NEGOCIOS OCULTOS  
 
Título orginal: Dirty Pretty Things
País, Año:

Reino Unido, 2002

Dirección: Stephen Frears
Intérpretes: Chiwetel Ejiofor, Sergi López, Audrey Tautou, Sophie Okonedo. Zlatko Buric. Adrian Scarborough. Benedict Wong.
Guión: Steven Knight
Fotografía: Chris Menges
Música: Nathan Larson
Montaje: Mick Audsley
Distribuidora: Buena Vista Internacional
Duración: 97 minutos
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hiel y azúcar

Stephen Frears ha dicho, respecto a esta película, que ha querido mostrar “el lado oculto de Londres, el costado más sucio de la vida”. Es cierto que en las grandes ciudades occidentales del llamado mundo desarrollado existe un universo escondido y marginal, que acoge a los menos favorecidos, a los marginados y a los inmigrantes. Es un mundo que los turistas y los viajeros ocasionales ignoran. Stephen Frears levanta el telón y construye un thriller intenso que atrapa al espectador y lo sumerge en esa otra vida, la de la inmigración ilegal de los que luchan por los papeles y la supervivencia en el Londres del siglo XXI. Pero eso no es todo: tras este paisaje, donde la picardía se da la mano con la solidaridad entre los desfavorecidos, se esconde otro mundo más inquietante, injusto y cruel, en el que el instinto de supervivencia es rebasado por la avaricia y las leyes del mercado. Comprar barato y vender caro, ése es el lema de aquellos que explotan el miedo a ser expulsados del paraíso londinense. Y lo hacen con negocios sucios y ocultos que hacen real la expresión de que el hombre es el mayor depredador de sus semejantes: homo, hominis lupus.

Desde sus comienzos, Stephen Frears ha combinado el talento cinematográfico con el instinto comercial, alternado temas sociales propios del cine comprometido con otros productos de asunto más frívolo, sin menoscabo de la calidad de sus películas, propia de un director consolidado y experto en construir y llevar a la pantalla historias. Su primer cortometraje exploraba el conflicto racial en Sudáfrica (The Thirty Minute Long Burning, 1967). La oscarizada Amistades peligrosas (1988) afianza su carrera de cineasta internacional y con Liam (2000) analiza los sufrimientos de una familia irlandesa en el Liverpool de la crisis económica y la reconversión industrial. Ahora nos ofrece una historia donde las emociones y el miedo gobiernan la vida de los personajes, donde el humor y la ternura aminoran la dureza y el dolor de sus vidas.

Negocios ocultos relata los problemas cotidianos de Okwe (Chiwetel Ejiofer, Blue/Orange), médico nigeriano que se gana la vida como taxista a tiempo parcial y recepcionista de noche en un hotel de dudosa respetabilidad, en el que descubrirá que se desarrollan actividades tan siniestras como lucrativas. Allí también trabaja como limpiadora Senay (Audrey Tautau, Amelie), una joven turca que comparte piso con Okwe. Ambos son compañeros de desdichas, se ayudan mutuamente y se defienden de las autoridades que persiguen a los ilegales. Senay es una joven dura y arrogante que mantiene a Okwe a distancia y guarda herméticamente sus sentimientos. Poco a poco, la distancia se va acortando entre ellos y surge la complicidad y un amor que las circunstancias harán imposible. Completa el triángulo el jefe de ambos, Sneaky (Sergi López) un mafioso que trafica con órganos a cambio de papeles y algo de dinero. La acción está servida y el suspense mantiene el argumento que muestra la solidaridad entre los débiles, el amor, la emoción de contrastar la grandeza y la miseria del ser humano.

Todo se superpone en este filme mediante una estructura narrativa sólida que suspende la atención del espectador y la mantiene hasta el desenlace. La película es entretenida y la dureza de los hechos que se narran y del ambiente que se muestra, se atenúan con el humor que alimenta la picaresca y el ingenio que estimula los actos de los ilegales por sobrevivir.

El final es triste pero feliz, una concesión al cine como industria. Ganan los buenos. No olvidemos que se trata de una película: se parece a la vida pero es ficción.

Gloria Benito