36ª edición del festival de cine de Huesca (5): premios

  16 Junio 2008

¿…y por qué Antonioni?
Escribe Adolfo Bellido
(Huesca: 14 junio 2008)

jiri_menzel.jpgI

A los apocalípticos, aunque también lo sean ellos, les han sucedido los “solitarios” e incomunicados. Un cine basado en personajes que se esfuerzan por ser queridos o al menos pasar a ser alguien que existe.

Parece mentira pero es así, según sus cortos, los jóvenes se muestran perdidos, encerrados en una soledad a la que no ven salida. Uno de los cortos que más han gustado, Revólver del director noruego Thor Bekkavik, permanece fiel a esta idea. Una persona cumple cincuenta años y desea que los que se encuentran a su alrededor, viviendo en sus personales mundos, festejen el cumpleaños. Se niegan, claro está, y por un truco de guión se encuentra en poder de un revólver. Lo utilizará ostentando su poder con el miedo de los otros, para celebrar su particular fiesta. Todo el corto se desarrolla en un bar...

La opresión del ambiente cerrado es el tema de Le parloir de la directora francesa Marie Vernalde. Éste es su primer filme, aunque conoce de lejos el mundo del cine: es actriz desde hace quince años. Su filme, muy bien interpretado, cuenta la historia de una pareja que ve imposibilitado su amor por el lugar en el que se encuentran: una habitación donde ella ha acudido a visitarle, porque él está en prisión. Una intimidad imposible ante las miradas constantes de un guardia a través de la mirilla de la habitación.

Personajes encerrados, aislados del mundo o en dificultades para saber quiénes son. Es el caso también del primer corto (es abundante la presencia de primeros obras) del coreano Sauk-Hwan Kin: His december 20º store. Aquí, en una cafetería se cruzan tres seres: dos hombres y una mujer. Se estudian, se miran, se enfrascan en libros de autoayuda y dejan pasar la vida sin preguntarse a qué se debe su aislamiento. La mujer representa una idea de comunicación que primero es rota por la llamada de un móvil, y que, al final, se estanca en ese “excuse me…”, del único hombre que ha quedado en la barra de la cafetería. Un final desde fuera mostrando a los personajes encerrados en un ventanal que les separa como en departamentos estancos indica que lo de la unión es pura utopía.

O el muy profesional filme iraní Horzour de Amit Hossein Briand, en el que un escritor observa a otro escritor y se pregunta quién será para terminar descubriendo que es él mismo. Un espacio también de encierro. Ahora un hotel. Este corto, más bien alargado en sus 20 minutos, es uno de los que mejor se plantea como un filme “cerrado” y no como una idea, o una (probable) parte de una película larga. Aquí hay un inicio, un desarrollo y un final. Como actores cuenta con gente profesional del cine, como un actor de alguna película de Kiarostami y un realizador iraní.

Distinta aparentemente, pero también con personajes solitarios, es la canadiense Une robe blanche de Dominic Goyer. Un realizador que dice amar a grandes directores, por ejemplo Bergman, y que trata de contar una historia de soledades: un individuo siempre de viaje por el mundo y que en una visita a su ciudad natal decide presentar su esposa a su madre. Lo que ocurre es que esa mujer no es su esposa. Su vida es una representación sin sentido. Filme que apunta cosas, pero que no las redondea, que presenta reflexiones desde unos hechos.

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Tampoco son demasiado optimistas los cortos experimentales, como el polaco Sekwens de Robert Sowa, o el norteamericano Footnotes to a house of love de la española Laida Lerchundi. El primero muestra el intento de un personaje por reconstruir, por coger todo lo que se ha ido. El realizador polaco, adscrito a la interesante escuela de animación de Cracovia –desde unos dibujos o tratamientos de imagen con características surrealistas y abstractas– intenta mostrar todo un mundo imposible de ser captado, aprehendido. Mientras, la directora hispano-californiana lucha por “construir” en el desierto una casa para que una pareja pueda tener su hogar. Métodos de enfrentamiento entre imagen y sonidos, personajes que se muestran en diferentes situaciones e imágenes ligadas al mundo de la abstracción conforman un filme deudor de las técnicas experimentales de Warhol, uno de los claros referentes de su autora.

Pero el colmo de la incomunicación viene representado por el corto italiano de Sergio Canneto, Impressioni di meta’secolo. Estamos ante una referencia directa a Antonioni. Incomunicación, soledad, dificultad de diálogo, lugares vacíos para presentar la simple historia de una pareja… El aburrimiento, como en la genial obra del realizador de La aventura, se instaura no sólo en lo que se narra, sino en cómo se narra. El tedio termina instaurado en la sala.

Y, en realidad, no sabemos a qué se debe esa propensión de los jóvenes a tomar como modelo a Antonioni. Creíamos que los jugueteos de ciertos realizadores del momento actual, como los del buen director de Taiwán realizador de The hole, El sabor de la sandía o Goodbye, Dragon Inn, eran muy personales propuestas. Pero no hay tal, parece que se está convirtiendo en una epidemia.

Quizás por la opresión que representan estos filmes, existen algunos que resultan refrescantes, como el muy divertido belga de animación Dji vou ve volti, un título ya, en sí mismo, juguetón sobre prácticamente las únicas palabras que se pronuncian en el filme: “I Love you”. Una historia de un juglar y de una especie de Julieta que, desde su ventana, se aburre ante la serenata repetitiva de su amado. Curiosa variación sobre el mismo tema de sus otros compañeros cortometrajistas: la dificultad de amar o de ser amado.

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II

Ya se han empezado a conceder algunos premios. Uno muy especial, por su significación, el del público. Como hemos dicho en anteriores entregas, los espectadores votan (en forma numérica) largometrajes europeos de producción reciente estrenados o a un punto de estrenarse. Desde Una chica cortada en dos a 100 clavos, de Al otro lado a Yo serví al rey de Inglaterra

cien_clavos.jpgPues bien, el sorprendente premio ha sido para 100 clavos de Olmi. La sorpresa no está en el gran valor del filme sino en la dificultad que encierra un título que desde la metáfora habla sobre la necesidad de unión y de vida. A ver si este premio un tanto especial del certamen sirve para que de una vez se estrene este hermoso e importante filme que debiera haber sido ya estrenado, y que desde hace meses (como también ocurriera al recientemente estrenado de Lumet) ve retrasada su salida mes a mes. La película de Olmi es uno de esos hermosos, raros y sorprendentes títulos que salen de muy de tarde en tarde. Necesarios como muestrario de cine y vida, de sabiduría y discusión. Un gran filme.

También se han concedido ya los premios del apartado correspondientes a los cortos iberoamericanos. Los filmes premiados han sido el español Alumbramiento (tercer premio) de Eduardo Chapero-Jackson, el portugues Joao e o cao (segundo premio) de André Marques, y el mexicano Café Paraíso (primer premio) de Alonso Ruizpalacios. Tres interesantes cortos que ha habido que rescatar entre otros importantes de los casi cincuenta que configuraban esta sección.

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