EL MUNDO DE LELAND  
 
Título orginal: The United States of Leland
País, Año:

EE.UU., 2004

Dirección: Matthew Ryan Hoge 
Intérpretes: Ann Magnuson, Ryan Gosling, Chris Klein, Jena Malone, Michelle Williams, Lena Olin, Martin Donovan, Kevin Spacey, Don Cheadle
Guión: Matthew Ryan Hoge 
Producción: Kevin Spacey, Bernie Morris, Palmer West, Jonah Smith
Fotografía: James Glennon
Música: Jeremy Enigk 
Montaje: Jeff Betancourt 
Duración: 108 minutos
Distribuidora: Manga Films  
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 

Jóvenes desamparados

 

No debería pasar desapercibida esta película que perece haberse estrenado de tapadillo y que en Valencia sólo se ha exhibido en una sala de proyección. Me refiero al filme El mundo de Leland del cineasta primerizo Mathew Ryan Hogue, del que también es guionista. El interés de este filme surge una vez más  por la pregunta reflexiva que la película se hace sobre el estado  y situación de desorientación en el que los jóvenes se encuentran, y que el cine trasplanta tantas veces a la pantalla como reflejo también de la desorientada sociedad en la que nos ha tocado vivir.

El largometraje parece empezar de modo súbito, como si fuera en su final, en  el que un adolescente, Leland, asesina a un muchacho retrasado mental. El joven homicida es internado en un correccional, donde entabla estrecha relación de confianza con un educador, y pronto se nos muestra que ciertas apariencias evidentes no lo son tanto. Nuestro protagonista ha estado saliendo durante un tiempo con la hermana del asesinado y tiene una familia bastante desestructurada: una madre a la que él casi nunca ve, un padre que es escritor y cuyo hijo le es prácticamente indiferente. Pronto descubriremos que el joven no ha matado al chico por vengarse de su novia o por ser víctima del abandono familiar. Los motivos, que son otros más insospechados, los descubriremos al final del filme y que aquí no se desvelan para no “reventar” la película.

En El mundo de Leland se intenta huir de impactar al espectador con escenas fuertes, situaciones crispadas o sorpresas finales inesperadas; se pretende más bien reflexionar sobre la situación de desamparo que muchos jóvenes viven y presentar razones y explicaciones por las cuales se vive, se muere… o se mata. En este sentido, el filme es bastante filosófico, por cuanto intenta dar razones últimas al comportamiento a veces absurdo del ser humano, explicaciones que aluden las que a veces da  la religión, aunque sea la de la edulcorada new age, y que suelen aparecer constantemente en este tipo de títulos americanos.

Seguramente, al ser una ópera prima, este director ha caído en los defectos del cineasta principiante: partiendo de una historia relativamente sencilla, la embrolla durante la primera parte sin mucha necesidad, de modo que los personajes y sus motivaciones no se nos muestran con mucha claridad y pone en los labios de sus protagonistas diálogos más propios de una novela de tesis que de un relato cinematográfico. De modo que los personajes sueltan de vez en cuando parrafazos que parecen más “la frase del día” de nuestras agendas que el natural coloquio de las personas.

Sin embargo, estos graves defectos son perdonables por otros momentos de gran fuerza y belleza cinematográfica, sobre todo los que se desarrollan en la segunda mitad del largometraje, y por otros hallazgos inusuales en este tipo de filmes, como es el de hacer presentes a los adultos en la interrelación de los adolescentes que pueblan el correccional.

El mundo de Leland nos muestra de nuevo la situación de esquizofrenia en que se puede vivir en un mundo donde los valores y la fuerza del auténtico amor familiar están ausentes, y cómo a veces un hecho más o menos dramático puede hacer evolucionar y transformar la vida de las personas. Igualmente, el filme tiene su atractivo en el intento que hace de descubrirnos la motivación de las conductas a través de unos personajes muy humanos y a la vez muy contradictorios, que pueden acabar realizando actos muy atroces sin explicación lógica. El último atractivo de esta cinta sería el elenco de actores seleccionado para interpretarlo, algunos muy conocidos, otros no tanto, pero siempre con la conseguida pretensión de creerse lo que están haciendo.

José Luis Barrera