Señales
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Yo confieso

¡¡A Shyamalan se le ha visto el plumero!! ¡¡Por fiiiiiinnnn!!!!Padre, he pecado. He visto la última película de M. Night Shyamalan. Y estoy muy arrepentido.

Quizás no me he sentido identificado con la historia dado que se trata de terror cotidiano y creo pertenecer a otro tipo de entorno. No tengo una granja con campos de trigo a las afueras de un pueblecito. La familia de la que provengo no está compuesta por un reverendo que ha perdido la fe por la muerte de su mujer en accidente de trafico, sus dos hijos y un hermano falto de lucidez. Y no hago muchas tonterías sin gracia tras momentos de tensión, porque ni me rió ni me asusto.

Shyamalan se dedica a hacer el indio, perdón, el hindu-americano, delante de la cámara (salir, sale, y no se trata precisamente de un cameo). Pero detrás de la cámara es peor aún. La película es la tercera entrega de la trilogía que comenzó con la frase de un niño: “en ocasiones veo muertos”, continuó con “en ocasiones veo superhéroes” y ahora con Señales, el nuevo niño, en ocasiones ve extraterrestres. La misma película en tres versiones; su formula: un niño, un actor de primera línea y como tema, la fantasía en medio de lo supuestamente cotidiano. Sustos y momentos de tensión provocados como sean, independientemente de su funcionalidad narrativa; y una sorpresa final imposible de atar coherentemente, aunque él lo pretenda con un resumen recordatorio de momentos La familia unida y la fé recuperada por un sacerdote... ¡que venga Dios y lo vea! puntuales, para hacer caer en la cuenta a los más duros de mollera y enojar a todos los demás. Evidentemente, ya no sorprende a nadie, y su declive es de lo más acusado.

La gratuidad de sus encuadres, darían lugar a lecturas aberrantes si los tomáramos en serio, como la repetición de planos contrapicados desde el suelo en el primer tercio del filme, en un principio atribuibles al punto de vista de dos perros enfermos (que están presentes), pero cuando no se encuentran allí, uno puede pensar en la existencia de terraterrestres (en lugar de extraterrestres), nada descabellado tampoco, porque al final tienen cierto parecido con el gigante verde. O pensar que la hija del personaje de Gibson es marciana por su insatisfacción con el agua (que al final resulta ser bendita), y no es así, son señales. Torpezas como la carencia de sutileza a la hora de mostrar cómo se puede recuperar la confianza de un hijo, cuando desde su nacimiento había sido el favorito de mamá: haciendo que vuelva a nacer. Encerrados en el sótano debido a la amenaza exterior, al niño le da un ataque de asma y no dispone del medicamento; la solución la tienen su padre, que ante la necesidad de recuperarlo, física y afectivamente, lo acoge en su regazo y comienza a realizar ejercicios de respiración. Visión patética la del hijo recostado entre las piernas del padre resoplando ambos al Los encuadres rebuscados y gratuitos ha acabado convirtiéndose en la marca de fábrica del tramposo Shyamalan. unísono. Y por si quedaba alguna duda de la delicadeza del realizador y su consideración con aquellos que se despistan, y no se han dado cuenta que al final recupera la fe, no hay nada como mostrar a Gibson con el hábito puesto.

Estamos predestinados por la gracia de Dios, no forjamos nuestro camino ni nada de eso, aunque para llegar a esa conclusión uno tiene que ver a los extraterrestres, si no no se puede creer en ello, salvo que se sea un ingenuo (como el personaje de Joaquin Phoenix). Como paralelismo a la existencia de Dios, tenemos a los extraterrestres en los que hay gente que cree. Los que no lo tienen tan claro lo hacen en el momento en que se encuentran ante ellos: ver para creer. Y si pasa con estos marcianos, puede pasar con Dios. Lo dicho, ver para creer. Y se cree, o no. Se es de los buenos o de los malos. Y estos siempre son los raros, los extraños o los de afuera. Vamos que si no se está contra ellos, es que eres uno de ellos; como en la vida misma.

De igual modo que esta crítica comienza mediante una hipotética confesión religiosa, la película tiene como mera excusa a la desperdiciada idea de las señales en los campos de trigo, para contar insosteniblemente la historia de cómo un cura recupera la fe. ¡Que venga Dios y lo vea!

Israel L. Pérez

SEÑALES

Título Original:
Signs
País y Año:
EE.UU., 2002
Género:
THRILLER
Dirección:
M. Night Shyamalan
Guión:
M. Night Shyamalan
Producción:
Spyglass Entertainment
Fotografía:
Tak Fujimoto
Música:
James Newton Howard
Montaje:
Barbara Tulliver
Intérpretes:
Rory Culkin, Patricia Kalember, Cherry Jones, Mel Gibson, Joaquin Phoenix, Abigail Breslin
Distribuidora:
Buena Vista Internacional
Calificación:
Todos los públicos

 

 

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