El gordo y el flaco (Stan & Ollie, 2018) de Jon S. Baird

  13 Mayo 2020

Grandeza y decadencia

el-gordo-y-el-flaco-0Realizador sobre todo de televisión y director de tres largometrajes, John S. Baird es prácticamente desconocido en España.

Su película, de cierto culto, Filth, el sucio, una comedia negra, se pasó al menos en el festival de Sitges, pero ese filme es 2013. Han pasado varios años, capítulos de series aparte, hasta la dirección de este largometraje, homenaje a la gran pareja cómica del cine.

Un homenaje no a ellos simplemente (La carrera del siglo estaba dedicada a ellos y los personajes interpretados por Jack Lemón y Peter Falk, con sus actuaciones, aseveraban el reflejo de la pareja), sino sobre ellos a través de uno de los episodios de su vida: su último viaje a Gran Bretaña (años antes hubo otros) y en el que se asiste a su despedida… y también al olvido.

Película entrañable con momentos excelentes, que, no se sabe por qué, ha sido un fracaso en taquilla.

Su triunfo, el fin de un gran periodo, y su última actuación son los extremos, principio y final, sobre los que se articula la película. El principio es un largo y excelente plano secuencia que sigue a la pareja desde su camerino, amplio, al plató donde van a rodar una de sus últimas películas juntos, y que, de una manera va a cerrar su etapa.

En el filme esa etapa se centra en el rodaje de Laurel y Hardy en el oeste (1937), en la que se plantea la ruptura de Hal Roach con Laurel debido a que su contrato concluía, algo que deseaba, ya que quería independizarse del productor que, creía, le explotaba, aparte de frenar la creatividad de la pareja.

Oliver no fue valiente para romper el suyo. Eso no ocurriría al acabar esa película sino algunas después, realizadas al año siguiente, lo que llevó, momentáneamente, a la separación de la pareja (Oliver rodó en 1939 la fallida Zenobia, de Gordon Douglas, donde el cómico en decadencia Harry Langdon sustituía a Stan).

No importa que la realidad no fuera esa, lo importante es lo grande que Stan y Laurel eran cuando rodaron su aventura en el oeste. El plano secuencia que los conduce al plato sirve para realzar su poderío, su dominio, el ser grandes, privilegiados en el estudio.

Un momento donde, además de ello, su conversación sirve para conocer los problemas de ambos con sus ex, la adicción al juego de Oliver, el creador que había en Stan, autor de muchos de los gags de sus películas, los enfrentamientos con el productor.

El plano secuencia concluye con la discusión con Roach y el rodaje de una secuencia del filme, secuencia que también, pero con diferente idea, aparece al final de la película. Ahora no es un rodaje sino una representación de uno de sus números en la despedida de su gira por Gran Bretaña.

Una gira donde, después de un inicio donde casi eran unos desconocido,s pasaron a triunfar haciendo cosas que no les agradaban, como grabar anuncios publicitarios. A ese momento final llegan después de enfrentamientos entre ambos, también debido a sus mujeres, y a la enfermedad de Oliver.

Sobreponiéndose a ello, incluso al agotamiento que parece acabar con Oliver, representan (en vivo) la escena que para su cómico western han rodado al principio.

Baird utiliza su larga interpretación en escena, una despedida, mostrando en varios momentos su actuación por medio de sombras, una buena idea con la que se transmite su adiós y también su conversión en sombras: perdidos en el tiempo desaparecen sustituidos por cómicos peores, que en algunos casos (Lou y Costello) tratan de imitarlos.

Un cine, el de su época, convertido en un recuerdo lejano, una sombra que se pierde en el tiempo. Elocuente final.

Escribe Adolfo Bellido López

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