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GUSANOS INVISIBLES

Por Israel L. Pérez

 

"Dune", el proyecto más ambicioso de Lynch, económicamente hablando, y su mayor fracaso comercial. Dimensión Dune

Convertir un texto en un audiovisual siempre es una tarea harto complicada, más aún si se trata de una novela de culto; considerada una de las mejores de la historia en el género de la ciencia-ficción. Sobre los años setenta, el chileno Alejandro Jodorowsky (conocido hoy por sus guiones de cómic) vio cómo Hollywood saboteaba -según él- su ambicioso proyecto de trasladar Dune al celuloide. Contaba con H. R Giger (creador de Alien) y Moebius (El quinto elemento) para realizar los diseños, con Pink Floyd para la banda sonora, y hasta con Salvador Dalí para encarnar al Barón Harkonnen.

Años después, ya en los ochenta, fue Dino de Laurentis quien se hizo con los derechos y sacó adelante la producción. Pensó en Ridley Scott, por el excelente resultado de Blade runner, para dirigirla, pero no pudo; así que se la ofreció a David Lynch, que rechazó la realización de El retorno del Jedi  para poder asumir el control. Carlo Rambaldi se encargó de la creación de los gusanos, el grupo Toto de la música y el español José López Rodero como ayudante de producción. Un proceso que duró seis años, un rodaje en Méjico con unas mil setecientas personas, unas cinco horas de metraje en bruto, el resultado: un primer montaje de ciento treinta y siete minutos, y un fracaso comercial. Posteriormente, un segundo montaje para la televisión la amplió a poco más de tres horas para intentar que se comprendieran mejor muchos aspectos del filme; David Lynch en total desacuerdo con esta versión, renegó de ella sustituyendo su nombre por Alan Smithee, en la dirección, y por Judas Both, en el guión.

En el 2000 John Harrison escribe y dirige una nueva adaptación de Dune para una miniserie televisiva de seis horas. Destacaban William Hurt y Giancarlo Gianinni en la interpretación y Vittorio Storaro en la fotografía. En su día, la Marvel sacó el cómic oficial de la película. En 1992 salió el primero de los muchos videojuegos basados en ella. Y es que, la dimensión de Dune es casi inabarcable.

Kyle MacLachlan, una vez más, fue el protagonista de la película.   Los universos imaginados por Herbert lograron, casi siempre, una adecuada plasmación por parte de Lynch.   El montaje televisivo realizado por el productor aparece dirigido por Alan Smithee, al estar en desacuerdo Lynch con esta versión.

Universo Herbert

Dune es un todo y es una parte, se compone de dos novelas: Dune world (1963) y Prophet of Dune (1965); asimismo es el primer volumen de los seis que componen el total de la obra (a lo que habría que añadir una trilogía de precuelas del hijo del autor junto al escritor K. J. Anderson).

Frank Herbert (1920-1984) de pescador de ostras, a instructor de supervivencia en la jungla, de fotógrafo a periodista, de todo eso a Dune. Premio Nebula de 1965 y premio Hugo del 66 con estas intrigas político-económicas en medio de una estructura social cargada de elementos religiosos y ecológicos. La creación de una saga familiar, la creación de un universo difícil de comprender con tan solo una película.

Con ánimo de ubicar, en la medida de lo posible, en la historia: el universo gobernado por el Emperador Padishah Shaddam IV, tras el Jidah Butleriano (revolución que prohibió las máquinas inteligentes), quedó dividido en casas: la Atreides (con el planeta Caladan) nobles y pacíficos y la Harkonnen (con el planeta Guiedi Prime) crueles y despiadados. Los Mentats son computadoras humanas y la Bene Gesserit, con la Reverenda Madre a la cabeza (máxima autoridad religiosa) es una escuela de adiestramiento físico y mental para féminas. El desértico planeta en discordia es Arrakis, también conocido como Dune, donde existe la especia Melange relacionada con los enormes gusanos que allí residen; y donde moran los desconocidos e inquietantes Fremen. Desde este planteamiento comienza la lucha por un planeta y el cumplimiento de una profecía.

Lynch junto al autor de las novelas originales, Frank Herbert, durante el rodaje de la película.Nebulosas de Lynch

“Veo como todo aquel que lee el libro lo interpreta a su manera y, evidentemente, esa interpretación no es la mía, pero debo hacerlo... tiene que pasar por mí, como director, como si fuese un filtro, y las cosas pasan a través de mí y no será la interpretación de otra gente. A mucha gente le gustará, y otra dirá que no es cómo lo habían imaginado y se decepcionaran. Ya sabes, lo que siempre suele pasar.” [David Lynch]

