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EL ÚLTIMO DE LA LISTA (Listado de películas respecto a diferentes temáticas)

Padres de cine

(La figura del padre en el cine)

por José Luis Barrera

 

He aquí un listado de películas con papás dentro. Sería muy arduo poder dar todos los títulos de filmes donde se subraya el protagonismo del padre en las historias que las películas nos cuentan: aquí nos conformaremos con citar algunos de los más significativos y famosos.

 

Los padres según los grandes maestros.

 

Los grandes maestros del cine han tratado lógicamente y muchas veces espléndidamente el tema de la paternidad. Desde Yashujiro Ozu que ha reflexionado magistralmente sobre los padres ancianos en Cuentos de Tokio (1953) y Leo Mc Carey en su maravillosa Dejad paso al mañana (1937), hasta el mismo Federico Fellini, que por ejemplo, en La dolce vita (1960), Fellini ocho y medio (1963), Amarcord (1973), muestra siempre un padre ausente, muy alejado espiritual y psicológicamente de sus hijos (El padre de Fellini era agente comercial y eso hacía que estuviera siempre ausente del hogar). Muchas veces simboliza la muerte: en Otto e mezzo, Guido(=Fellini) lo ve emerger de la tumba y quejarse de la fría humedad de ésta. En Amarcord el retrato del padre es más cálido aunque no menos contradictorio: recuérdense las escenas de las comidas-trifulcas donde el padre se enfada, muerde los platos y se abofetea a sí mismo.

 

Otro gran maestro del cine, Nicholas Ray, suele perfilar muy bien la figura de los padres en sus películas. En general, los protagonistas de los filmes de este director suelen ser hombres rebeldes y muy jóvenes que luchan por su propia autoestima, identidad e independencia. Son propiamente adolescentes que lógicamente sufren graves confrontaciones con sus padres y estos aparecen como hombres fracasados, traumatizados por no entender lo que les pasa a sus hijos. El ejemplo más preclaro sería el mítico film Rebelde sin causa, donde James Dean se aleja cada vez más de su padre o el personaje de Platón (Sal Mineo) sufre el abandono del suyo. En Más poderoso que la vida (1956), un padre (James Mason), influido por la cortisona que toma para cortar su adicción a las drogas, oye voces interiores que, como un nuevo Abraham, le inducen a sacrificar a su hijo. Otros filmes de N. Ray de este tenor son Los amantes de la noche y Llamad a cualquier puerta.

 

Ingmar Bergman tuvo siempre graves problemas de comprensión con su padre y esto se muestra en muchos de sus filmes. Si bien en la fase de su filmografía de búsqueda religiosa, éste aparece pintado con humanos trazos –el padre que en Como en un espejo (1961), intenta explicarle a su hija que a través del amor se puede llegar a creer en Dios o el otro padre que venga la muerte de su hija violada por unos desalmados en El manantial de la doncella (1959)-, en el resto de su obra el retrato de los padres no puede ser más cruel y sombrío: en Fanny y Alexander (1982) el padre adoptivo de los niños –un intransigente obispo luterano- resulta un padrastro tiránico, intolerante y sádico. En Niños del domingo -un film dirigido por su hijo pero con guión de Bergman y basado en sus memorias biográficas- aparece un padre cruel, egoísta y rastrero al que en una escena final, el hijo no le concede el perdón a pesar de estar en el lecho de la muerte. En Las mejores intenciones otro film basado en un guión bergmaniano, ocurre lo mismo.

 

Otro polémico cineasta –y ahora de actualidad por el reciente oscar concedido a su obra cinematográfica- Elia Kazan, muestra en sus películas las grandes tensiones que tuvo siempre con su padre: América, América, Al este del Edén, El compromiso.

 

Una última muestra sería el cine de François Truffaut, que de muchacho fue víctima del desamor de sus padres: en Los cuatrocientos golpes (1959) aparece un padre que se desentiende de su hijo, que lo ve como un estorbo. En El niño salvaje (1969) Truffaut interpretará al profesor Ittard, que será como un bondadoso y honesto padre para Victor d’Avyrón, el niño a educar. Muy negativa es la figura del padre (Víctor Hugo) que se insinúa en La historia de Adele H.

