Clint Eastwood

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Lennie Niehaus
 
 

LA MÚSICA EN EL CINE DE CLINT EASTWOOD
Por Juan Francisco Álvarez

Hablar de Clint Eastwood conlleva la necesidad de plantearse el hasta donde hacerlo. Uno puede abordar la música en toda su filmografía como actor, o bien en su filmografía como director, o bien en su filmografía como compositor, por no seguir hablando de su filmografía como productor... Aunque pueda parecer que hablar del Eastwood compositor sea limitar mucho las posibilidades de este artículo, he optado por esta opción por todo lo nuevo e interesante que puede aportar al conocimiento de esta gran figura mediática.

Clint Eastwood nació el 31 de mayo de 1930 en San Francisco. Se crió y creció en Oakland, donde su padre trabajaba en una industria acerera. Desde pequeño estudió música y muy pronto este amor por la música se le agudizó en el jazz, el country y el blues. Poco a poco, y ante la necesidad de ganarse la vida, Clint pasó a tocar el piano en diferentes clubes de Los Ángeles, además de ejercer otros variopintos oficios. Aquella época, y concretamente ese trabajo, le permitió ver en directo y en acción a grandes maestros del jazz como Charlie Parker. En el ejército, y gracias a que allí conoció a Martín Milner y David Janssen que le animarían a que desarrollase su faceta interpretativa, olvidó momentáneamente la música.

Eastwood, en ciertas declaraciones hechas en una entrevista, manifestó que de no haber obtenido éxito como actor, hubiese acabado como músico. Y aunque no podemos discutir su gran calidad como actor, director y productor, a más de uno nos hubiese gustado conocer qué hubiese sido del bueno de Clint de haber entregado su vida enteramente a la música. A buen seguro que su nombre se hubiese conocido hoy como uno de los grandes compositores actuales y no sólo de jazz, sino de música para la imagen en general.

Ya en su faceta de actor también tendría la suerte de trabajar con grandes compositores cinematográficos que compondrían la música de las películas que él interpretaba. Así conoció a Ennio Morricone en los filmes de Leone o a Lalo Schifrin en los de Don Siegel.

El Eastwood director inicia su andadura en 1971 con Escalofrío en la noche, para la que recurre a toda una institución del jazz por aquellos años en los Estados Unidos, Dee Barton, quien compone música original junto con Ewan MacColl, y además introduce música enlatada de nada más y nada menos que Duke Ellington y Erroll Garner. Vuelve a contar con Dee Barton en 1973 en su segundo filme,  Infierno de cobardes. Sin embargo, sus dos posteriores filmes tendrán registros y compositores tan distintos como Michel Legrand para Primavera en otoño y John Williams en Licencia para  matar.

A raíz de la intervención de Jerry Fielding como compositor en Harry el ejecutor, entablan una gran amistad que llevará a Eastwood a contar con él en sus próximas películas: El fuera de la ley y Ruta suicida. Sin embargo, un accidente de automóvil en 1980 nos dejó sin ese gran compositor que fue Fielding y a un Eastwood huérfano, pues parecía haber encontrado en él al compositor deseado. Perdido en la inmensidad de buenos compositores, probó para su Bronco Billy con una pequeña legión de compositores: Larry Bastion, Snuff Garrett, y Steve Dorff, entre otros. Este último, Steve Dorff, compositor escocés conocido por sus partituras para conocidas series de televisión como Murphy Brown, Los problemas crecen y Spencer, volvería a reincidir con Eastwood dos años más tarde con El aventurero de medianoche.

Clint buscaba sin éxito el compositor adecuado a su cine y se atrevió a probar con Maurice Jarre, quien no le convenció con su partitura para Firefox, el arma definitiva, y con Lalo Schifrin, que tan buenos resultados dio con la serie de filmes de Harry y le compuso la partitura para el último título de la serie del inspector Callahan: Impacto súbito.

No fue hasta su siguiente película, El jinete pálido (1985) cuando lo encontró. Se trataba ni más ni menos del orquestador de Jerry Fielding, Lennie Niehaus, a quien ya conoció por entonces y del que se hizo gran amigo, confiándole así la música original de todas sus posteriores películas: el episodio Vanesa in the garden de la serie de televisión Amazing Stories, El sargento de hierro, la poca música original que hay en Bird, Cazador blanco, corazón negro, El principiante, Sin perdón, Un mundo perfecto, Los puentes de Madison, Poder absoluto, Medianoche en el jardín del bien y del mal, Ejecución inminente, Space Cowboys y hasta Deuda de sangre, pues con Mystic River pasa Clint Eastwood a firmar él solo la banda sonora y casi previsiblemente, aunque todavía no se tiene noticias de ello, es casi seguro que también afronte en solitario su nuevo film Million dollar baby y el ya anunciado Flags of our fathers.

Estaría todo dicho de no reparar en que Eastwood también ha compuesto música, así como ha introducido música ya compuesta de su propio criterio y gusto personal para su cine. Empezó en 1980 con Bronco Billy, en la que tras la desaparición de su amigo Jerry Fielding, tuvo que recurrir a varios compositores para la composición de diferentes canciones de corte country. El filme contaba también con canciones de Steve Dorff y Larry Herbstritt.

Curiosamente su segunda incursión en el campo de la composición fue para una película en la que trabajó como actor y no como director. Se trata de Ciudad muy caliente de Richard Benjamín, donde el hecho de ser Lennie Niehaus el compositor escogido, y  ser viejos conocidos, permitió a Eastwood componer las canciones de este filme con guión de Blake Edwards y reencontrarse con su amigo y así encomendarle desde entonces todas las músicas de sus películas hasta Mystic River como acabamos de comentar.

