Nino Rota y el «Amarcord» de Federico Fellini…

  22 Abril 2020

…o Fellini y el «Amarcord» de Nino Rota

amarcord-0La colaboración Nino Rota–Federico Fellini supuso una de las más notables entre compositor y director habidas en el cine. Se ha escrito largo y tendido sobre la obra de ambos, bien sea por separado, bien sea sobre sus colaboraciones, y ha prestado para varios libros y artículos, de entre los que destacamos el libro de José María Latorre, gran conocedor del cine de Fellini y de la obra de Rota, Nino Rota: La imagen de la música.

Nosotros aquí simplemente vamos a prestar una especial atención, y bajo otra mirada muy particular, a la colaboración que surgió entre ambos para Amarcord.

La banda sonora de Amarcord supone la colaboración número 14 de Nino Rota, de las 16 que compuso para Federico Fellini. Se trata tal vez de su obra más conocida y más inspirada, aunque también de su obra más fácil. Cierto es que no podemos olvidar obras como Ocho y medio, Giulieta de los espíritus o Los Clowns, por citar algunas de sus mejores colaboraciones.

Debatiéndose entre la ficción y la realidad costumbrista y autobiográfica del director, Amarcord fluye bajo las notas de una música popular, nostálgica, pero a la vez grotesca, ingeniosamente compuesta por un inspirado Nino Rota. Indisociables una vez más, y con ese particular sello Rota que, tras su muerte y aún a pesar de los insuperables esfuerzos de compositores de la talla de Nicola Piovani o Luis E. Bacalov, nadie supo imprimir.

A decir verdad, a Federico Fellini le gustaba rodar sus películas con música en directo, decía que ello motivaba a los actores y servía para que se pusiesen en situación. En algunas de sus colaboraciones con Nino Rota tuvo la música original antes de rodar (Roma, El Casanova y Ensayo de orquesta), sin embargo, en otras ocasiones esto no fue posible y Fellini utilizaba piezas de música clásica o incluso música popular muy conocida, o piezas de otros filmes suyos compuestas por Nino Rota. En Amarcord se dan estos dos últimos casos.

Amarcord se construye a partir de tres temas musicales. Un tema principal de tonos agridulces, evocador de nostalgia y de esa simpatía típicamente popular italiana. Un segundo tema que toma por título Fogaraccia y que se trata por consecuencia del tema que interpreta la banda del pueblo en la celebración de la hoguera que anuncia la llegada de la primavera. Se trata pues de un tema más festivo y vivaracho. Y, por último, el famosísimo tema del acordeonista ciego de la plaza, otra vez nostálgico y triste, que nos devuelve a la cruda realidad que se esconde bajo los personajes de ese común pueblecito italiano. Y quién mejor que un ciego, a modo de ironía, para reflejar esa evidente realidad.

El tema principal es un claro ejemplo del buen hacer del maestro milanés, pues en él se amalgaman un sinfín de sentimientos: la sencillez de los personajes; el ambiente pueblerino, con su cura, su loco, su ciego, la pandilla de traviesos mequetrefes, la mujer adorada por todos, etc.; la nostalgia y el recuerdo por el pasado del director; la magia y la ilusión de las cosas sencillas, aquellas que sólo se tienen cuando eres un adolescente; la rebeldía a lo impuesto, a lo injusto o incluso a lo prohibido; el despertar sexual, la pasión y el enamoramiento desesperado; la imaginación y el surrealismo puramente italiano.

Por ello no es de extrañar que el tema se repita hasta once veces más en el filme, no apoyando ni subrayando las imágenes de Fellini, sino dándoles vida, calor y esa fuerza, sin la cual Amarcord no sería esa gran película que es. Esa frescura que posee el tema principal permite que el espectador conecte desde el primer momento con la música y por consiguiente con el film.

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De fácil melodía, su retención permite al espectador ponerse en situación y así cada vez que lo escucha nuevamente en el filme, el diferente matiz que Rota le da en cada una de éstas, más burlesco o más serio, más profano o más correcto, permite una mayor atracción hacia él y hacia las imágenes, en vez del efecto de rechazo que pueda suponer la repetición insistente de un mismo motivo musical.

El tema de la Fogaraccia es un tema a lo Stravinsky, como Nino Rota reconoció su influencia aquí presente. Acompaña a la celebración de la quema de la hoguera con los trastos viejos y malos recuerdos de los habitantes del pueblo. Rota permite en la ficción que el barbero del pueblo diga en el filme que ha sido compuesto por él y sus primeras notas surgen de un flautín que maneja el barbero y que enlaza mediante un encadenado sonoro con la mencionada fiesta.

