Premios Egeda del cine español 2008

  11 Mayo 2008

¿Cuál es el sentido de esta fiesta cinéfila?
Escriben Carlos Losada y Mister Arkadin

entrega_premios.jpgEGEDA, la entidad gestora que representa y defiende en España los intereses de los productores audiovisuales, ha concedido su XIII Premio Cinematográfico José María Forqué, correspondiente al año 2008.

La entidad, bajo la presidencia del productor cinematográfico Enrique Cerezo (también presidente del club de fútbol Atlético Madrid), está protegiendo eficazmente los derechos de la gente de nuestro cine, siguiendo minuciosamente la explotación de los filmes y distribuyendo equitativamente sus ganancias. Una eficaz y provechosa entidad.

El 6 de mayo 2008 concedió sus premios anuales. Lo hizo en el Palacio de Congresos de Madrid. Un acto sencillo al que acudió la gente del cine español... Bueno, no toda.

Sobre todo estuvieron presentes, de acuerdo con el sentido de la entidad, muchos productores. Acompañándoles se encontraban guionistas, junto a varios actores “perdidos” en el tumulto y procedentes del mundo de la televisión. Había que lucirse, pasearse, mostrarse a los productores, haciéndoles el guiño del tipo “aquí estamos para ver si nos contratáis. Que sí, que hay muchas series posibles”.

Naturalmente había autoridades. Faltaba más. Estaba el Ministro de Cultura, César Antonio Molina, el Director General de Cinematografía, Fernando Lara, el Delegado de Cultura de la Comunidad de Madrid en representación, se supone, de la atareada Presidenta de la Comunidad, que probablemente no pudo asistir al estar embarcada en una de las numerosas partidas de póquer (o mus) a las que últimamente ha tomado gran afición.

Y naturalmente estaba Cerezo, junto a José Luis Borau... y Telecinco al pleno eclipsando a otras televisiones de allí y de allá. Un buen espectáculo.

La vida es un cabaret

forque.jpgEl maestro de ceremonias fue José Coronado. Supo estar bien en su papel. Es, sin duda, un buen actor. El acto, como parece lo habitual en estos premios, alternaba una rápida mirada a las cinco películas finalistas con pequeños parloteos o números musicales.

Las cinco películas españolas privilegiadas para la ocasión eran las de siempre en este año, es decir La soledad, El orfanato, Siete mesas de billar francés, Las trece rosas y Bajo las estrellas. Creo que todos antes de desvelar la ganadora ya sabían cuál era, sobre todo teniendo en cuenta que quien premiaba en esta ocasión era una entidad de productores.

El acto se englobó dentro de un tema genérico: adentrarse en el mundo del cabaret de los años veinte y treinta del siglo pasado. Una especie de viaje en el túnel de los tiempos. Aunque, realmente, no resulte demasiado agradable recordar aquella época, sobre todo en el momento presente cuando en Italia, por ejemplo, parecen desempolvar los arrugados trajes fascistas.

El espectáculo fue pasable. Quizá el lugar (el Paraninfo del Palacio de Congresos) no era el más adecuado para recrear la atmósfera de un pretendido café teatro. Pero, en fin, hubo música en directo y cantó Dnoe, eso sí, lo que uno no entiende bien es que si se intenta recrear el ambiente de propio de Cabaret (y pensamos en la película de Bob Fosse ambientada en la Alemania de 1939), se interpreten melodías de Cantando bajo la lluvia (película realizada en los años 50).

El digno Borau

borau.jpgY se dieron premios, que de eso era de lo que iba la cosa. En primer lugar uno muy especial al flamante director y académico de la lengua, José Luis Borau, por su aportación al mundo cinematográfico.

Agradeció el premio, pero aclaró algo: “No he contribuido a la industria del cine en España. Siempre he hecho lo que me gustaba y, a veces, bastante a contracorriente”. Y mientras decía eso pensábamos en, cómo no, Furtivos, pero también en Hay que matar a B, Río abajo, Leo, La sabina, Tata mía y hasta en Brandy.

Después, los asistentes esperaron se concediera el gran premio. Los productores estaban expectantes, asistían al momento con la emoción contenida y el ánimo encogido por si los “donantes” volvían a equivocarse como había ocurrido hacía pocos meses en la entrega de los últimos premios Goya. Allí, claro, se equivocaron al señalar como ganadora a la escasamente favorita La  soledad. Si acaso, para ellos (no para todos) un buen filme, pero poco o nada rentable.

Invisibles y otros visibles

orfanato-1.jpgAntes de conceder el premio Forqué a la mejor película, se procedió a señalar cuál había sido el mejor documental del año. Nuevamente fue nombrada con ese honor Invisibles, producida por Javier Bardem y dirigida por varios realizadores: Isabel Coixet, Wim Wenders y Fernando León de Aranoa entre ellos.

A continuación todos contentos, exultantes. Sobre todo la gente de Telecinco. El orfanato, una de las películas españolas más comerciales, se llevó el “cantado” premio. No sabemos la verdad lo que la ha visto la gente a esta película tramposa y malamente imitativa de otras muchas genéricas. Pero los espectadores son imprevisibles y la elevaron a una gran altura de comercialidad. Eso sí, el film tuvo una buena campaña publicitaria con la que se orientaron convenientemente los gustos de los espectadores. Y en eso el filme de Bayona (como ocurre con otros de Amenábar) ha sabido hacerlo de forma primorosa.

Parlamentos parloteados

Después de los premios habló Cerezo. No dijo nada sobre si el Atlético de Madrid iba a estar el año que viene en la Champions League. Pero sí afirmó que el cine español (faltaba más) va bien y que hay que seguir luchando contra la piratería.

Cerró el acto el Ministro de Cultura al que José Coronado recibió como Antonio César...

forquecartel.jpgCésar Antonio Molina entre otras cosas dejo caer que “en el cine español se hacen ahora muchas películas... En estos primeros meses del año dos películas españolas están entre las más taquilleras: Los crímenes de Oxford y Mortadelo y Filemon 2”. Concluyó con eso de que hay que luchar contra la piratería. Parecía repetir las palabras de Cerezo. Ni a uno, ni a otro nadie les preguntó sobre lo que pensaban de esas alianzas, y no de civilizaciones, entre las productoras de Hollywood y los portales especializados para “dar” pelis a la carta.

Al final, para que todos se fueran tan contentos como los de Telecinco, que para eso son los productores de El orfanato, se sirvió un cocktail, en el que sorprendentemente el protagonismo estuvo en la absoluta desorganización de tan festivo cierre.

¿Y para qué sirven estos premios?

Eso fue todo, o casi, lo que dieron de sí estos XIII Premios José María Forqué, a no ser que sobre los presentes sobrevolara la pregunta del millón: ¿cuál es el verdadero sentido de estos premios?

Porque realmente después de los Goya o de otros premios anuales concedidos a las mejores películas españolas, no está muy claro lo que pinta este evento. Si EGEDA protege los intereses de los productores españoles, lo lógico es que su premio anual se oriente hacia la exclusiva concesión del premio a la mejor película (española, por supuesto) producida en el año.

Así de simple y claro. Y todos, sin duda, lo entenderíamos mejor.

Más información: http://www.filmotech.com/egd/FT_FORQUE2008.ASP

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