La venganza de los débiles
Lee mis labios es un filme francés que recorre los
caminos de varios géneros cinematográficos. A veces es un retrato
social de la Francia actual, otras tiene visos de comedia con
humor negro, también es un drama psicológico que analiza las frustraciones
sexuales de sus protagonistas y sobre todo es, en su segunda parte,
una película trabada con el mejor de los suspenses e intrigas.
Cuenta la historia de Carla, una secretaria
que ha perdido prácticamente el oído, que intenta paliar con el
uso de dos sonotones, pero que le ha hecho desarrollar el poder
enterarse de las conversaciones leyendo los labios de los que
hablan. Trabaja en una importante empresa de construcción cuyos
negocios sucios y trapicheos son constantes. Es despreciada por
sus compañeros debido a su defecto auditivo y a su escaso atractivo.
Pero un día entra a trabajar con ella un ayudante, Paul, un ex
presidiario que está bajo libertad condicional y al que amenazan
antiguos compinches que desean recuperar una antigua deuda. Aunque
al principio su relación es tormentosa, pronto se darán cuenta
que unidos podrán resarcirse de la marginación que sufren. Ambos
urdirán un atrevido y sagaz plan para robar un valioso botín de
dinero al jefe del local de noche donde trabaja Paul.
Lee mis labios es una mirada más hacia el mundo de las
personas que son marginadas por la ley y por la sociedad, hecha
sin embargo, sin ninguna clase de rutina. Es un filme sólido,
que posee, además, de todo: humor, denuncia, intriga y acción.
Nos habla de las frustraciones que acarrean muchas personas que
suelen estar casi anónimamente a nuestro lado, cuyas vidas a veces
marginamos inconscientemente. Desde luego, a lo largo de la película
desfilan un montón de personajes para quienes la vida es una lucha
ardua y dura, provocada sin duda por las acciones de las corporaciones
oficiales e inhumanas y por los mafiosos. La unión de la sagacidad
de ella y la fortaleza de él será el medio a través del que ellos
se encontrarán en el amor como personas y que les facilitará culminar
su venganza.
Hay que destacar en este filme la estupenda
actuación de sus actores, que no son muy conocidos, pues proceden
del cine francés y, sobre todo, la sabia puesta en escena del
director. Los insertos que éste coloca a lo largo de la cinta
para expresarnos las frustraciones sexuales de la protagonista
son muy acertados.
Secuencias memorables podrían ser la
de Carla desde la azotea espiando con unos prismáticos y leyendo
los labios de los malhechores que tienen apresado a su compañero,
y también la de la muerte de los mafiosos, resueltas con un clímax
cargado de una enorme tensión.
En Lee mis labios todos los personajes
están muy bien descritos, especialmente los dos protagonistas,
aunque hay uno, el del controlador de la libertad condicional
del protagonista, del que se quiere contar una especie de historia
paralela, que se pierde en la confusión.
José Luis Barrera