XXIV Festival de Málaga (2): final

  13 Junio 2021

Concluye una edición diversa y «luminosa»

malaga-20-vientre-mar-0Se nos nubló la vista de tanto cine. Literalmente. Una conjuntivitis no nos dejó disfrutar del festival como se merecía, pero aquí estamos, felices por poder haberlo retomado, al menos, en sus últimos días.

Entre las películas proyectadas dentro de la Sección Oficial de Largometrajes durante el ecuador del certamen, ese que nos perdimos, nos quedamos con ganas de ver algunas de las que colegas de profesión y medios hablaron luego bastante bien.

Entre otras, dos «de la tierra»: La casa del caracol, ópera prima de la malagueña Macarena Astorga, la única próxima al cine de terror de esta edición, y a la que ponen rostro y voz Paz Vega y Javier Rey; y Hombre muerto no sabe vivir, una historia de narcotráfico y supervivencia a manos de Antonio Dechent, Paco Tous y Elena Martínez, entre otros, con la que el malagueño Ezekiel Montes debuta en la dirección —curioso también, como apuntaba Paco Griñán de Diario Sur, el detalle de la autodedicatoria «testitular» de la película en los créditos (1)—.

Nos perdimos también Sevillanas en Brooklyn, que fuera de concurso, como García y García, que, protagonizada por José Mota y Pepe Viyuela, cerró el certamen y que sí pudimos ver, fueron de las proyecciones que más risas arrancaron entre el público.

Un público, por cierto, que ha llenado durante los diez días que ha durado el certamen las salas. El hecho de que, como apuntaba el responsable del mismo, Juan Antonio Vigar, haya habido más demanda que oferta es, sin duda, motivo de alegría tras un año, primero, de cierres, y luego de escasa afluencia a las salas de cine debido a la pandemia.

La biznaga que otorga el jurado popular de la sección oficial de largos ha ido a parar, finalmente, a otra comedia que consigue hacer reír y emocionar a partes iguales, Chavalas. Es el primer largometraje de Carolina Rodríguez, que rodado precisamente en el barrio obrero de Cornellá donde ella se crió, es una historia de amistad de cuatro jóvenes (Vicky Luengo, alma de la película, Carolina Yuste, Elisabet Casanovas y Ángela Cervantes) y de amor y desamor hacia sus orígenes.

De fondo, el hecho de que, si ya la generación millennial lo tiene complicado para conseguir sus metas, ser mujer y de la periferia supone —así lo expresó la misma cineasta al recoger el premio en la gala del Cervantes el pasado 12 de junio— un doble techo de cristal añadido.

No ha sido la única cinta dirigida por una mujer que ha «brillado» en esta vigésimo-cuarta edición. Además de Ama (de la que ya hablábamos en nuestro anterior artículo), cuya protagonista, Tamara Casellas, se ha alzado con la biznaga como mejor actriz, otra película femenina, Destello bravío, también ópera prima de Ainhoa Rodríguez, se ha llevado el premio al mejor montaje y el Premio Especial del Jurado entre las películas españolas de la sección oficial de largometrajes.

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La cinta, quizás la más genuina y próxima al cine de autor que ha pasado por esta edición, habla de la España vacía, el deseo sexual y el empoderamiento femenino a través de un grupo de personajes, la mayoría mujeres, del pueblo pacense Puebla de la Reina. Comparada por la crítica con Lynch y Berlanga (en un día en que precisamente se cumplía el centenario de su nacimiento), para mí tiene bastante de realismo mágico, con mezcla de tono realista y detalles fantasiosos y unos personajes que, en cierta forma y como comentaban algunos críticos, recuerdan a la Carmina de Paco León.

Ha sido, sin embargo (y debo confesar que coincido plenamente con el Jurado del a Crítica), otra cinta también femenina, Las consecuencias, de Claudia Pinto, la cinta que se ha hecho finalmente con el galardón que entrega dicho Jurado, compuesto esta edición por Begoña Piña, Javier Tolentino y Juan Sanguino.

