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Ventana restaurada

 

LA IMAGEN TRANSFIGURADA

(la recuperación de Vertigo y Rear window)

 por Elisa Mª Martínez

"La ventana indiscreta" estuvo a punto de perderse para siempre.Todos sabemos que la fragilidad de las obras de arte se acentúa con paso del tiempo. El material cinematográfico es especialmente delicado ya que nunca fue pensado para una conservación a largo plazo, ni en sus materiales, ni en sus procesos de elaboración.

Los materiales son especialmente vulnerables. Al igual que el resto del patrimonio cultural, deben conservarse en unas condiciones técnicas específicas puesto que, además, están destinados a la destrucción a partir del momento que dejan de ser económicamente rentables, en especial cuando abandonan el circuito comercial. En algunas épocas, se han producido importantes pérdidas. En el caso del cine mudo por ejemplo, en ciertos países se ha llegado a perder entre el 70 y el 85% de las películas. Los cambios técnicos a lo largo de la historia del cine, como la aparición del sonido o del color, han sido responsables también de la desaparición del patrimonio cinematográfico precedente.

El soporte para la fotografía cinematográfica utilizado hasta los años 50 ha sido el celuloide. Al tratarse de un material altamente inflamable ha sido responsable de numerosas y dramáticas pérdidas. Sería sustituido por el aparentemente más estable acetato. Sin embargo, si la lenta disolución del ácido acético presente en su composición no es un proceso tan espectacular ni tan peligroso como el del celuloide,  si anuncia una nueva pérdida de este tipo de obra histórico-artística.

El punto de partida de toda restauración debería ser una intervención mínima en la obra. Frecuentemente la labor de reconstrucción es una recreación basada en hipótesis. Además, la película normalmente no ofrece toda la información necesaria para llevar a cabo el trabajo de una manera directa, sobre el material recuperado. En estos casos, hay que basarse en todo lo que conforma el patrimonio cinematográfico (guiones, fotografías, planes de rodaje y demás).

Debemos recordar que la pérdida de vitalidad que sufren las películas con el paso del tiempo no impide que tengan otros valores de los que podamos disfrutar cada vez que las veamos. A pesar de la descontextualización que puede haber sufrido, la película pacientemente restaurada, en el momento de ser proyectada, recupera la misión para la cual fue creada: emocionar. A la vez, este milagro capaz de unir épocas bien distintas, nos permitirá contemplar nuestro pasado.

Una de las controversias más comunes en el campo de la restauración es establecer hasta qué punto lo que se recupera es la obra original o una versión de la misma (esto es aplicable a toda obra artística). Se ha comparado la labor del restaurador con la de un director de orquesta: cada nueva interpretación de la obra musical es en realidad una versión diferente de una misma partitura. Sin embargo, en el caso de la restauración es la propia partitura la que es modificada. ¿Dónde empieza la mejora y dónde acaba la visión original del director? ¿En qué momento el trabajo de mejorar las imágenes y el sonido empieza a adulterar la obra original?

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La copia restaurada de Vertigo (1958, Alfred Hitchcock) fue estrenada en 1996. Anteriormente James C. Katz y Robert A. Harris habían restaurado Lawrence of Arabia (1962, David Lean) y My Fair Lady (1964, George Cukor). Al completar Vertigo, el equipo ya estaba estudiando las posibilidades que ofrecía Rear Window (1954) y otras películas de Alfred Hitchcock.

Desde un principio, Vertigo reflejaba la visión personal del director. Era un proyecto acabado, completo: no fue amputado para su exhibición o reestreno, ni fue alterado por otros (eso sí, fue rodada en VistaVision, un formato grande, panorámico, aunque casi siempre se proyectaría con el formato de 35 mm, seguramente por motivos económicos, al igual que las demás películas de la Paramount).

El material sobrante del rodaje fue destruido, siguiendo el procedimiento normal de la época. En 1967, Vertigo era un producto acabado, no era vieja (tenía solamente 9 años) y aún no se la consideraba una piedra angular de la historia del cine. Fue hacia los 70 cuando comenzó la preocupación por la conservación y la restauración de películas, así que en las fechas que nos conciernen, no se tuvieron en cuenta ningún tipo de cuidados especiales. Quedaron negativos en 35 mm y un lote de copias que fueron incorrectamente almacenadas. Junto con el paso del tiempo, serían los culpables de los cambios sufridos por la película y que afectaron al color (de todos los elementos expresivos, tal vez el color sea uno de los más fugaces y más difíciles de recuperar -muchas veces imposible- en su sentido original), a los elementos de trabajo óptico (se estaban encogiendo), y a la banda sonora, que se perdió por completo.

