The office (serie TV, 2005-2013)

  02 Enero 2018

La magia de lo cotidiano

the-office-4Es cuestión de opiniones, todo en la vida lo es al final, pero en lo que a ficción se refiere un servidor considera más meritorio recrear la realidad que ya existe y dotarla de ritmo narrativo que construir un mundo irreal donde uno mismo redacta las reglas. Creo además que la comedia es de los géneros más difíciles y, en consecuencia, de los más estériles. Bueno, pues para quien aún no la conozca, aquí tenéis esta joya llamada The office.

Una serie inusual en todos los sentidos. Para empezar, es un remake de la original británica creada por Ricky Gervais y Steve Merchant, colaboradores habituales y excelentes cómicos. Tres temporadas cortitas pero exitosas hasta que Greg Daniels adaptó la idea para la NBC. Cambio de nombres y algunos detalles pero el mismo espíritu, retratar el ambiente laboral de una oficina aséptica que vende suministros de papel en un polígono industrial de una pequeña ciudad. La lupa se centra en el último rincón en el que uno buscaría reír. Y encuentra oro.

La cuarta pared

En el cine, hace mucho que los personajes tomaron conciencia de sí mismos, de ser efectivamente personajes, de hablar directamente al espectador. En tele, lo vemos hoy en día continuamente. En Community, Abed es el espectador, en House of Cards, Frank nos habla(ba) directamente. Pero fue The office quien rompió este molde televisivo en 2002.

Sin que en ningún momento nos expliquen por qué, un equipo de televisión está rodando un documental en esta oficina, los personajes son conscientes de ser filmados y usan la oficina a modo de confesionario para desahogarse o para verbalizar estados de ánimo y opiniones. Son 13 trabajadores con un gerente, más el personal del almacén, quienes soportan la presencia continua de las cámaras a su alrededor; intentan cohibirse, pero inevitablemente todos ellos quedan retratados, y menudo rebaño.

En el departamento comercial, Dwight Schrutte (Rainn Wilson), un ser patético, ambicioso, pelota, obsesionado con ser gerente y enemigo perenne de su compañero de mesa, Jim Halpert (John Krasinski), relajado, con encanto, adicto a gastar bromas pesadas a Dwight y enamorado de la recepcionista, Pam Beesley (Jenna Fisher), que a su vez está prometida con Roy, trabajador del almacén.

La complicidad entre Pam y Jim es evidente y queda retratada con encanto, sin caer en sentimentalismos. No es esta una serie edulcorada, todo lo vemos con la distancia que nos da la cámara, que es un personaje más; y lo que vemos es la vida, amarga y decepcionante, especialmente a través del resto de personajes que envuelven a los principales de los que ya hemos hablado, todos ellos conformistas, caricaturizados pero verosímiles, encantadores.

De entre todos ellos, uno destaca por encima de los demás.

Michael Scott

the-office-2En la original británica, David Brent. El auténtico corazón de la oficina. Es el jefe, el responsable de velar porque la rueda siga girando, de que cada trabajador rinda al máximo, de maximizar beneficios, de ser el ogro. No, aquí no. Michael es un niño grande, bienintencionado pero egoísta, empeñado en caer bien a todos y en hacer de aquel lugar un sitio divertido, convencido de su gracia natural, de lo acertado de sus reflexiones vitales y de sus técnicas laborales, que son la cosa más loca que uno se pueda imaginar. Steve Carell encarna a este ser patético, incompetente, diferente a todo lo que se había visto antes en televisión, que imprime a la serie ese tono tan suave y especial de humor y que resulta absolutamente adorable.

Carell obtuvo un Globo de Oro y otras 5 nominaciones en las siete temporadas que interpretó a Michael Scott, gerente de Dundler Mifflin, y consiguió algo que Ricky Gervais no logró, darle fragilidad, hacer de su personaje alguien vulnerable y patético, aparentemente indefenso ante la despiadada maquinaria empresarial. Él ha hecho de su pequeña sucursal un hogar, una familia disfuncional; ignorando las continuas protestas de sus subordinados, su máximo objetivo es ser querido y su manera de lograrlo es… surrealista.

The office estuvo viva desde 2005 hasta 2013, aunque debió terminar antes. Su novena y última temporada, sin embargo, supuso un resurgimiento y le dio un final a la altura a esta historia de ratas de oficina con corbata. NBC hizo varias películas en paralelo donde personajes secundarios tenían su propio espacio. Andy Bernard, Kevin Malone o una de mis favoritas, Kelly Kapoor, tienen sus propias historias en formato tv movie para quien quiera disfrutar un poco más allá de Scranton.

Es una de las mejores comedias de este siglo. Y es cierto que al principio cuesta un poco sentarse a verla pero merece la pena seguir porque hay un momento en que haces click y ya no puedes parar, ya eres uno más.

Escribe Rubén Tellería


Más información sobre The office:
http://www.imdb.com/title/tt0386676/?ref_=ttep_ep_tt

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