|
De
muchos es conocida la personalidad y obra de Vicente Molina Foie:
novelista de cierto prestigio, colaborador de guiones, adaptador al
castellano de los diálogos de las películas de Stanley Kubrick y
ejercitador de la crítica cinematográfica en la prensa diaria y en la
revista Fotogramas. Parece ser
que andaba desde hacía cinco años con el objetivo de realizar el
proyecto de una película sobre un guión escrito con gran cuidado y mucho
eclecticismo y que no se decanta por ningún género concreto, según él
ha declarado: es un thriller pero sin asesinatos (!), una comedia pero con gente que
llora y sufre, es una película mestiza. Pues eso: Sagitario es “ni carne ni
pescado”.
Gira la
película alrededor de un grupo de personajes unidos en común por la búsqueda
siempre frustrada de la felicidad. El acento recae sobre dos personajes y
sus parejas, encarnados por, nada menos, Angela Molina y Eusebio Poncela,
que son lo mejor de la película, lo que consigue que el filme, pese a sus
aporías, funcione. Se da una gran química entre ambos dos actores,
aunque verdaderamente quien devora todo es la eficacísima Angela Molina.
Eusebio Poncela (algunas veces histriónico) repite otra vez su papel de
ambiguo hombre de corazón abierto y desgarrada sinceridad, a medio camino
entre la ternura y el cinismo y que recuerda enormemente el mismo papel
(allí grandioso) que representó en Martín
H.
Rosa (Angela
Molina), una mujer divorciada que parece haber perdido su inspiración de
pintora, y Jaime (Eusebio Poncela) están unidos además de por haber
nacido bajo el signo de Sagitario, por una gran amistad. Ella cree haber
encontrado el gran amor de su vida en un joven de la calle recién salido
de la adolescencia, el cual cree escapar de la monotonía de su destino
ramplón y vulgar. Jaime es actor de fama y homosexual y se ha enamorado
de un apuesto joven que le corresponde, hasta que el tiempo y unas extraño
y siniestro pasado deteriore esa relación. Alrededor de ellos, otras
personas serán atraídas o repelidas, unidas en la común búsqueda de
una felicidad que se muestra y se oculta inopinadamente.
Sagitario
es una muestra más, de las muchas que se podrían dar en el cine español,
de cine innecesario, de producto hecho para complacer el “ego” de esos
cinéfilos que creen que hacer cine es lo mismo que contemplarlo en la
butaca o escribir su crítica en los papeles. Cine hecho con sustanciosas
bonificaciones públicas, aunque ésta parece que tuvo un conflicto a
posteriori por una subvención de la ciudad de Elche que buscaba promoción,
la cual casi no aparece en la película: lo único que para el espectador
culto es reconocible son algunos fragmentos musicales del Misteri
d´Elx.
La
pretenciosidad en los diálogos aún hace decaer el interés de la cinta y
su poco inteligible estructura dividida en tres tiempos –un recurso fácil
para intentar remediar lo desmadejado del relato- hace que se disimulen
algunos fallos garrafales como que algunos personajes prácticamente
desaparezcan de la historia si explicación alguna.
José
Luis Barrera
|
SAGITARIO
Dirección
y guión: Vicente Molina Foix.
Año: 2001.
Duración: 109 min.
Interpretación: Ángela Molina (Rosa), Eusebio Poncela
(Jaime), Enrique Alcides (Juan), Daniel Freire (Gustavo), María Isasi
(Ana), Jacobo Martín (Rafa / Omar), Mirtha Ibarra (Greta), Héctor
Alterio (Gustavo), Ana Torrent (Luisa), Mónica Randall (Mari), Julieta
Serrano (Andrónica), Myriam de Maeztu (Aurora), Carmen Balagué (Marta),
Antonio Valero (Leopoldo).
Producción: Beatriz de la Gándara.
Música: Luis Ivars.
Fotografía: David Omedes.
Montaje: Antonio Lara.
Dirección artística: Soledad Seseña.
Vestuario: Vicente Ruiz.
Dirección de producción: Pilar Robla.
|