FLORES ROTAS  
 
Título orginal: Broken Flowers
País, Año:

EE.UU., 2005

Dirección: Jim Jarmusch
Intérpretes: Bill Murray, Jeffrey Wright, Sharon Stone, Frances Conroy, Jessica Lange, Tilda Swinton, Julie Delpy, Christopher McDonald, Mark Webber, Chloë Sevigny, Heather Alicia Simms
Guión: Jim Jarmusch
Producción: Jon Kilik y Stacey Smith
Fotografía: Frederick Elmes
Música: Mulatu Astatke
Montaje: Jay Rabinowitz
Duración: 105 minutos
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Brillante estímulo

De vuelta Jim Jarmusch y sus mitos literarios. Dirigió su mirada a Don Quijote en su anterior producción, Ghost Dog: The way of the samurai (1999), y era una mirada tierna y cómplice, que salvaba y justificaba al personaje en su disparatada peripecia heroica. En Flores rotas no es tan compasivo con el Don Juan caduco y cincuentón que encarna Bill Murray, en el papel del exitoso hombre de negocios y experto recolector de superficiales amoríos. Don Johnston (no Johnson), el personaje, es un tenorio aburrido, apático, cansado, ceniciento y periclitado, con la mirada vacía de los muertos. Lo que vemos es el mito convertido en cenizas, mostrado por fin en su auténtica esencia y, afortunadamente, lejos del sobrevalorado personaje romántico.

El filme desarrolla el argumento con deliberada lentitud y sobriedad de recursos, en una estructura fragmentada en cuatro historias de amores perdidos, rescatados de la memoria por el protagonista, impulsado contra su voluntad a la búsqueda de un supuesto hijo. No es sólo la película de un viaje al pasado, en el que cada encuentro constata la vacuidad de la antigua relación amorosa y la ausencia de cualquier sentimiento en el presente. Es también un fresco de la sociedad americana, de su mediocridad y sus miserias. El espectador tiene conciencia de estar viendo en qué se han convertido los sueños de aquellos que fueron jóvenes y desearon un futuro para ellos y su país. Desde la camarera Laura (Sharon Stone), madre de una inquietante Lolita (Alexis Dziena), que atormenta a nuestro desganado donjuan en una sarcástica escena nabokoviana, hasta la violenta Penny (Tilda Swinton), en su marginado mundo rural. Todas representan algún aspecto de la vida actual de los Estados Unidos: el cretinismo de la clase media y la práctica de las más estúpidas creencias psicológicas o espirituales. El periplo del personaje discurre superficialmente por cada episodio, mientras Jarmusch, director y guionista, nos envuelve con una historia inteligente y brillante, que penetra con profundidad en un discurso sutil y sabio, con ironía y humor del bueno.

Comedia y farsa, es algo más que una película entretenida, cosa que no pretende. Pasó con  merecido reconocimiento por el Festival de San Sebastián y fue galardonada con el Gran Premio del Jurado en Cannes. Y es natural, porque todo está cuidadosamente pensado: el telefilme que está viendo el protagonista al comienzo, mientras bebe champán (la copa llena, la vida vacía); el vivaz y prolífico vecino-detective (¿Winston o Watson?), que maneja a John como a una marioneta; el espejo retrovisor del coche en el que viaja, que sólo refleja un paisaje otoñal y vacío; el consabido y tópico ramo de flores, cortesía hacia las damas, adorno doméstico, motivo pictórico, y símbolo que justifica el título.

Y el travelling circular del final, con el mundo girando alrededor de este donjuan definitivamente condenado a no entender nada, a desaparecer sin pena ni gloria. Excelente música de Mulatu Astatke. No se puede pedir más.

Gloria Benito