 

Un tratamiento cómico y a veces melodramático de la paternidad:

 

  • El chico (1921) de Charlie Chaplin
  • Papá por un día (1927) de Harry Langdon
  • El padre de la novia (1950) de Vincente Minnelli
  • El padre es abuelo (1950)de Vincente Minnelli
  • El noviazgo del padre de Eddie (1963) de Vincente Minnelli.
  • Algo para recordar (1994) de Nora Ephron.
  • El campeón (1931) de King Vido
  • Campeón (1979) de F. Zeffirelli.
  • Odio entre hermanos (1949) de Joseph L. Mankiewicz
  • Lanza rota de (1954) de Edward Dmytrick.
  • Duelo al sol (1945) de King Vidor.

 

Padres ejemplares, padres protectores, padres con luces y sombras:

  • Matar un ruiseñor (1962) de Robert Mulligan

  • La heredera (1949) de William Wyller.

  • Horas desesperadas (1955) de William Wyller,

  • El hombre que sabía demasiado (1956) de A. Hitchcock,

  • Pelle el conquistador (1987) de Gabriel Axel,

  • El padrino (1972) de Francis Ford Coppola,

  • Padre (1967) de Istvan Szabo

  • El padre (1969) de Alf Sjoberg

  • El cabo del miedo (1991) de Martin Scorsese

  • La vida es bella (1998) de Roberto Benigni.

 

Padres opresivos:

  • Padre padrone (1977), de los hermanos Taviani

  • La noche del cazador (1955) de Charles Laughton.

  • La promesa (1997) de Jean-Luc y Pierre Dardenne

 

Los padres de los genios:

  • Amadeus (1984) de Milos Forman

  • Shine (1997) de Scott Hicks

  • Hillary y Jackie (1998) de Anand Tucker

  • En busca de Bobby Fischer, (1993) de Steven Zaillian

  • El desencanto (1970) de Jaime Chávarri,

 

A la búsqueda del padre:

En el mejor cine contemporáneo hay buen número de películas, donde aparecen padres ejemplares, padres sufrientes que padecen en sus propias carnes las contradicciones que esta sociedad acarrea. No podemos dejar de referirnos al cine de Andrei Tarkovski (el casi desconocido y más grande de todos los cineastas): en la escena final de Solaris (1972) se representa la escena del retorno al hogar y el encuentro del hijo con el padre, como en la parábola del hijo pródigo. En El espejo (1974) el cineasta ruso muestra la nostalgia del padre que casi no tuvo, al abandonar éste muy pronto su hogar. En Sacrificio, 1986 un padre ofrece su vida a Dios por la humanidad y sacrifica el don de su palabra para que su hijo la recupere

 

Y es que a pesar de todas las criticas, la descomposición o la transformación de la familia, el padre es y seguirá siendo una pieza fundamental en la textura del ser humano. Por eso hay también muchos filmes que muestran ese inmenso sentimiento de orfandad en que parecemos vivir los humanos en medio de un mundo que sufre haber perdido las grande referencias. La ausencia y la búsqueda de ese padre en esos filmes es muchas veces el símbolo del deseo de trascendencia. En este sentido es manifiesto que en muchísimas películas la figura del padre humano es un metafórico trasunto de la figura de Dios. En Paisaje en la Niebla (1988) de Theo Angelopoulos dos niños buscarán a través de un largo viaje a su padre. En la reciente e injustamente relegada por los el aparatoso y amañado concurso de los oscars Estación central de Brasil (1998) es un niño quien recorre el vasto país para encontrar a su progenitor. En otras películas la búsqueda implica también el deseo de autoafirmación personal. En Aflicción (1998) de Paul Schrader o En el nombre del padre de Jim Sheridan, un hombre sufrirá el más lacerante de los dolores: no poder comprender a su padre, no entrar en relación afectiva con él.

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