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EBRIO DE MUJERES Y PINTURA  
 
Título orginal: Chihwaseon
País, Año:

Corea del Norte, 2002

Género: Drama
Dirección: Im Kwon-taek
Intérpretes: Choi Min-sik, Yoo Ho-jung, Ahn Sung-ki, Kim Yeo-jing, Son Yae-jin
Guión: MIn Byung-sam
Producción: Lee Tae-won
Fotografía: Jung Il-sung
Música: Kim Young-dong
Montaje: Seon-deok Park
Distribuidora: Vertigo Films
Duración: 117 minutos
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Biopic coreano

Esta película podría considerarse interesante por un par de motivos. El primero, que se trata de una de las pocas películas coreanas estrenadas entre nosotros que no ha sido dirigida por Kim Ki-duk, y es, por tanto, una oportunidad para conocer un poquito más la cinematografía del país asiático. El segundo motivo de interés no es otro que la presencia del protagonista de la famosa y controvertida Old Boy, Choi Min-shik. En esta ocasión Choi hace una interpretación menos impactante y excesiva, pero encarnando a un personaje igualmente descontrolado. Se trata de Jang Seung-up, un famoso pintor coreano del siglo diecinueve que revolucionó el arte de su país. En este sentido, la primera escena del filme es ya muy reveladora. Jang realiza una pintura para un grupo de maestros que no tardan en descalificar su estilo, ante lo cual este se molesta profundamente y abandona el lugar con aire de suficiencia, como seguro de haber tratado con un atajo de ignorantes carcamales.

Lo siguiente que vemos es una escena donde Jang, ya un anciano, es halagado por un individuo japonés (Corea está en aquellos momentos bajo ocupación nipona) que desea comprar uno de sus cuadros. De hecho lo que quiere es que Jang le pinte un cuadro igual a otro que vio de él mismo en otro lugar. Al oír esto, Jang se enfurece, pues dice que un gran artista como él no se dedica a realizar copias de ninguna clase. Un desaire que debe ser interpretado, sin duda, no sólo en clave artística, sino también política.

A partir de aquí comienza un flashback que nos sitúa en la infancia del pintor, y que supone el verdadero comienzo de la historia de su vida, desde su descubrimiento por parte del maestro Kim Byung-moon, para quien un joven Jang pinta un dibujo en agradecimiento porque éste le había salvado de una paliza en la calle; pasando por su adiestramiento en los hogares de reconocidos artistas; hasta su personal búsqueda del verdadero arte, que le lleva a vagar por diversos lugares. Una vida intensa y tormentosa, también en su relación con las mujeres, y de ahí el título español de la cinta.

La historia en sí resulta interesante, porque el personaje sin duda lo es, pero la película ya no lo es tanto por excesivamente correcta y convencional. A pesar de haber conquistado el galardón al mejor director en el festival de Cannes del 2002, lo cierto es que Im Kwon-taek no se luce especialmente, y en ningún momento consigue dar a su película los trazos de excepcionalidad que Jang debía dar a sus cuadros. Y ni siquiera consigue combinar con igual intensidad el periplo personal del protagonista con el contexto histórico en el que éste se mueve, como parece querer apuntar en algunos momentos. Aunque uno puede llegar a disfrutar viendo la obra de Jang y cómo este trabaja en ella.

Jordi Codó