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AQUÍ UN AMIGO  por el Sr. Kaplan y Mr. Arkadin.

La revista "Internauta" En cadena dos está abierta a todos cuantos quieran enviar sus escritos, críticas y colaboraciones, así como igualmente a aquellos que simplemente intenta dar sus opiniones sobre el cine que ven o a los que desean preguntar datos concretos sobre películas, directores, técnicos, actores... Los textos no podrán exceder de 20 líneas mecanografiadas. Es imprescindible que estén firmadas. Debe constar el domicilio, teléfono, numero de identidad o pasaporte del autor o autores. El consejo de redacción de esta publicación se reserva el derecho de publicar o dar respuestas a lo preguntado, así como de resumir o extractar cuando lo consideren oportuno. No se devolverán los originales no publicados ni se facilitará información personal alguna sobre los mismos. Se pueden remitir al siguiente correo electrónico:

 

Angeles Pastor: No tengo muchas ganas de abrir viejas heridas. No voté en los Goya porque no soy miembro de la Academia y si lo fuera, mis finalistas poco tendrían que ver con los elegidos (por cierto, ¿cómo se eligen los finalistas?). Una vez aceptado el espectáculo y el juego, me parece tan lícita la victoria de La niña de tus ojos como la de Shakespeare enamorado en los Oscar. Ambas son producciones de cierto nivel en el apartado técnico (decoración, fotografía, vestuario, música), pero con un débil hilo argumental, pese a la fama de los guionistas (Rafael Azcona y Tom Stoppard, respectivamente). Puestos a buscar similitudes, podría pensarse que ambas academias han decidido premiar a los bufones de moda (Santiago Segura y Roberto Beningni, naturalmente), algo que en el caso del español ha tenido una repercusión impensable: Segura seguro que continúa "muerto de risa".

 

Teletubo: Me parece bien que apoyes la producción y exhibición de series españolas en la pequeña pantalla. Como ya dijimos en un número anterior, estamos a favor del producto nacional (aunque sea) bruto. De todas formas, creemos que se está rizando el rizo y tanto abusar de los sufridos problemas (no tan) cotidianos de los ciudadanos de clase (más o menos) media puede llegar a cansar al espectador. Veamos dos ejemplos de este (presunto) cansancio.

"Al salir de clase" (esa serie de jovencitos en un extraterrestre instituto) es un perfecto catálogo de guiones marcianos: personajes que cambian de opinión (y de pareja) en cada episodio, multiplicación de tramas que no dan más de sí, pero que se estiran como si fuera chicle hasta lo inverosímil (y ridículo). Sin duda, la idea está agotada, ya han pasado todas por los brazos de todos (en el apartado sentimental) y ha habido dudosas implicaciones de los personajes no jovencitos (profesores, padres y resto de marcianos que pululan por la serie), por lo tanto, lo mejor sería cancelar el producto, aunque se aprovecharan algunos de sus personajes o situaciones para otras series más frescas. Pero el invento debe funcionar (si no, no se explica su continuidad en antena), así que hala, a darle vueltas a la pelota, a ver si descubren que tiene una esquina nueva.

El caso de El comisario (¿Pepe?) es diametralmente opuesto: sus cartas marcadas se disimularon (con habilidad) en el primer episodio, pero quedan al descubierto en el segundo programa emitido: poco presupuesto y guiones acabados de forma atropellada (los únicos "atropellos" que veremos en la serie: son muy baratos). Aunque su esquema es idéntico al de cualquier telefilm norteamericano, su presupuesto no da para largas persecuciones, explosiones, peleas brillantemente coreografiadas, ni el amplio despliegue policial esperado... Aceptable que se plantee como una serie intimista (que no lo es), de personajes humanos (que no lo son tanto), pero que Telecinco pretenda vendérnosla como una serie "de calidad" (insisto, porque el presupuesto no da para la "espectacularidad") ¡raya en la desfachatez más pura!. Una auténtica tomadura de pelo, dicho sea con todos mis respetos, señor comisario.

Sr. Kaplan

 

Aristides Aranchano. Por favor, no más "princesas" y "principitos". A este paso el azúcar va a subir a alturas astronómicas. Eso si, el señor Benigni se encontrará contento, dichoso en su papel de payaso nacional. Alguien ha relacionado Cinema Paradiso con La vida es bella, quizás por el impacto de ambos, por su (parecido) tono sentimental, pero se olvida algo importante, la película de Tornatore fracasó en Italia en su estreno (y la de Benigni fue aplaudida desde ya). Fue un festival (¡que alegría la de los festivales salvadores de películas!) el que hizo posible se conociese el film de Tornatore por el mundo, pero... también el de Benigni. La identidad entre ambas obras se encuentra en la presencia de un niño protagonista y en una historia que corretea con el tiempo (Y, con la sensiblería más ostentosa). Ahí termina toda la similitud. La película de Tornatore sobre el cine es "bella" y logra imágenes sublímenes (y otras torpes y reiterativas), la de Benigni está plagada de ideas, su sentido de cine es ínfimo y su juego con el tiempo no deja de se un simple recurso de ineptitud. Para colmo la historia, de forma poco ortodoxa se basa (sin acreditar) en un excelente relato de Primo Levi. La vida es bella la podremos juzgar, sin acritud, ni entusiasmos dentro de unos años. Cuando las aguas vuelvan a su cauce y quede claro que Benigni de genio nada y de cuentista mucho (de vivir del cuento, vamos, y de saber aprovechar unas determinadas condiciones ambientales).

