La rosa púrpura de El Cairo (The Purple Rose of Cairo, 1985), de Woody Allen

  05 Junio 2020

Tres abandonos, tres recursos

la-rosa-purpura-cairo-0La maestría en la dirección cinematográfica por parte de Woody Allen es más que innegable. Una de sus obras más entrañables y sinceras, La rosa púrpura de El Cairo (1985), rebosa de amor por el arte que profesa el director neoyorkino. No obstante, más allá de poseer un argumento magnético y brillante, el filme rezuma de un gran dominio de las técnicas cinematográficas. Dicha destreza se materializa en poco menos de diez minutos, representando tres abandonos, o rupturas, con tres técnicas cinematográficas completamente diferentes.

El primer abandono acontece tras la elección de Gil Shepherd (Jeff Daniels) por parte de Cecilia (Mia Farrow) frente a Tom Baxter (también Jeff Daniels), quien inicialmente se había declarado a Cecilia.

Para representar el rechazo definitivo de Cecilia hacia Tom Baxter, Woody Allen se sirve de la disposición de los personajes en el plano para enfatizarlo. En un comienzo, Cecilia y Tom, aparecen juntos en el plano hasta que, mediante un contraplano clásico, se muestra a Gil Shepherd marginado en el mismo, pero dispuesto a confesar su amor por Cecilia e invitarla a vivir con él en Hollywood. Tras ello, Cecilia toma partido por Gil, trasladándose de su posición inicial con Tom a una definitiva con Gil, dejando así a Tom en solitario en los siguientes planos.

Además, solo suceden dos planos en los que se muestran a los tres personajes juntos. No obstante, en el primero, la disposición los personajes es significativa para la narración del filme, quedando así el plano formado por dos grupos: uno compuesto por Cecilia y Gil, y el otro por Tom, aislado y dando la espalda a la cámara.

De esta forma Woody Allen refuerza la idea de la elección de Cecilia y su posterior consecuencia para Tom. En el segundo, no hay una división física de los personajes, pero Woody Allen deja a Tom encuadrado dentro de la Gran Pantalla, indicando así su inminente regreso a su mundo de ficción.

Inmediatamente después, Cecilia acude a su hogar, donde se encuentra Monk, su marido, para coger sus pertenencias y marcharse a Hollywood con el actor. Su esposo trata de impedirlo, colocándose en el marco de la puerta como símil del obstáculo que le va a suponer a Cecilia, comenzando así una airada discusión entre ambos personajes. Sin embargo, la decisión está tomada y Allen, mediante una violenta panorámica de seguimiento a Cecilia, expulsa del plano a Monk, siendo esta metáfora de la expulsión de Monk de la vida de Cecilia.

Por último, Cecilia, tras abandonar a su marido y decidirse finalmente por marcharse a Hollywood con Gil Shepherd, acude, ukelele incluido, al punto de encuentro establecido entre ambos previamente. Allí, lamentablemente, será notificada que el actor, Gil Shepherd, se ha marchado, rompiendo así su promesa de llevarla a Hollywood, instantes después de haber conseguido que Tom volviese a la pantalla, motivado por la ruptura inicial de Cecilia. Cecilia queda así completamente desamparada y desolada, abandonada ya no solo por el amor sino también por su futuro, dejándola así anclada a los infortunios de las clases bajas en la era de la Depresión.

En esta ocasión, Woody Allen se sirve de la edición y el montaje para representar los caminos distintos tomados por ambos personajes. Para ello, Cecilia, destrozada, gira el rostro hacia la derecha del plano que, mediante un leve fundido, da paso al siguiente plano en el que se encuentra Gil, ya en el avión, mirando hacia la izquierda. De esta forma, se materializa visualmente las vidas distintas que, pese a haberse cruzado, van a seguir cada uno de los personajes.

Escribe Iván Escobar Fernández  

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