El resplandor (The Shining, 1980), de Stanley Kubrick

  23 Julio 2020

Violencia, tensión y fantasmas

el-resplandor-0El plano secuencia es un recurso harto empleado en el cine para sumergir al espectador en un contexto o en un entorno en particular. Muchos, en pos de encontrar su propio estilo, alardean de larguísimos planos secuencia presentes en sus filmes. No obstante, solo unos pocos maestros lo han ligado también a la narración del filme en sí, haciendo de una mera herramienta un elemento narrativo y altamente magnético. Entre ellos podemos encontrar a ciertos directores del calibre de Martin Scorsese, Orson Welles o Stanley Kubrick.

Considerado por muchos como el mejor cineasta de la historia, Stanley Kubrick podría ser caracterizado por un empleo casi obsesivo y perfeccionista de los elementos cinematográficos, de entre los que cabría destacar la fotografía, el sonido, la iluminación, la composición y, por supuesto, los movimientos de cámara, encontrándose el plano secuencia entre estos últimos.

Da buena fe de ello uno de los planos secuencia más reconocidos y famosos a nivel mundial de la Historia del Cine: el plano secuencia a ras de suelo (ground angle shot en inglés) de Danny Torrance en El resplandor (1980), del que habría que destacar tres elementos: el movimiento de la cámara, es decir, el propio plano secuencia en sí, el sonido diegético y extradiegético y el atrezo.

Dicho plano secuencia, en realidad, está formado por dos planos secuencia aparentemente independientes, pero supeditados a diferentes aspectos de la narración, ambos guardando bastantes elementos en común entre los mismos, haciendo avanzar la historia y proveyendo al espectador con una ingente cantidad de información.

El primero de los dos tiene por secuencia antecedente la conversación entre Danny y Dick Hallorann, en la cual se presentan ciertos temas «paranormales», seguida de un fundido a negro y un plano general del hotel en medio de la montaña, mostrando así uno de los temas principales del filme: el conflicto civilización-naturaleza.

Tras ello, da comienzo el plano secuencia por los pasillos del hotel de la mano de Danny Torrance al volante de su triciclo. El color predominante es el rojo, siendo este asociado al estado salvaje y natural del ser humano y quedando, salvo en Jack Torrance, enterrado bajo otras capas y colores, expresando así el triunfo de la sociedad, al menos de momento, sobre el salvajismo.

Del plano secuencia, también cabe destacar dos elemento más: el sonido diegético, empleado mediante la combinación de pistas sonoras del triciclo sobre la alfombra y el suelo para incrementar la tensión, y el movimiento circular de la cámara siguiendo a Danny, enfatizando así los ciclos en la vida humana que tienden a la repetición, concretamente el retorno de la violencia en los pasillos del hotel al igual que sugiriendo la presencia de algo invisible, bien podría tratarse de un ente, que sigue a Danny por los pasillos del edificio.

Antecediendo a el segundo plano secuencia, primero encontramos un plano cenital de Danny y Wendy Torrance en el laberinto donde, mediante corte, pasaremos a un plano general con travelling de retroceso mientras los actores avanzan a cámara, aludiendo así su estado de aprisionamiento. Tras ello, el plano general del hotel se repite, aludiendo a lo ya mencionado con anterioridad.

No obstante, esta vez, el plano secuencia sí que presenta sonido extradiegético que, combinado con la sensación de persecución a Danny por parte de un espectro y el aura misteriosa y truculenta que viene desprendiendo el hotel, incrementan de nuevo la tensión padecida por el espectador y, a través de los movimientos circulares de cámara y poniéndolo en relación con la escena previa, augura el retorno de la persecución e intento de crimen por parte de su marido, preso de la locura, hacia ellos.

Escribe Iván Escobar Fernández  

 

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