The Grand Tour (programa TV, 2016-2017)

  18 Diciembre 2017

Vida y milagros de un fenómeno mundial

the-grand-tour-1Esta vez, vamos a apartarnos un poco, sólo un poquito, de la senda de la ficción en televisión para poner la lupa en el auténtico Top Gear, que ha perdido el nombre por el camino pero nada más.

Os cuento: para quien no lo sepa, Top Gear fue un programa de motor convencional estrenado por la BBC en el año 1977, pruebas de esfuerzo sobre nuevos modelos, básicamente, pequeñas entrevistas grabadas en un estudio de Londres, media hora de programa.

En 1988, un joven nacido en Dorcaster de 27 años llamado Jeremy Clarkson entró a formar parte del equipo del programa y el tono fue cambiando progresivamente, se hizo más sarcástico, más gamberro. En el año 2000, la cadena decidió cancelar, pero en 2002, el propio Clarkson junto al productor Andy Wilman retomaron el programa con un lavado de cara, se mudaron a un hangar del aeródromo de Dunsfold e incorporaron dos copresentadores, Jason Dowe y Richard Hammond, ambos muy en la línea de lo que se esperaba de este resurgimiento. Dowe fue sustituido en la tercera temporada por James May, que ya había participado en el anterior programa, y entonces el cemento fraguó y nació verdaderamente el formato que conocemos hoy.

En 2003, el nuevo equipo empezó a romper los moldes televisivos por la extensión y ambición del programa, los presentadores no tenían pelos en la lengua a la hora de analizar coches ni en sus comentarios políticos y sociales, la inversión de la cadena aumentó y los reportajes crecieron, se hicieron cada vez más exhaustivos, más guionizados y editados, con localizaciones más exquisitas, el público en el hangar aumentó, Top Gear traspasó fronteras y se convirtió, si no en el referente del mundo del motor, sí en el referente de los programas de motor. El formato se exportó fuera, a Estados Unidos, Rusia, Corea y Australia, exactamente igual, pero no caló de la misma forma.

La ruptura de un idilio

Tras veinticuatro temporadas (hacían dos por año) del nuevo Top Gear (cuarenta y siete en total), el circo cerró. Fueron doce años de polémicas, de portadas de periódicos, de denuncias por comentarios inapropiados, de millones de euros gastados, se habla de cinco millones por episodio y sueldos astronómicos —nivel futbolista— de los presentadores, de ostentar el récord de programa con mayor audiencia de la historia, casi 400 millones de espectadores en 214 países, esta máquina loca dejó de funcionar.

La egolatría y la megalomanía de Clarkson habían crecido al nivel que el resto de cifras pero, con todo, ellos seguían haciendo un producto único, que iba más allá del análisis de rendimiento para construir verdaderas películas, algunas de hasta dos horas divididas en dos piezas. Viajes por todo el mundo, a veces en coches exquisitos, a veces subidos en verdaderas chatarras, a veces sobre coches construidos por ellos mismos, a veces en moto o en lancha o tren o en avión, o a veces todo junto.

Sin embargo, la BBC llevaba tiempo queriendo deshacerse de su presentador estrella, se habían cansado de enfrentamientos con las grandes casas automovilísticas (algunas no querían ceder sus coches para ser analizados en el programa) o las clases políticas o sociales (fueron muchos los comentarios racistas u homófobos, todos ellos desde la más pura ironía). En palabras del propio Clarkson: «La BBC llevaba años buscando un buen pretexto para despedirme, y yo fui lo bastante estúpido como para darle uno inmejorable». ¿Qué pasó?

En 2015, al final de una jornada de grabación, el presentador propinó un puñetazo en la mandíbula a un productor, Oisin Tymon, sin que mediara provocación física ni verbal por parte del agredido. Y esa fue la gota.

El propio Clarkson pedía disculpas y se excusaba explicando que el día anterior le habían detectado un nódulo en la lengua que podía ser cáncer, lo que junto al estrés de la grabación había hecho que explotase con lo que tenía más a mano. La cadena le echó igualmente y se quedó con el formato, poniéndolo en manos de Chris Evans y un viejo conocido del anterior programa, el actor de Friends Matt LeBlanc.

Un fracaso de audiencia, un malísimo clima laboral entre ambos y un año de duración. Ahora vuelven con caras nuevas, el actor William Fitchner y el productor Tom Ford, pero el programa está muerto, ya no tiene corazón.

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El abanderado de Amazon

El paladín de las ventas online, que también quiere competir con su plataforma prime video con Netflix y HBO, puso sobre la mesa 250 millones de euros para que el trío Clarkson, Hammond, May volviera a su pantalla. Ahora se llamarían The Grand Tour y el programa se grabaría en una colosal tienda de campaña itinerante por las distintas capitales del motor mundial. Habían perdido algún sello propio por el camino (su conductor fantasma, The Stig, por ejemplo), pero seguían aportando el alma, el tono gamberro, el humor y el análisis impresionista del coche,

El estreno, en diciembre de 2016, fue un éxito mayúsculo, y el nuevo programa se convirtió en el estreno más pirateado de la historia, superando a Game of thrones. Es el auténtico motor de Amazon, que aún no destaca por tener una gran selección de contenidos. Vienen estrenos prometedores como Jean-Claude Van Johnson (sí, con el inefable Jean-Claude Van Damme) y ha hecho algo de ruido con American Gods este año pasado y anteriormente con Transparent y Bosch, todas ellas sobrevaloradas, en mi humilde opinión.

Como sea, el transatlántico que es The Grand Tour goza de muy buena salud. Los nódulos de Clarkson resultaron ser benignos así que podremos disfrutar de muchas largas temporadas. El nuevo show aún no es perfecto pero está vivo y es cambiante, como lo fuera el anterior, así que seguro que nos esperan sorpresas esta nueva temporada, que empezó este 8 de diciembre.

Abrochaos los cinturones.

Escribe Rubén Tellería


Más información sobre The grand tour:
https://www.primevideo.com/?ref=dvm_pds_gen_ES_lb_s_g%7Cc_237256331925_m_tPhAYrw9-dc_s__

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