La semilla del diablo (Rosemary’s baby, 1968), de Roman Polanski

  21 Mayo 2020

Rostros, planos y sombras

La semilla del diablo - 0La semilla del diablo (1968), de Roman Polanski, es una de las cintas de terror más fascinantes jamás realizadas. Su brillantez temática, donde se aborda el tema de la brujería desde una perspectiva que sumerge al espectador en una película dentro de otra película, no relega a un segundo plano su magnífico empleo del lenguaje cinematográfico, la fotografía y la puesta en escena. Así pues, el filme de Polanski podría considerarse, sin duda alguna, como una de las obras mayores del Séptimo Arte.

La representación física de los personajes tiene especial importancia en el abordaje del filme ya que materializa el interior intangible de los mismos. Véase por ejemplo el momento en el que los vecinos de Rosemary y su marido acuden a felicitarla por estar embarazada. El excelente uso de la iluminación y de la fotografía los muestra envueltos en sombras, aludiendo a la naturaleza diabólica que los rodea, como bien se irá descubriendo a lo largo del filme.

Otro momento que cabe destacar es la representación del rostro de Rosemary en los momentos más delicados de su salud. El foco lumínico la representa como una calavera, mostrándonos su enfermedad —interna— y su presente debilidad. Sin embargo, toda esta representación del estado intangible de los personajes alcanzará su cenit en uno de los mejores planos de la película.

Dicho plano ocurre en uno de los pocos momentos en los que Rosemary abandona el edificio y su hogar. Paseando por Nueva York, se ve reflejada en uno de los escaparates que albergan diferentes productos de consumo para las inminentes navidades. Ella se fija especialmente en uno que contiene un pesebre con su respectivo Nacimiento.

Polanski, mediante un inteligente encuadre y enfoque, devuelve el rostro de Rosemary al espectador mediante el reflejo del cristal; no obstante, algo ha cambiado. El rostro reflejado queda a la izquierda del pesebre, preconizando el nacimiento del hijo de Rosemary que veremos más adelante; sin embargo, el momento crucial del plano se encuentra en el reflejo de Rosemary. Este aparece completamente cubierto de sombras, como bien mencionaba anteriormente, representando la condición interna del personaje. En este particular caso, no muestra su estado interno actual, pues en esos momentos ella no ha sido más que la víctima de los diferentes sucesos paranormales, sino el futuro; auspiciando así que, tras el nacimiento de la criatura diabólica, Rosemary finalmente se hará cargo de él, quedando también envuelta en las tinieblas.

Huelga indicar la máxima brillantez presente en La semilla del diablo que un único plano puede abarcar un análisis completo. Quizás, por tratarse de ese género tan frecuentemente ninguneado como es el terror, no ha sido justamente valorada.

Sin embargo, la censura temporal jugará su rol dejando al filme de Polanski en la posición que le corresponde: muy cerca del podio.

Escribe Iván Escobar Fernández  

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