión original y sin subtítulos porque estos «afean» parte del encuadre.

Tampoco podríamos ver películas en la televisión, aunque respetaran las proporciones originales, porque serían demasiado pequeñas, cuando los originales eran espectaculares títulos en Cinerama, Cinemascope, Panavision o cualquier otro sistema panorámico.

Estas pequeñas «traiciones» a la integridad absoluta (doblaje, subtítulos, televisión) nos permiten disfrutar del cine y ayudan a su difusión.

«Las cosas en la actualidad funcionan de forma diferente. Antes, la gente iba a ver la película sin importarle si el director era Freda o Camerini o Alessandrini. La gente iba porque le gustaba ese tipo de película».

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¿Una entrevista editada pierde autenticidad?

En absoluto. Lo auténtico es la esencia de lo que se dice. Lo accesorio (se rasca el pelo, duda, tose o cualquier otra interrupción) no tiene nada que ver con la esencia de una entrevista.

Y debería eliminarse siempre: introduce «ruido» en la conversación

Ejemplos históricos de libros de entrevistas los hay a montones, baste un botón de muestra: El cine según Hitchcock, de François Truffaut. Magistral.

Y otro botón: Conversaciones con Billy Wilder, de Cameron Crowe. Divertidísimo.

En ambos casos, maestros veteranos son entrevistados por cineastas jóvenes, que antes han sido críticos de cine.

Y es un placer leer ambos libros.

Han sido editados para ensamblar preguntas en distintos lugares, en distintas épocas, reordenadas, estructuradas las respuestas, eliminados los datos circunstanciales.

Son experiencias de lectura. Y se leen estupendamente.

«Los directores son unos cabrones de los pies a la cabeza, porque mira, sabes que he tenido que arreglar tres o cuatro de sus películas en Italia, porque no saben ni rodar un metro de película.

Y estoy hablando de directores con renombre, ¿eh? Sólo Tavernier habla bien de ellos, pero he trabajado con ellos… son unos chulos. De Toth, De Toth es el mayor gilipollas que hay sobre la faz de la tierra, ¿me sigues?».

¿Se puede amar y odiar a la vez un libro?, nos preguntábamos a propósito de Cine y postmodernidad, de Juan Orellana.

Hoy nos volvemos a plantear la cuestión y la respuesta es la misma:

¡Sí, se puede! 

Escribe Mr. Kaplan | El cuarto mosquetero | Ocho y medio, libros de cine, 2009 | ISBN: 978-84-96582-57-6


Nota:

(1) En 2017, Roberto Curti publicó Riccardo Freda: The life and Works of a born filmmaker, que se puede localizar actualmente en Amazon… en inglés, naturalmente.

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