Con El sargento de hierro, en la que para entonces ya contaba con Niehaus, Eastwood se limitó nuevamente a componer alguna de las canciones que aparecen el filme.

Sin embargo con Sin perdón la participación de Eastwood en la composición se fue haciendo más notoria. Para este proyecto tan minuciosamente cuidado y querido por Eastwood, éste se atrevió a componer el tema principal: Claudia’s theme, una simple pero preciosa balada con la guitarra española que impregna nostalgia a raudales y nos sumerge en el lado más intimista del filme, pues el lado siniestro ya estaba cubierto con la música incidental de Lennie Niehaus. Dado que la película vertebraba en todo momento en Clint Eastwood y el tema –aunque facilón– es hermoso, es la primera vez en la que mucha gente conoció a un Eastwood compositor.

Tal vez por el éxito alcanzado con su tema para Sin perdón o por la necesidad creciente de involucrarse cada vez más en la música de sus proyectos, su participación en la composición musical de sus películas irá en aumento y así su siguiente filme, Un mundo perfecto, vuelve a contar con un tema compuesto por Eastwood, Big Fran’s Baby. Esta vez se trata de una melodía country, mucho más alegre que su Claudia’s theme, que su amigo y colaborador Niehaus se encargaría de versionar, orquestar y arreglar para así completar la música presente en el filme, junto con un número elevado de otras canciones.

Los puentes de Madison contó con un romántico tema, Doe eyes, compuesto a dúo por ambos amigos, que servía para resaltar la relación sentimental que mantienen Streep y Eastwood en la pantalla. Esta vez se trata de un tema sinfónico con un excelente trabajo de orquestación. Pero la película estaba plagada de canciones de la época en la que se desarrolla el filme y la selección estaba cuidada al detalle por el propio Eastwood. El lanzamiento inicial de la banda sonora en un CD recogiendo los mejores temas y canciones del filme tuvo una demanda tan grande que originó que posteriormente tuviese que aparecer un segundo disco con más canciones, que si bien colmó las expectativas de los aficionados que buscaban las canciones de la película que tanto les hizo llorar, nos dejó descorazonados a aquellos que seguimos esperando que apareciese el score de Eastwood y Niehaus al completo.

Poder absoluto supuso un regreso al jazz, a firmar de nuevo en solitario a Eastwood la composición del tema principal y a Niehaus hacer el resto del trabajo. Nuevamente se trata de un tema de una sencillez extrema, pero aunque triste rebosa romanticismo en esas preciosas notas de piano. La acción del filme requería suspense y ambientación un tanto oscura y eso mismo consigue Lennie Niehaus con su partitura.

Un receso en esta etapa creativa del Eastwood compositor supondría su siguiente film, Medianoche en el jardín del bien y del mal, donde si bien Lennie Niehaus se mantuvo al frente de la composición con menor fortuna y acierto que en anteriores ocasiones, pero cumpliendo modestamente con su papel, la canciones del filme nuevamente escogidas por el propio Eastwood, suponían un pequeño tributo/homenaje a Johnny Mercer.

Ejecución inminente supuso el repetir la fórmula de Niehaus compositor, arreglista y realizador de las diferentes versiones del tema principal compuesto por Eastwood. Aún a pesar de la temática del film, un tema cálido y, cómo no, nostálgico se contrapone al ritmo frenético que adquiere la cinta en los momentos del clímax y suponen un juego de creación maravillosamente orquestado, en el sentido amplio de la palabra y no sólo musicalmente, sino artísticamente en su conjunto. Gracias a la aparición de un CD recopilatorio con los mejores temas musicales de los filmes de Eastwood, hemos podido disfrutar de ese bello tema instrumental compuesto por Clint y llamado Why sould I care.

Temas como Espacio o México sirven para introducir la que sería la última colaboración en conjunto de ambos. Se trata de Space Cowboys donde, además de las consabidas canciones y temas enlatados, también está presente una brevísima partitura escrita por Eastwood y arreglada, nunca mejor dicho, por el bueno de Niehaus. Eastwood está madurando como compositor y realiza unos temas más desarrollados y completos, aunque también es cierto que la acción del filme lo exigía. Si bien en Deuda de sangre la partitura se debe íntegramente a Lennie Niehaus, esta confianza será la que haga que con Mystic River la banda sonora completa se deba propio Eastwood, quien se atreve con toda la composición exceptuando dos temas en los que deja que su hijo Kyle vaya siguiendo sus pasos.

Eastwood subraya con esta partitura en los momentos precisos las acciones y los personajes, dotando al filme de un conjunto indisociable música-imagen. Música muy elaborada, más de ambientación y descripción que de agradables y hermosas melodías. Estamos ante la obra cumbre de Eastwood  como compositor que, sin abandonar el jazz, que aquí la ambientación lo exige, confecciona a piano la más madura de sus creaciones. Como anécdota reseñar que el CD no incluye ninguna canción ni tema enlatado previamente y que la música que se escucha en el filme es íntegramente debida a los Eastwood. El pobre de Lennie se ha visto desplazado por su gran amigo el bueno de Clint, y tan sólo consigue poder dirigir la orquesta, eso sí, se trataba de la Boston Symphony y del Coro del Tanglewood.

En agosto de 2003, Clint recibe el premio Hank que concede el Instituto Henry Mancini en reconocimiento al servicio prestado a la música en los Estados Unidos.

Sólo nos queda esperar unos meses para conocer que pasará con este gran binomio artístico Eastwood-Niehaus. Ni el primero se merece contener su avance creativo ni el segundo verse relegado a la nada, después de haber ayudado en sus pinitos al bueno de su fiel amigo. Tiempo al tiempo.