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Oscars 2000
Comentario Oscars
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OSCARS DE SALDO

Stephen Daldry, Steven Soderbergh (nominado dos veces), Ang Lee y Ridley Scott eran los nominados al mejor director.A unos Goyas de rebaja le suceden unos oscars de saldo. Y es que el cine español cosecha del 2000 no ha sido bueno como tampoco lo ha sido el cine norteamericano. Los Goyas premiaron a El bola como la mejor película española del año , probablemente para evitar “conflictos” entre La comunidad y You´re the on. La cuarta en discordia (interesante filme de Borau) parecía no contar demasiado con el beneplácito de los académicos. Por supuesto que entre la película de Alex de la Iglesia y la de Garci existe un gran abismo a favor de la del segundo. Al menos, y tiene otros méritos (junto a claros errores incluso de guión), el filme de Garci es profesionalmente impecable cosa que no se puede decir del de La Iglesia, un corto, como máximo, aceptable en idea y alargado en exceso. El bola era, como hace unos años ocurriera con Amenábar, una apuesta por el futuro. Honrada, sincera y digna, deudora de esa obra maestra que fue Los cuatrocientos golpes de Truffaut. Una pequeña buena película. Los demás premios se repartieron equitativamente entre los filmes de Garci y La Iglesia dejando alguna que otra pedrea como la concedida al mejor director (el premio al mejor director joven recayó en Mañas por El bola) el realizador de que fue para Borau y su Leo, manera también de reconocer al mismo tiempo sus meritos como realizador y como presidente (en el pasado) de la Academia. 

Pues bien, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood parece haber seguido el modelo de los Goyas al conceder sus premios. Se ha jugado a una equiparación entre las películas galardonadas exceptuando la que se había “colado” en el quinteto nominado (la empalagosa Chocolat) de ahí que mientras Gladiator ha recibido cinco estatuillas, Tigre y dragón y Traffic se han llevado cuatro. Casi, casi un empate. El film de Ridley Scott había “explotado” el pasado verano las taquillas de todo el mundo y ponía nuevamente de moda el cine de “romanos”. En el año 1959 Ben-Hur de Wyler había recibido (injustamente) un montón de estatuillas. Años más tarde otro filme de género gana por la mínima, pero ambos títulos (de secuencias parecidas) reciben el Oscar a la mejor película. Pero, miremos con atención el pasado. En aquel esplendoroso 1959 las películas nominadas para el Oscar máximo eran la estupenda Anatomía de un asesinato (Preminger), la interesante Un lugar en la cumbre (Clayton)  junto a las menos “agraciadas” Historia de una monja (Zinnemann) y El diario de Ana Frank (Stevens). No había color alguno entre los buenas obras de Preminger y Clayton y la plúmbea narración de Wyler. Pero aquel año (y no estaban nominadas para la mejor película) también se realizaron obras tan importantes como Con la muerte en los talones (Hitchcock), Con faldas y a lo loco (Wilder), De repente el último verano (Mankiewiccz), Operación Pacífico (Edwards), Río Bravo (Hawks)... Lo que quiere decir, naturalmente, que la Academia se olvida de muchos grandes títulos. Pero la calidad de aquel año no era la de éste, aunque en la lista de grandes películas americanas de hoy falten obras tan poderosas como Réquiem por un sueño (Aronofski), sólo presente en la nominación a la (excepcional) actriz Ellen Burstyn y exclusivamente en el apartado de secundarias (lógicamente no se lo llevó). 

Hoy, en el 2000, Gladiator (una aventurilla medio divertida) competía con Tigre y dragón (una de las más flojas películas de Ang Lee, cuya sorprendente nominación estriba en que se había estrenado en Estados Unidos en chino y con subtítulos), Traffic (más aparente que lograda: unos fuegos artificiales tan vistosos como engañosos), Erin Brockovich (de Soderbergh el mismo director de Traffic) una cinta tan inútil como bienintencionada y la dulzona y ridícula Chocolat. Poco para escoger. El premio parecía cantado. Y así fue. Lo mismo que el otorgado (justamente) a Julia Roberts (¡al fin lo consiguió!) por Erin Brockovich. 

Soderbergh se llevó el del mejor director por Traffic. Era, sin duda, el mejor trabajo de todos los mencionados, aunque quedaron otros (y otras) sin mencionar. Me alegro que Hanks no se llevara la tercera estatuilla. Ya está bien que recibiera dos este chiquito que se cree un gran actor. Lo siento por Bardem, por Harris (toda una vida de grandes actuaciones) y por Rush sin duda mejores que la presencia (únicamente) de Crowe como el general hispano Máximo en Gladiator. 

Si Gladiator obtenía la estatuilla a la mejor película no había duda que la mejor película extranjera sería Tigre y dragón. Discutible. Prefiero, con todos los errores, la fuerza de Amores perros. 

No discuto alguno de otros Oscars (el justo y claro para Benicio Del Toro por Traffic) pero lo que tiene nombre es el que ha recibido Crowe como mejor guionista (original)  por Casi famosos. Si ese vulgar guión es el mejor del año, podemos pensar como ha sido el presente año... Volvamos a hacer una comparación con la cosecha del 59. Aquel año los guiones originales nominados correspondían a cuatro grandes títulos. Nada menos que a Fresas salvajes de Bergman, Los cuatrocientos golpes de Truffaut, Con la muerte en los talones de Hitchcock, Operación Pacífico de Edwards y una quinta infiltrada, Confidencias de medianoche de Gordon. Era con mucho el peor de los cinco, pues bien ese filme gano (injusta y sorprendentemente) el Oscar al mejor guión. 

Ya sabemos que los Oscars no quieren decir nada respecto a la calidad de las películas. Muchas de ellas serán olvidadas mañana pero durante unos meses habrán aumentado de manera notable sus ganancias en taquilla. El juego de Hollywood, el dinero como máxima. La triste lección de una noche llena de histeria y de ilusiones rotas donde premios mediocres son el colofón del mediocre cine actual..

 

 

 
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