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Una novedad a partir del número 19 de la revista, es decir, con el nuevo milenio, es que en esta página haremos un pequeño análisis de algún libro, alguna edición en DVD o cualquier otra publicación vinculada con el mundo del cine que, por sus especiales características, nos anime a recomendarla a todos vosotros.

CINE Y POESÍA: "BRONWYN"

Esta edición recoge todos los poemas y artículos dedicados a BronwynTítulo: “Bronwin”

Autor: Juan Eduardo Cirlot

Editorial: Siruela. Madrid, 2001.

Todos los amantes del séptimo arte saben que en algún momento de su vida cinéfila se han de encontrar con que el cine les va a ofrecer el gran descubrimiento,  la gran obsesión, el encuentro que puede dar luz y sentido a esta nuestra oscura y confusa vida. 

Tal parece el caso del poeta Juan Eduardo Cirlot (1916-1973), poeta de gran fuste que en su tiempo nunca fue poeta oficial y que hoy incluso anda algo olvidado. Nació en Barcelona y estudió el bachillerato con los jesuitas. En los años 40 entró en contacto con el surrealismo y el simbolismo. Forma parte del grupo Dau-al-Set y se inicia el la crítica del arte. Su formación profunda musical lo convierte en crítico de música para La vanguardia. En ese periódico también escribe artículos de crítica de cine. Su actividad poética más intensa tiene lugar entre 1960 y 1972. 

Un día de verano de 1966 nuestro poeta asistió al estreno del filme “El señor de la guerra” (1965) de Franklin Schaffner. Quedó fuertemente impresionado, pero será hasta el invierno siguiente , después de contemplar la versión rusa del Hamlet (1964) de Grigori Kozintsev, cuando Bronwin, la doncella celta que es rescatada de una ciénaga por el Señor de la guerra, se convierte en una figura simbólicamente investida como el centro, mito y obsesión de toda su poesía. “Al ver Ofelia entre dos aguas muerta en el filme ruso recordé el resurgir de Bronwin de esa mismas aguas y esas misma flores” -escribiría. 

La visión de Bronwin saliendo de las aguas del pantano mueve a Juan Eduardo Cirlot a dedicar sus libros de poemas -uno tras otro- “a la que renace de las aguas” a esta doncella encarnada en el cine por Rosemarie Forsyth. Al principio fue, pues, solo un libro de poemas, pero fue creciendo hasta convertirse en un completo ciclo que constituye lo mejor de la obra de este poeta casi maldito. 

En le invierno de 1978 la desaparecida revista Poesía publicó una antología de la obra de Cirlot, con algunos poemas dedicados a Bronwin. La edición que  se presenta ahora recoge todos los libros de poesía dedicados a Bronwin, artículos sobre ella, dibujos, poemas sueltos, variaciones fonovisuales, etc. Es todo un regalo para los que amen el cine, la poesia y todo arte que convierte el cine en instrumento de transversalidad de los valores artísticos.

José Luis Barrera

 
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