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Como todos los meses, una vez más os invitamos a mandarnos vuestra correspondencia, bien con comentarios de películas, bien con sugerencias o para preguntar aquel dato que hasta hoy no os habíais atrevido a preguntar a nadie. Os contestarán Mr. Arkadin y el Señor Kaplan. Este mes todas las cartas las responde Arkadin, el otro espía sigue sin dar señales de vida.

Claudio Honrubia

Estás en tu perfecto derecho a discrepar respecto a ciertas críticas de la revista. O mejor respecto a las calificaciones que ponemos. Mira, lo he dicho muchas veces, lo de las calificaciones es un jueguecito sólo válido si las personas se conocen. “Eso es un tres”. Los que saben de qué va el juego entienden el numerito, el resto (sobre todo si juegan por primera vez) no. Calificar de obra maestra a Gracias por el chocolate puede resultar excesivo, pero al menos en sus imágenes hay cine. Y eso no se puede decir de la mayoría de las películas que nos visitan. Hay cine y sugerencia a manos llenas. La crítica de la sociedad adinerada y capaz de cercenar todos los sentimientos es dura y profunda. Por si fuera poco hay una interpretación excepcional de la Huppert. Por cierto, el plano final (algunas personas levantan el vuelo y se marchan sin deleitarse en él) es magistral.

Michael Haneke, un director que disecciona la sociedad austríaca con la misma pasión que Chabrol hace lo propio con la suiza.Isabel Zurrieta

Haneke es tan molesto como difícil. Su cine es violento como pocos. Dan ganas de cerrar los ojos o de vomitar ante algunas de sus imágenes y sin embargo lo que se nos muestra “realmente” en pantalla es menos explícito que, incluso, en la mayor parte de las series televisivas de estilo policíaco... Por no hablar de los filmes de los Steven Seagal y compañía. Pero su “dolor”, su “angustia” (la de Haneke), la implicidad virulenta de sus imágenes es tal que nos obliga a cerrar los ojos, a sentirnos “mal”. Su último filme recién estrenado, Código desconocido, puede resultar menos provocador. En apariencia, claro, porque lo que cuenta (y basta el inicio para darse cuenta) a nadie le puede dejar indiferente. Pero vete preparando para su inmediato nuevo estreno, tras los premios conseguidos en Cannes, nos devolverá al autor de El vídeo de Benny o de Funny Games. Terribles espejos, no deformantes, que nos señalan con el dedo. La violencia de Tarantino o de un filme como aquel Henry, retrato de un asesino, es de tebeo al lado de la (cruel realidad) representada por Haneke. Si Chabrol ataca a un tipo de sociedad occidental y adinerada (la francesa o la suiza), Haneke se emparenta con él en el recetario dibujado de la sociedad austriaca. 

José Luis Almendral

Ya está bien de publicitar al señor Segura. Escribir más sobre su cine y los milloncejos de “ná” que gana es dar importancia a la España de pandereta y grandes hermanos. No tengo nada que añadir a lo que ya escribí en el anterior número (ni al editorial del director). Se trata, esa Marbella indocumentada, de un horrible filme cercano a los de Ozores, Iquino y otros de ayer. La única diferencia es que éste contó con mucho dinero. Lo mejor es cómo ciertos productores que se creen progres (y ciertos cines que "sólo-programan-películas-de-calidad") financian o explotan el filme. Ver para creer y no para crear. 

Anibal Tosilleras

No, el hecho de que en el filme (una superproducción o casi) norteamericano del que me hablas, se viera la jirafa en proyección, no quiere decir que el “encuadrador” o fotógrafo se equivocará. El problema es otro muy diferente: simplemente que fue mal proyectado por los cabinistas del cine (esos señores que antes se cuidaban de la buena proyección del filme y que ahora parecen ceder tal honor al ordenador de turno). Simplemente se equivocaron de ventanilla o no les apeteció poner la correcta. Lo más fácil, y menos problemático, es dejar siempre la misma. El proyectar bien una película es esencial, es el oficio de un gran profesional. ¿Te acuerdas del proyeccionista de Cinema Paradiso, enseñando al niño Totó los secretos de la luz? Desgraciadamente ésa es una especie en extinción. Hoy hay que sufrir lo indecible. A veces hasta cuesta leer los letreros de las películas en los cines en versión original ya que las letras, arrastradas, dejan una aureola blanquecina y molesta. Problema de bucles y malos arrastres. 