 

Rosa Melquialdes. No nos duelen prendas en defender y aplaudir lo que consideramos importante, Ahí está por ejemplo el último (y excelente) número de la revista Nickelodeon sobre la nueva ola. Muy seria, muy distinta al birriosito número anterior sobre las cinefilia, baboseante ejercicio de autocomplaciente para nostálgicos infantes. Hoy (ver el editorial de este número) que la nouvelle vague cumple 40 años es interesante hacer un análisis sobre la obra de tantos directores y técnicos que quisieron imponer unos nuevos sistemas de producción. No comparto tu idea sobre que el número de "Garci" es demasiado "ególatra", No, pienso que es un número sentido y querido. Un reconocimiento que Garci, como tantos otros que amamos el cine, nos vemos en la obligación de proclamar. De Garci se podrán decir muchas cosas buenas y malas pero creo que nadie puede poner en duda el amor que el director madrileño siente por el cine. En su carnet profesional debería haber un apartado especial que dijera "cinéfilo empedernido". Junto a él en aquellos años 60 (no tan felices como algunos cuentan) se juntaron un buen número de ellos alrededor de la revista "Cinestudio". Vayan a una biblioteca donde tengan ejemplares de la revista (o a la Filmoteca Nacional) y lean, entre otros, además de a Garci los artículos de Pumares (sí del que fuera rey de la radio, convertido en un todo lo sabe), Fernando Moreno, José Mª Pérez Lozano, Carlos Losada, José Luis Martinez Montalban, Luis Llorente, Antonio Gimenez Rico, Antonio Mercero y hasta los de nuestro director, un jovenzuelo entonces capaz de las críticas más demenciales.... Angelitos del cielo capaz de pontificar a favor de aquello y contra esto. A alguno se le caerá la revista de la mano al comprobar como defendió lo indefendible o arremetió contra aquella obra maravillosa. Dulces cantos de la juventud creída de si misma.

 

Claudio Quintana. Pronto se le quitara el mono de la guerra de las galaxias (¡como si no tuviéramos que padecer ya bastantes guerras) number one, y que como se sabe ya no tendrá tres partes sino solo las dos primeras. La última que se la invente el espectador. No todo se le va a dar hecho. En la primera parte el bien convertido en mal, la imposibilidad de acceder a la inocencia primigenia ¿Que nuevo elemento bíblico nos habrá inventado el amigo Luckas? ¿Cuantas referencias fílmicas aparecerán en el film? ¿Estaremos en la presencia-existencia de una rebelión luciféica? Ya falta poco para saberlo. Todos los países del mundo de disponen a acudir como borregitos a alimentarse de las temibles y esporádicas profecías del señor Luckas. Se rumorea que hasta Clinton se verá en la obligación de parar la guerra de los Balcanes para que los malos que reciben golpes se plieguen a las condiciones de los malos que golpean sin importarles a quien lo hacen y puedan ver (todos en amistad) el film.. Es decir un negocio tras otro negocio donde los únicos que se frotan las manos son los fabricantes de armas o los que producen productos de alta tecnología para "diversión" de niños y grandes. ¿Un nuevo espectáculo? ¿Un nuevo video-juego? ¿Lo artúrico elevado a la máxima potencia? ¿Milosevick, el caballero negro? ¿La OTAN los ángeles celestes? Y si no le gusta este tipo de cine después, poco después el señor Kubrick nos enviará, con mensaje del más allá, (cualquiera sorpresa se puede esperar de tan desconcertante realizador) sus sueños eróticos. Hubiéremos preferido su Inteligencia artificial en los albores de un milenio desgraciadamente tan lejano al soñado (por él) 2001 . No es raro que se haya ido antes de ver la cruel realidad de su querido siglo evolutivo.

 

Ernestina Suarez. ¿Qué le tenemos tirria a Almodovar? Ni hablar. Simplemente no nos interesa su cine. Ni le admiramos, ni le envidiamos, simplemente pasamos de su abigarrada y obsesa obra. Su cine eso si, desde siempre, nos ha chirriado, le falta engrase. Sus primeras/horrendas películas (aquellas de la chicas boom o de las monjas de entre tinieblas) eran elocuentes gamberradas, de chistes sueltos, humor grueso, sin sentido alguno de cine y hechas como a conciencia de mal, muy en la línea, por otra parte, de lo que se contaba. Luego Almodovar empezó a creerse (o le consideraron) genio. Ganó dinero a manos llenas y creó una productora y siguió haciendo lo mismo pero menos burdamente. Su técnica "depurada" estaba al servicio de la nada o, mejor, al de la copia más descarada. Así Átame es El coleccionista o Matador es El imperio de los sentidos. Y muchos de sus otros fragantes melodramas con mucha pluma no dejan de sonar a Sirk o Fassbinder. En el fondo, de todas maneras, el cine que admira el manchego es el Hitchcock al que trata de imitar en su ritmo, en la forma de construir las escenas. No sólo se permitió copiarle uno de sus cortos televisivos en ¿Qué hecho yo para merecer eso? sino que en su entusiasta Mujeres al bordo de un ataque de nervios intentó copilar una lección de técnica hitckconiana.

 

 CELESTINO SÁNCHEZ También me pregunto sobre lo ocurrido con esa flor de un día llamada Muertos de risa. Una de las más furibundas campañas publicitarias de nuestro cine. Unas recaudaciones asombrosas en la primera semana y tararí que te vi. Hundimiento al canto. La película se desinfló como el globo que era. Un buen palo que no le viene pero que nada mal. Alex de la Iglesia debía pensar mejor las cosas antes de su próximo film. Sus dos últimas cantadas han sido de campeonato.

Muertos de risa

Mr. Arkadin


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