Aunque no lo parezca muchas de las constantes de su filmografía quedan reflejadas en una película a priori tan impersonal. Los sueños/pesadillas, en este caso premonitorios que tiene Paul Atreides (Kyle MacLachlan) es una de estas recurrencias: la gota de agua, Chani (Sean Young) preguntándole por su casa y su mundo, Feyd (Sting) con mirada amenazante, o una mano con la palma abierta. De pesadilla a sueño, y de sueño a realidad, estas imágenes cobran significado en el momento en que suceden. Así se van superando los miedos, afrontándolos directamente, el temor de Jessica (Francesca Annis) a perder a su hijo y al padre de este, o la desconfianza generalizada a lo diferente y desconocido, a los Fremen. Para incurrir en estos aspectos de manera sencilla –dentro de la complejidad existente- David Lynch ofrece continuamente mediante voz en off pensamientos de los personajes, nos abre su mente para que veamos sus interiores, sus sentimientos, sus miedos  y sobre todo sus evoluciones. Lo hace sin juzgarlos, sin involucrarse, pues la historia al completo está contada por un narrador prácticamente ajeno a los acontecimientos, la Princesa Irulan (V. Madsen), ausente en los sucesos, hija del Emperador y que nos apela (fundida con el espacio) directamente para iniciarnos el relato y en ocasiones lo retoma con la palabra.

Lynch durante el rodaje de "Dune": fue un duro aprendizaje de lo que es trabajar para un "gran productor", como De Laurentis.Un cambio interno y externo el de Paul, un viaje físico y a la vez mental, de Caladan a Arrakis, de Atreides a Muad’Dib, de joven a semidiós. Un cambio constante como el que sufren las dunas, el protagonista evoluciona paso a paso haciendo que se cumpla la profecía hasta que se “despierte el durmiente”.  Siempre incansable Lynch nos hace viajar (como con el extraño Navegante que gracias a la especia Melange puede doblar el espacio y desplazarse por el universo si moverse del sitio) por la psicología de sus personajes, nunca exentos estos recorridos de todo tipo de violencia. Violencia sufrida por todos ellos en las innumerables batallas, pues no podía ser de otra forma una guerra; sin embargo la violencia de Paul viene de dentro, de los pensamientos, que con ciertos sonidos equivalen a una fuerza. Así el pensamiento se convierte en un arma, hasta el punto de poder quitar la vida mediante la palabra, es el poder de la palabra, de la palabra de un dios, ya que al final no necesita el arma vocal.

Parafraseando al propio autor, las oscuridades pintadas sirven para que se vea lo que da miedo, para que sea una pesadilla; también la negritud puede ser para ver lo que amas y que sea un sueño. He aquí su constante bipolaridad de contrarios (en los títulos de crédito iniciales las dunas, en los finales el mar), con la intención de reconciliarlos, la eterna lucha del bien y del mal. La casa Atreides contra la Harkonnen, y los Fremen apaciguando, aunque sea buscando el bien provocando una guerra. Son como los lugares que frecuenta: interiores y exteriores, y su elemento mediador, la psique, allí donde sueños y pesadillas cobran forma.

“Que exista un misterio es una emoción inmensa. Es emocionante que exista algo más que lo que ve el ojo. Por eso me parece que los fragmentos de cosas son tan interesantes. Te permiten soñar el resto. Hablar sobre algo grande lo empequeñece.” [David Lynch]

Junto a la potente puesta en escena y a la extraordinaria banda sonora, en "Dune" también encontramos unos efectos especiales que, por momentos, resultan bochornosos.Especia enigmática

Para la mejor comprensión de las cosas echamos mano de cualquier elemento que sirva como referente, y Dune en concreto es proclive a ello. Los Fremen tienen rasgos similares a los tuareg en primera instancia las condiciones climatológicas que han de soportar, y en segunda su lenguaje, cuyo parecido con en árabe no ha de ser mera casualidad: Muad’Dib con Boabdil, y Arrakis con Marruecos, por ejemplo. O como el propio Muad’Dib por ser asimilado por una nueva cultura, incluso rebautizado, evoca a la historia de Lawrence de Arabia.

La intertextualidad es otra baza importante, y la cuestión de la llegada de un Mesías salvador (entre otros muchos elementos religiosos) o un elegido, llámese como se quiera, es reiterativa en la ciencia-ficción. Asimismo sucede con las estructuras totalitaristas, dictatoriales o imperialistas, que propician casi de forma obligatoria la presencia de ese revulsivo. Políticas injustas implantadas en universos, sistemas solares o planetas donde existe multiplicidad racial, facilitan a la narración el choque y el  conflicto.

Grandes virtudes presenta el filme con su potente puesta en escena: el barroquismo de la casa Atreides, la austeridad insultante de la casa Harkonnen, el acierto en el diseño de los destiltrajes, la originalidad de los gusanos o la desértica belleza de Arrakis. Acompañado, desgraciadamente de sus consiguientes y acentuados defectos, sobre todo en los efectos especiales: el inverosímil Navegante, los no creíbles lásers, o el desafortunado plano en que revienta el habitáculo por donde saldrá el Barón Harkonnen, en el que se ven claramente los cables que arrancan una porción de pared. 

Enigmas recorren todo el filme obstruyendo una perfecta comprensión, o mejor dicho, para un perfecto cierre del relato. Para ello adherimos el mayor número de partes posibles a otras, buscando un todo. Si no se comprende puede que sea porque sólo es la superficie, es la parte visible del gusano. O bien, no se ha de intentar de entender, salvo que se disponga de todo el material,  y lo que se ha de hacer es disfrutarla.

 

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