Con respecto a la banda sonora, la música se pudo transferir de las cintas magnéticas originales en un 90% (lo que pertenece a la escena en el cementerio de la Misión Dolores se sacó de una copia española).

Al digitalizar los diálogos, se pierden los sonidos ambientales, pero los abundantes apuntes de Hitchcock sirvieron para reconstruirlos. Se tuvieron que incorporar algunos sonidos nuevos (de camuflaje) para tapar los ruidos propios de las antiguas técnicas de grabación. Por eso en la escena que tiene lugar en Fort Point, ahora existen quizá más graznidos de gaviota además del sonido de una sirena de niebla. De manera similar, en la escena final, en el campanario, la puerta que se abre chirría escandalosamente. Sin embargo, en todo momento se ha intentado un acercamiento lo más fiel posible al original. Se ha buscado conseguir lo que se había pretendido originalmente y el disfrute de una audiencia mayoritaria.

El formato del sistema VistaVision es de 1.85, es decir, no es del todo 65 mm. Se imprimió a razón de 1:1 sobre 70 mm, sin ampliar ni reducir, con lo cual no hay pérdida de imagen. Al no existir copias en VistaVision, se tuvo que imprimir a partir de los negativos originales, los de la cámara.

Durante la escena del flashback (Judy en el hotel, recuerda el asesinato), hay una disminución en la calidad de la imagen. Se había perdido demasiado del material original para poder conseguir una recuperación notable. Sólo se hubiera podido conseguir una mejora de un 10%, como mucho, y a un coste excesivamente elevado. Se optó por dejarlo a modo de “testigo”, como una advertencia del mal estado en que se encontraba la película originalmente.

El negativo de "Rear window" se llegó a utilizar 389 a lo largo de 1954.Hay dos escenas en que la imagen, aún ahora, no se ve nítida. La escena final, en la torre del campanario (que, además, resulta muy oscura) y la del giro de 360º. Posiblemente Hitchcock prefirió sacrificar la calidad de la imagen, en cuanto al enfoque, en pos de una brillante actuación por parte de los protagonistas. El efecto de mayor claridad al que estamos acostumbrados, se debe a la versión en video, cuya imagen fue aclarada.

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Rear Window, realizada cuatro años antes que Vertigo, estuvo a punto de perderse para siempre. Originalmente fue rodada en Eastmancolor y revelada con el sistema de Technicolor. Las copias de exhibición se sacaron directamente del negativo original (perteneciente a la cámara) y éste sirvió de copión. ¡De aquí se sacaron todas las copias que se distribuyeron en el momento del estreno de la película! Una auténtica barbaridad si consideramos que en un estreno actual, el negativo se utiliza para entre doce a quince pases, incluidos los de seguridad o conservación y las copias para exhibición se realizan con el sistema de Eastman Kodak. ¡¡Existen datos que muestran que sólo en 1954 hubo que pasar ese negativo 389 veces!! Aparte de este uso inadecuado, se utilizó de forma excesiva para obtener copias a lo largo de los años y, además, padeció un mal almacenamiento.

Tras un larguísimo y complicadísimo procedimiento en el que se preparó una copia de trabajo de 35 mm que podría contener toda la información visual en un formato homologado, la escena del beso aún requería más trabajo - ¡estaba sucia! Había acumulado suciedad en la fase de fotografía original, tenía restos de los colores amarillo, cian y magenta procedentes de la fase de duplicación y, además, tenía suciedad adicional incrustada en el master de separación amarillo que se había utilizado para crear el nuevo negativo. La escena en cuestión se limpio digitalmente y se crearon algunos nuevos elementos necesarios.

Se hizo una copia positiva directa con el sistema de Eastman Kodak y de ahí se sacó un negativo de restauración con el sistema de Technicolor, que hubiese sido el procedimiento de tiraje idóneo desde el principio. A partir de este negativo de restauración, se generaron, con solamente tres pases, una serie de masters con los que se podían tirar copias nuevas.

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Entonces, ¿vale la pena ir a verla? Por supuesto que sí. Y, ¿tan cambiada está? ¿en qué se nota? Pues yo diría que sobre todo en el efecto de conjunto, aunque claro está, que todas esas escenas que cada uno de nosotros destacaría como favoritas, ahora están verdaderamente fastuosas. Lo más impresionante es como la obra entera ha adquirido un nuevo vigor, una nueva plenitud. Todos conocemos la película, pero ahora tenemos la posibilidad de VERLA de verdad. Y ¡qué banquete para la vista! Arrinconados en la memoria quedan otros pases o reposiciones en agrio “Techniamarillo” para dar paso a una auténtica explosión de colores espléndidos y luminosos. Las imágenes nítidas, por fin, han recobrado toda su belleza y vitalidad para nuestro disfrute, como hubiese deseado el Maestro.

 

 
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