Con un guion, una puesta en escena y un elenco de actores deliciosos. Además de la jovencísima María Romanillos, que sobresale en la cinta y que ha logrado Biznaga como Mejor actriz de reparto, lo «bordan» también sus protagonistas, Juana Acosta y el chileno Alfredo Castro (galardonado también como actor de reparto en esta edición, pero por su otra aparición, en la latinoamericana Karnawal, de la que ya hablamos en nuestro artículo anterior y que fue escogida mejor largometraje de esta categoría), la película nos adentra en el lado oscuro de la naturaleza humana, la de la debilidad, las enfermedades mentales y los secretos familiares, en medio de una isla y de la profundidad del océano.

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Habla también, en este caso literalmente, de naufragios, la gran triunfadora del festival en lo que al palmarés de las españolas en la sección oficial de largometrajes se refiere: El ventre del mar (El vientre del mar), de Agustí Villaronga. Con seis biznagas, se ha llevado los principales galardones (biznaga de Oro a la mejor película española, biznaga de Plata al mejor guion y biznaga a la mejor dirección), además de mejor interpretación masculina a Roger Casamajor y mejor música y fotografía.

En la sección Zonazine ha sido Lucas, de Álex Montoya, la película triunfadora (biznaga de Plata entre las españolas, mejor interpretación masculina y premio del público), mientras que entre las latinoamericanas la mejor película ha sido Las motitos, de Inés Barrionuevo y Grabriela Vidal, que también se ha llevado el reconocimiento de mejor actriz a Carla Gusolfino.

Mientras que en el palmarés de la sección de documentales han destacado Bosco, de Alicia Cano Menoni (biznaga de Plata al mejor documental); El Father como sí mismo, de Mo Scarpelli (biznaga de Plata a mejor dirección); y Del otro lado, de Iván Guarnizo (biznaga de Plata premio del público que otorga el Jurado Joven Documental de la Universidad de Málaga) (2).

En esta sección han concursado otros títulos interesantes, entre ellos, dos dirigidos por valencianos: Sedimentos (Adrián Silvestre), una historia tierna y divertida sobre la empatía, la individualidad y la necesidad de pertenencia, que narra el viaje a un pequeño pueblo leonés de seis mujeres transexuales; y #PrecarityStory (Lorena Cervera), filmado en Reino Unido entre 2018 y 2020, que expone la realidad poco conocida del precariado académico, a través de una chica que debe compaginar su trabajo como profesora asociada con otros minijobs, entre ellos, como limpiadora de la propia universidad donde imparte docencia.

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Puerta a la normalidad

Desmontar mitos, concienciar, llevar al espectador a otros lugares sin levantarse de su butaca, hacer reír y emocionarse… Bendita capacidad del cine en sus distintos géneros y variedades. Y bendito festival de Málaga que, apartado de la alfombra roja por motivos sanitarios, se ha mostrado, en esta edición, más auténtico y esencial que nunca.

Como apuntaba el responsable del certamen, Juan Antonio Vigar, al hacer público el palmarés el pasado 12 de junio, su singularidad es la generalidad, la diversidad, que su mirada sea global e inclusiva, y de ahí que como otros años haya habido, en esta 24ª edición, óperas primas, mujeres directoras (un 33%), directores consagrados, cine comercial y de autor...

Debemos reconocer que la pandemia ha condicionado, claro está, la producción de nuestra industria y de la latinoamericana en el último año, y por tanto la propia programación del festival y, quizás incluso el palmarés de éste. En lo que a premios se refiere los principales galardones de la Sección Oficial de largometrajes, ya lo hemos visto, han estado menos repartidos que en otras ediciones, si bien, siguiendo las palabras de Vigar, el aplauso entre periodistas al conocerlos también ha sido uniforme y más «sonoro» que en las últimas.

Hagamos la lectura que hagamos, en cualquier caso, que haya salido así, con prudencia y buen cine, es digno de elogio. Ha sido, parafraseando a Vigar, el Festival de la puerta a la normalidad. El sector necesitaba encontrarse. Ha sido una edición muy luminosa y alegre, a la que puso broche el humorista Santiago Segura en una gala con sabor a Málaga, presencia de Banderas y de Verdiales incluidas.

Toca ya ir a por la 25ª edición, que se celebrará en sus fechas habituales, marzo de 2022. El equipo del Festival de Málaga está ya trabajando en la misma. Será especial, la del reencuentro social y la celebración de la vida. Hay ganas. Muchas.

Escribe María Sánchez | @cibermarikiya 

Notas
(1) Una película dedicada a «mis huevos».
(2) Palmarés Completo Festival de Málaga 2021

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