En su interpretación, Rota se permite el lujo de que se haga una mala ejecución del tema para así dar más realismo a éste, ya que se trata de la banda de músicos aficionados de un pequeño pueblo italiano. Incluso las trompetas de la banda distorsionan el tema al querer con ello sus intérpretes sobresaltar al personaje de la Gradisca, la guapa y «maciza» del pueblo, cuando aparece delante de ellos.

Este segundo tema principal es reutilizado por Rota y Fellini en la escena Tutti a vedere il Rex, esa escena en la que el espectador se queda perplejo al ver cómo los personajes del filme, el pueblo, en definitiva, abandonan la población y se van al puerto. Cogen desde patinetes hasta pequeños botes y se adentran en el mar, sin saber muy bien el porqué, hasta que aparece el gran Rex, ese trasatlántico que surca los mares y que deja anonadados a todos y que irónicamente era el gran símbolo del fascismo.

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Al fin y al cabo, para los personajes del filme, esta visión nocturna del Rex, les supone una fiesta y ese ritmo trepidante del tema de la Fogaraccia encaja perfectamente con el ritmo desesperado de éstos hacia la atracción de la semana.

En esta escena están presentes los tres temas, pues en el desplazamiento del pueblo al puerto suena este tema; en la larga espera en alta mar el ciego, que irónicamente también ha ido a «ver» el gran Rex, interpreta de nuevo su tema. Cuando aparece el Rex se crea un pequeño silencio y cuando se celebra con júbilo su presencia se hace con el tema principal de fondo.

Por último, el tema del ciego del que ya hemos comentado que aparece en la escena del Rex, tiene su presentación al inicio del filme, cuando en esos travellings iniciales, a lo largo y ancho del pueblo, le vemos en la plaza interpretando al acordeón ese tema tan tristón y apesadumbrado.

Curiosamente este tema era el que inicialmente se iba a convertir en el tema principal del filme, pero Fellini y Rota, con buen criterio, lo desecharon como tal por su dura tristeza y lo mantuvieron como tema secundario. También fue de toda la música de Rota del filme, la que antes se compuso, pues este tema lo terminó Rota antes de ser rodada la película, a partir de un tema musical que se escucha en los últimos minutos de Los clowns (en la muerte del payaso). El tema de la Fogaraccia le siguió en la cronología compositiva y el que más tardó en aparecer fue el que a la postre se convirtió en el tema principal, y que, como ya hemos dicho, se escucha en la película en numerosas ocasiones.

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Nino Rota se veía obligado por Fellini a utilizar y adaptar diversas piezas populares para las bandas sonoras de sus películas. Éste iba a ser un nuevo caso, ya que Fellini quería utilizar la conocida pieza Fascinación para la secuencia de la Gradisca y el príncipe. Con ello, Fellini creía que podía conseguir una aceptación y estímulo inmediato en el espectador, que con una pieza original compuesta expresamente para la ocasión no era posible.

Sin embargo, el hecho de dejar el montaje musical de esta secuencia para el final les permitió a ambos darse cuenta de que el tema principal iba como anillo al dedo. Con él se conseguía este estímulo buscado, pues el tema principal ya se había escuchado previamente a lo largo de todas las secuencias que preceden a ésta en el filme.

Además, no podemos olvidar la gran facilidad de retentiva que posee este alegre y jocoso tema.

También hay concesiones a la música preexistente y motivada por diferentes situaciones, en otras tantas escenas en las que se dan cita temas tan variopintos como el de Salomé de R. Soltz, para la escena de la anécdota del vendedor ambulante; Biscein y las odaliscas del Emir hospedadas en el Gran Hotel; el tema de La cucaracha de Galdieri y Savino, así como temas de Stormy weather de Arlen y Hoehler para enlazarlos en un único tema llamado Lo Struscio.

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Reseñable es también la boda de la Gradisca con el carabinieri, en la que aparece nuevamente el ciego de Cantarel y su acordeón. En ésta, Rota entrelaza el tema del ciego con el tema principal, dotándoles de una tristeza conmovedora. La Gradisca aparece llorando en su despedida del pueblo, ella que soñaba con casarse algún día con Gary Cooper, se ve casada con un carabinieri calvo y madurito y abandonando el pueblo donde había sido tan querida y deseada.

Para finalizar, solamente quisiera volver a remarcar que ese binomio Rota-Fellini se hace aquí en Amarcord indisociable y que la música de uno no sería sin la película del otro y viceversa. Dos genios que se complementaban, se necesitaban y juntos a los demás nos deleitaron y nos deleitan.

La música de Nino Rota para Amarcord se ha convertido ya en un símbolo, en la abanderada de la música de Rota para Fellini e, incluso, podríamos decir que la abanderada de la música para el cine, social y popular, italiano de los sesenta y setenta, con el permiso del maestro Morricone.

Escribe Juan Francisco Álvarez  


Artículo publicado inicialmente en el nº 48 de la revista de cine Encadenados, en julio de 2005.

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