Ha muerto un indomable: Paul Newman

  28 Septiembre 2008

Un modesto homenaje a un gran actor
Escribe Patricio Ruiz Brotons

paul_newman-1.jpgHay una leyenda en el mundo del Cine: la cámara ama a unos cuantos elegidos. Debe ser cierto: no hace falta ser guapos/as, hay actores inolvidables como Humphrey Bogart o Edward G. Robinson que la cámara los hizo perdurables sin que su fisico les acompañara.

De ser cierto, el paradigma de este enamoramiento entre cámara y actor fue Paul Newman.

Desde su comienzo, primero como alumno del mítico Actors Studio, después actor de teatro para autores consagrados, continuando en Picnic que luego pasaría al cine con William Holden, su paso al cine fue automático e inevitable.

Cierto que tuvo que quitarse de encima los tics que traía del Método, pero una vez que protagonizó Marcado por el odio todo le fue relativamente fácil.

paul_newman-2.jpgAdemás, había encontrado su personaje, que puliría a lo largo de su carrera: un hombre duro, que fabrica su propia ley, introvertido, un indomable.

Su filmografía es muy conocida y es asequible en la Red. Su carrera fue adaptándose con sus personajes dentro de su edad.

Hay otro Paul Newman menos conocido, una vida privada sin escándalos, algo impensable en Hollywood: la conjunción con su mujer, Joanne Woodward, ambos actores y directores; la pérdida de un hijo por el alcohol y la droga que lo marcan.

Es el segundo Newman, dedicado a las obras digamos  benéficas: campamentos, fundaciones... que lo lleva a ser empresario de una fábrica de alimentos de aliño cuyos beneficios dedica íntegros a los niños.

paul_newman-3.jpgHay también un Newman amante del peligro: conductor de coches de carreras para las que no requería doble, participó en la carreras de Daytona, en Indianápolis... Afición que compartía con su compañero de los primeros tiempos, Steve McQueen.

Con McQueen compartía también una rivalidad muy disputada entre sus admiradoras femeninas: los mejores ojos azules de la pantalla. En esta disputa, Frank Sinatra no entraba porque era el viejo ojos azules.

Tenía otras aficiones, de hecho es él mismo el que interpreta al piano su escena de Camino a Perdición, una de sus ultimas películas.

No era como su amigo Redford, El hombre que susurraba a los caballos, Newman puede que susurrara a los hombres, pero a las mujeres les encantaba.

Y encima era un buen actor.

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