El nombre de la rosa (música de James Horner) (**)

  17 Julio 2021

Un clásico de los 80

el-nombre-de-la-rosa-0El 25 de junio de 2021 se reeditaba en formato digital este primerizo trabajo de James Horner (1953-2015), muy buscado durante algunas épocas por los amantes de las bandas sonoras ya que su primera edición (allá por 1986) se convirtió en joya de coleccionista cuando el autor pasó a ser uno de los grandes del panorama musical.

En el momento de su estreno, la película fue recibida con hostilidad por los sectores más puristas, sobre todo los amantes de la novela de Umberto Eco, por considerar que simplificaba en exceso su trama. Paralelamente, la banda sonora fue recibida con entusiasmo, por ser un acercamiento «serio» a la música medieval, época en que transcurre el film.

Revisadas hoy, se aprecia una revaloración a la inversa en ambos casos: ni el film es tan simple ni la banda sonora tan compleja. Ambos tienen interés y más después de haber visto cómo otros autores se acercaban a la novela de Eco más ampliamente (la serie de televisión de ocho episodios estrenada en 2020) con resultados muy por debajo del trabajo de Jean-Jacques Annaud en la dirección y James Horner en la banda sonora.

James Horner

Se inicia en el cine fantástico, de la mano del entonces infalible Roger Corman, con Los 7 magníficos del espacio y Humanoides del abismo (ambas de 1980), pronto demuestra haber aprendido de su productor: capaz de imitar cualquier estilo, aunque trabajase sin orquesta y solo con sintetizadores, además, en poco tiempo.

Lobos humanos, Bendición mortal o Star Trek II: La ira del Khan le consolidan en apenas un par de años como un compositor rápido y eficaz, que se mueve sobre todo en el ámbito del terror y el fantástico, aunque pronto trabaja incluso para cine infantil, con dos títulos de animación de Amblin (la productora de Spielberg): Fievel y el nuevo mundo y su secuela, Fievel va al oeste.

Aunque también surgen las dudas, sobre todo por sus abundantes «citas» a clásicos, para algunos auténticos plagios. Prueba de esta precocidad es Humanoides del abismo, donde ya incluye un explícito homenaje a los violines de la ducha de Psicosis (temas The Buck’O y Jerry’s dead).

Es una época en la que fusila alegremente ideas y piezas musicales, de otros autores. No tiene miedo al plagio incluso de sí mismo. De hecho, Horner es conocido por haber «colocado» cuatro notas en multitud de sus bandas sonoras. De alguna forma ese «parabará», que se oye camuflado o abiertamente, podemos considerarlo como su firma. Lo que puede tener su gracia… o acabar indignando a algunos.

Un vistazo rápido a sus «parabará»:

  

Con el paso de los años y numerosos éxitos, se convierte en un controvertido autor que alcanza la cima de ventas con su popular banda sonora de Titanic, ganadora de dos Oscar para Horner, mejor partitura y mejor canción… aunque no siempre es aceptado por todos los aficionados, ni siquiera en sus grandes éxitos.

Autor habitual de James Cameron (Aliens, Titanic, Avatar), ha colaborado con casi todos los directores de prestigio en las últimas décadas: Mel Gibson (Braveheart), Walter Hill (Límite: 48 horas, Danko), Ron Howard (Cocoon, Apolo 13), Jean Jacques Annaud (El nombre de la rosa, Enemigo a las puertas)… y sigue haciéndolo hasta su accidental muerte al estrellarse la avioneta que pilotaba, en 2015.

Quizá una de las características de sus bandas sonoras es su tendencia al exceso: no solo en cuanto a la monumental orquesta, también por la excesiva longitud de algunos trabajos, lo que provoca que, escuchados en el disco, fuera de la película, acaben resultando repetitivos y pesados.

Vídeocolección de… ¿autocitas o autoplagios?

  

El nombre de la rosa

Siendo una coproducción europea con Italia, Francia y Alemania —entre los países que aportan capital—, además de España, que también sirve de lugar de rodaje, sorprende en principio la elección del norteamericano James Horner para componer la partitura.

La operación parece unir las pretensiones de seriedad del proyecto a la inevitable comercialidad con nombres que suenen (intérpretes, técnicos…) y ahí estaba un ascendente Horner, que ya era famoso por sus presuntos plagios y su éxito de ventas de bandas sonoras.

¿Cómo se enfrentó Horner al desafío? Con una apuesta por un sonido «de la época» en que transcurre la acción y huyendo de la música de cine para acercarse a la música medieval. Este aspecto inicial en su momento fue recibido con entusiasmo por muchos aficionados… parte de los cuales, años después le echaban en cara sus continuos plagios y la excesiva pomposidad de sus bandas sonoras en multitud de films.

En principio, la partitura encaja con el planteamiento del film: cine serio, de «calidad», europeo y con aspiraciones comerciales, por supuesto. En ese contexto, un astuto Horner combina su música original con algunos clásicos que aportan prestigio y contexto adecuado al film.

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La banda sonora incluye dos temas clásicos interpretados por The Choir School Maria Schültz, formación dirigida por el alemán Kurt Rieth, con resultados espectaculares para ambientar la abadía donde transcurre la acción: Kyrie y Veni Sancte Spiritus, cantos gregorianos que aportan rigor a la selección musical.

Además, una tercera pieza, Beata Viscera, interpretada por el contratenor Charles Brett, perfecta para marcar el tono del film, con la presencia de los monjes en ese aislado monasterio donde el mal acaba de encontrar unas páginas perfectas para dejar huella.

Tan bien funcionan estos tres temas clásicos que, frente a ellos, la música original de Horner en ocasiones chirría, no solo cuando el escalofrío es su función, también cuando aparenta ser un tema clásico. Culpa de ello la tiene, en parte, su afición al sintetizador, con ambientes que se acercan al cine de terror en el que Horner ya era un experto.

Destaquemos la tensión al adentrarse en el scriptorium donde trabaja los monjes (precisamente con el tema The Scriptorium), al reconstruir el pasado (Flashbacks) o a la hora de realizar la primera investigación (First recognition). Piezas agresivas, vestidas con una instrumentación con aire medieval, aunque en ellas no falta el sintetizador, una herramienta vital en el cine de los 80.

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De todos los temas tensos y atmosféricos, probablemente el que mejor funciona es el penúltimo, Betrayed, con unas campanillas inquietantes y un uso de los sintetizadores que recuerda en algunos momentos a la banda sonora de Commando (un film de Schwarzenegger cuyo LP fue editado en España por Vinilo, figurando como su autor Cinemascore… aunque luego se supo que detrás estaba un tal James Horner en sus comienzos).

También con percusión y viento de aromas medievales, Horner apuesta por el intimismo en temas como The Confession, o incluso en The Discovery, donde la percusión es la protagonista.

Para este cronista, la combinación inicial del coro y el uso de la orquesta en el último corte (End titles), lo convierten en el fragmento más interesante de los compuestos por Horner, cuya reciente edición digital tiene el mismo contenido que el LP aparecido hace 35 años.

Eso sí, no busquéis su famoso «parabará»: nosotros no lo hemos encontrado, quizá todavía era pronto para convertirlo en una cita obligatoria en todas sus películas.

Escribe Mr. Kaplan 

El nombre de la rosa | James Horner | Konigskinder Music, 2021 | 42 minutos


Más información sobre Horner y el film:

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Listado bandas sonoras de James Horner

Información sobre la banda sonora de El nombre de la rosa

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Tema «The Lesson», de la banda sonora de El nombre de la rosa: