El silencio de un hombre (Le samourai, 1967), de Jean-Pierre Melville

  28 Abril 2020

El salto de eje como gramática básica del Cine

el-silencio-de-un-hombre-000Huelga decir que el cine, como lenguaje, posee su propia gramática. Esta idea se viene explorando desde los inicios del Séptimo Arte y fue descrita por el brillante Noël Burch en su fantástica Praxis del Cine (Fundamentos, 2017).

Quizás, la máxima expresión de la misma se alcanzó con quien fue, probablemente, el padre del Cine tal y como lo conocemos: David Llewelyn Wark Griffith. Las reglas lingüísticas se fueron desarrollando y puliendo a lo largo del periodo Mudo y no solo se empleaban para mostrar, sino también para transmitir.

Volviendo al magnífico Burch, este afirmó que susodichas y sacrosantas reglas gramaticales han de seguirse siempre; no obstante, romperlas puede dotar al filme de un valor añadido y una carga significativa con un potencial mucho mayor. Aquí veremos un ejemplo de una ruptura gramatical, como es el salto de eje, empleada en tres obras completamente diferentes: Centauros del desierto (John Ford, 1956), El silencio de un hombre (Jean-Pierre Melville, 1967), y Érase una vez… en Hollywood (Tarantino, 2019).

El salto de eje es una regla cinematográfica básica que impide al realizador superar un eje imaginario de 180 grados cuando esta filmando una escena para evitar confundir al espectador. Sin embargo, esta regla ha sido quebrada en innumerables ocasiones con diferentes propósitos.

En el caso de Centauros del desierto, John Ford emplea el salto de eje en las persecuciones para intensificar la emoción y Tarantino lo emplea en Érase una vez en… Hollywood en la secuencia del rancho, buscando así la creación de confusión e incrementando la inestabilidad y la intriga en dicha secuencia, en mi opinión, una de las mejores de la película. También puede ser usado con fines narrativos, como bien hizo Jean-Pierre Melville en su brillante El silencio de un hombre.

Acercándonos al final del filme, Jef Costello es atacado en su propia casa por otro sicario. Este le ofrece un trabajo adicional a Jef, pero esto es irrelevante a lo que concierne a este artículo.

En el inicio de la escena, cuando el sicario apunta a Jef Costello, Jean-Pierre Melville muestra, mediante el empleo de un salto de eje, el cambio de posición al que estamos acostumbrados a ver a Jef Costello. Es decir, cambia el rol del protagonista. Si antes lo hemos visto asesinar y aguantar la presión si ningún tipo de dificultad, mediante la ruptura de esta regla cinematográfica, Jean-Pierre Melville cambia al personaje y confunde al espectador, indicando que ahora es Jef Costello quien está desprotegido y depende, sobre todo, de cualquier hecho menos de sí mismo.

Así pues, volviendo al inicio, el Cine, como arte y como lenguaje, posee sus propias reglas y su propia gramática, evidentemente. No obstante, es mediante la ruptura de estas normas lo que hace que una obra pase de ser magnífica a eterna.

Escribe Iván Escobar Fernández  

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