Jomaropa

¿Por qué no ponemos las cartas completas que nos mandáis y nos dedicamos sólo a la contestación? Podría darte varias respuestas, pero simplemente te diré que es para evitar llenar más espacio. La contestación explica los términos preguntados. Tú preguntas que para cuando un buscador, que permita encontrar la película deseada en cuestión de segundos. Todo se andará. Pasito a pasito. De acuerdo en la diferencia de enfrentarse unos y otros a las críticas de las películas. Algunos las hacen de folios, otros de línea. No seguimos normas. Son, simplemente, diferentes formas, también, de enfocar la crítica o el análisis. Por cierto soy de la opinión (como tu, pero es simplemente nuestra opinión) de que no se puede despachar con dos líneas una película en la que diferimos respecto al planteamiento general o en aquellas de buenos directores que la han piafado (a nuestro parecer, que no tiene que coincidir con el de otros). 

Andonis Civierta 

Como verás no nos ha caído demasiado bien la última peli de Armendáriz. Silencio roto posee los defectos de su cine (esteticismo, amaneramiento) y pocas de sus virtudes (esa mirada que recorre y observa el mundo a través de un personaje y que tan buenos resultados le dio en Secretos del corazón). Lo realmente sorprendente es la cantidad de críticas laudatorias que ha poseído. Mira, no solamente el plano final (el arco iris) es aberrante sino también parte de la historia (simbólica y comparativa con otras circunstancias) que no hay quien se la crea. ¿Cómo admitir el paso continuado de la chica del pueblo al escondite maqui? ¿Cómo entender el nacimiento de la –esperanza- niña? ¿Es posible mostrar un pueblo de la postguerra española sin niños? ¿Es posible mostrar un pueblo de entonces sin la presencia poderosa de un cura? ¿Se puede entender que un maestro perseguido por republicano pueda impartir doctrina –al único niño que parece existir en el pueblo-en el bar? El director incluso comete un error imperdonable: contar una historia de “oscuridad” y miedo con una estética relamida. Incluso se permite copiarse a si mismo en algunas elipsis: el girar del aro en Tasio para pasar de un tiempo a otro se convierte aquí en el girar de las ruedas de la bicicleta. Otra cuestión más: pocos han reparado, o han querido insistir, en la semejanza a nivel argumental (misma idea de comienzo y final, película contada a través de las mujeres) con el You're the one de Garci. Sería interesante realizar un estudio comparativo entre ambas películas. Habría que ver cual de ellas saldría perdiendo en la comparación. 

Ni el Oscar ha salvado la integridad de Ang Lee: su anterior película se estrena en España con ¡media hora menos!Xavier Estarliz 

¿Qué no hay un buen filme que echarse a los ojos? Alguno, queda, pero hay que intentar apropiarse de él rápidamente ya que aparecen y desaparecen como un amago tormentoso en un día de verano. Ahora además se está poniendo de moda un doble juego: los cambiantes horarios de las películas en los cines y los cortes que las distribuidoras practican, cada vez con mayor asiduidad, a ciertas obras que no son todo los comerciales que se esperan de ella. El pobre Ang Lee no sólo ha estrenado Cabalgar con el diablo después de la posterior Tigre y dragón sino que además su metraje se ha reducido en casi media hora. De esa forma no se entiende casi nada de lo que allí pasa. Algo parecido le ha ocurrido a la última –y desconcertante- película de Wajda, Pan Tadeusz. 

Lourdes Peruche 

Sí, mucho cuidado con la compra de DVD. Es fragante lo ocurrido con Teléfono rojo volamos hacia Moscú. Salió en una copia a pelo, es decir sin extras. La misma distribuidora un año después saca la misma copia con multitud de extras. No es el único caso. Como tampoco, y ya se ha dicho en otra ocasión, lo son los cambios de formato, el intento de sacar varios tipos de formato de DVD y lindezas por el estilo. Y los precios de algunos títulos –aunque se diga que son para coleccionisas- son realmente prohibitivos. Pagar más de cinco mil pesetas por una película, por muchos extras que tenga, es casi una estafa. Y para caso una historia simple: Gladiator salió a un precio menor a las cuatro mil pesetas para –después de su gran éxito- venderlo posteriormente a un precio superior. Aplaudamos la presencia de algunas distribuidoras con grandes –y desconocidas películas-, una calidad muy cuidada y un precio no demasiado excesivo. Algo que hay que agradecer.

 
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