Match Point (2005), de Woody Allen

  31 Julio 2020

El tiempo indeciso

match-point-0«El hombre que dijo: "Más vale tener suerte que talento", conocía la esencia de la vida. La gente teme reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuántas cosas se escapan a nuestro control».

Así empieza el magistral arranque de Match Point. Las imágenes filman esos momentos en un partido de tenis en los que la trayectoria de la pelota determina la derrota o la victoria. Al tiempo, una voz en off pronuncia esa reflexión y suena el aria Una furtiva lacrima, de la ópera de Donizetti L’elisir d’amore.

Se trata de una escena magistral porque en pocos minutos, a través de las posibilidades que tiene el cine, narra de manera vigorosa, sobria y sugestiva la esencia de la película. A través de las posibilidades del lenguaje, de la fusión de literatura, imágenes y música, expresa todo su sentido trágico.

La escena está presente en toda la película porque aquí está su tesis: ese tiempo que describió Javier Marías en su relato En el tiempo indeciso, «la diferencia abismal entre lo inevitable y lo ya no evitado», esa visión trágica de la vida que capturan las imágenes y que expresa la voz de Enrico Caruso.

Los asuntos que la recorren están ya en esta secuencia inicial: el peso del azar y de la suerte en la vida, la fragilidad humana, las formas de la tragedia. Ese tiempo indeciso que Woody Allen retiene en la pantalla es lo que construye toda la película: esos múltiples azares que pueden resultar fatales o afortunados, desde un encuentro casual a la prueba de un delito que no llega a ser eliminada.

Otras secuencias clave conectan con esta primera porque, como dice el soliloquio citado, los hechos que determinan las vidas de los personajes dependen en gran parte del azar. Sus éxitos, sus fracasos, sus miserias, sus alegrías, todo sucede como en ese instante decisivo congelado en la imagen.

Con todo su trasfondo, la secuencia dialoga con la tragedia clásica y la decimonónica, con sus motivos y contrariedades (influencias literarias que luego aparecen de forma explícita en otras secuencias). Si la vida es azar, resulta imposible dominarlo todo, a solas quedamos con la suerte. Lo mismo que en un pasaje de El jugador (una extraordinaria novela de Dostoyevski), «De lo que se trata es de que basta un giro de la rueda para que todo cambie».

Los acontecimientos pueden ocurrir de una manera o de otra distinta. La pelota podría seguir hacia delante como no hacerlo, tan fácil es que ocurra una cosa como la contraria, no hay nada inevitable. Al mismo tiempo, como pasa en la tragedia clásica, ese curso de los acontecimientos nos puede hacer verlos como algo irremediable, fatal, como si estuvieran predestinados.

Pero, a mi parecer, esta secuencia no solo es una magistral introducción a la inmensa tragedia que es Match Point, sino también una de las secuencias más brillantes de la historia del cine. Una escena de apariencia sencilla, pero de insondable profundidad: ambigua, perturbadora, de gran fuerza expresiva, conmovedora. Y como suele pasar en estos casos, una secuencia que nos acompaña tiempo después de la proyección.

Escribe Julia Olmo

 

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