The deuce (serie TV, 2017)

  06 Diciembre 2017

Una reunión de viejos conocidos

the-deuce-1El mismo David Simon del «que se joda el espectador medio», vuelve a asociarse con la productora cuyo slogan es «Esto no es tv, esto es HBO», y huele un poco a matrimonio de conveniencia esta unión de titanes en horas bajas.

De un lado, la productora madre de la nueva ficción para adultos, que pegó tres mazazos consecutivos en la mesa a principios de siglo con Six feet under, The wire y, por encima de todas las cosas, The Sopranos, y que ahora contempla como otros le roban parte de la tostada. Si no fuese por Game of Thrones, nubes muy negras se avecinarían. Más aún con la maravillosa Fargo cancelada.

Del otro lado, el creador precisamente de The wire, la reflexión más profunda y acertada acerca del llamado contrato social y de este sistema de líneas desdibujadas. Lo que pasa es que la serie acabó en 2007. En esta última década, dos miniseries, la bélica Generation kill y la política Show me a hero (la que más debe a The wire, que a su vez se lo debe todo a The corner), además del homenaje al jazz de Nueva Orleans que supone Tremé, más minoritaria que las otras dos. Todas ellas buenas series, con ese tempo tranquilo que imprime Simon a sus historias, pero no son extraordinarias como lo fue la primera, éstas son más parecidas a lo que hace la competencia.

Ahora, llega The deuce, y con sabor a Homicide, el primer trabajo para televisión de Simon, así que por ese lado vamos bien. El título hace referencia a la parte central del Manhattan de principios de los setenta, en pleno Times square, donde chulos y putas poblaban el asfalto en cuanto se ponía el sol. Un mundo lleno de vicio y peligros con ese toque verosímil que tienen las historias de la dupla Simon-George Pelecanos, equipo habitual: un caldero urbano del que saldrían los cimientos de la próxima revolución sexual.

Y así, nació el porno

Entramos a este mundo de sordidez de la mano de dos personajes, por un lado un honesto empresario de la noche, Vince Martino (James Franco), que también interpreta a su gemelo Frankie, y por otro Candy (Maggie Gyllenhaal), una curtida prostituta, superviviente en tierra de lobos, y muy bien interpretada además. Dos mundos que discurren en paralelo y que convergirán para crear algo más grande: dos mundos salpicados por una constelación de sobrios personajes, algunos de ellos interpretados por habituales del equipo como Cris Bauer.

Hasta aquí, unas pinceladas sobre el argumento. ¿Es buena? Sí. ¿Es tan buena como esperábamos? No, lo siento.

Decíamos al principio que estos matrimonios de conveniencia nos causan cierto recelo, algo parecido con Terence Winter y su anunciadísima Vinyl. Aquí pasa lo mismo pero menos, en The deuce no se alcanza la autocomplacencia supina que chorreaba la otra, pero un poquito sí. Se nota demasiado cuánto se gustan a sí mismos, lo mucho que se recrean en sus claves.

Y todo suena a ya visto, el cuadro en su conjunto es un abanico de policías envueltos en la niebla de su rutina, altos cargos corrompidos, chulos inhumanos y salvajes pero creíbles, frutos de una sociedad individualista, niñas explotadas, mujeres gastadas, buenos que son cobardes y malos que no son tan malos. Todo un crisol, muy muy interesante, pero cocinado con la misma receta de siempre, en algunos momentos un poco facilona. Una presentación del Nueva York de los 70 tan densa que a veces parece no prestar atención a nada más. Y en una serie que nos quiere atrapar por el interés que nos despiertan sus personajes, eso no debe ocurrir.

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Una puesta en escena coherente

La principal novedad es el tratamiento explícito del sexo, sin dobles raseros de género. Con homenajes a Midnight cowboy y al blaxploitation de Gordon Parks, la serie no avanza por su acción ni por su comedia, se trata de un fresco costumbrista de aquel momento en aquella 42 St. poblada por los chulos más horteras que uno pueda imaginar, más funkys que el propio funk.

Son ocho episodios los que componen esta primera temporada, pero ya está confirmada la segunda así que vamos a tener un poquito de fe en el buen hacer de su creador. The wire sólo puede apreciarse en su conjunto, cuando llegas al final y echas la vista atrás y te das cuenta de todo lo que te han contado, y le falta mucho a The deuce para llegar ahí.

Lo que pasa es que con aquella, el viaje al completo fue tan placentero como el destino, y eso no está ocurriendo tanto ahora, este camino tiene algún que otro bache.

Escribe Rubén Tellería


Más información sobre The deuce:

http://www.imdb.com/title/tt4998350/?ref_=nv_sr_1

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