American vandal (serie TV, 2017)

  22 Noviembre 2017

 O cómo reírse de todo lo que hay bajo el sol

american-vandal-0Netflix, ese gigante heredero del HBO de principios de siglo, que nos trae una de cal y dos de arena, pero que ha derribado muchos muros y al cual debemos estar siempre agradecidos, nos ofrece ahora un pequeño giro de tuerca con la llegada este pasado mes de septiembre de American vandal, una serie de perfil bajo que sin embargo ha sido acogida con sorpresa y entusiasmo.

La premisa no puede ser, de inicio, menos impactante: Peter y Sam, dos amigos de instituto, deciden investigar unas pintadas fálicas hechas con espray en los coches de los profesores y por las cuales expulsan al alumno problemático de turno, Dylan Maxwell, que no tiene coartada y sí un amplio historial de gamberradas. Todo el entorno jugará un papel, desde el profesor enrollado hasta la novia del malo, el alumno resentido o el capitán del equipo de lo-que-sea; todos ellos parte de este rompecabezas.

Para documentarlo todo, los chicos utilizan el equipo del departamento de audiovisuales así que el resultado, el material grabado y montado por ellos mismos, es lo que vemos en ocho píldoras de unos treinta minutos, un delirante ejercicio de deducción aplicado a un caso de tal estupidez que termina siendo todo lo contrario y que ya le gustaría a nuestra querida Gloria Serra para su Equipo de investigación.

¿Otro mockumental?

Pues no. American vandal se sirve del formato del falso documental pero resulta ser un ejercicio doble de ironía. Por un lado, Peter y Sam aplican el método de deducción lógica a un caso digamos de menor impacto que el clásico crimen de Colombo, Sherlock o cualquiera de sus primos, lo que imprime un tono de comedia lo suficientemente sutil como para que funcione y, al mismo tiempo, consigue hacer interesante todo el curso de la investigación.

A fin de cuentas, se trata de una historia de misterio con todos sus elementos: falsos culpables, cámaras de seguridad borradas, fotos con chincheta en el corcho, testigos sorpresa, todo el lote. Con todo esto, Dan Perrault y Tony Yacenda, creadores de la serie y colaboradores habituales desde 2011 en diversos proyectos, consiguen reírse con clase de los clichés del cine policíaco.

Eso en cuanto al género. En cuanto a la forma, decíamos que éste no es un mockumental como los demás, y la razón es que también ironiza sobre el propio concepto de falso documental y utiliza con mucho estilo los giros ya habituales de un formato cada vez más familiar, visto muchas veces en historias de terror (Blair witch project, las catorce de Paranormal activity) pero nunca aplicado con intención de hacer reír a un thriller policial.

Es coger Making a murderer, extraordinario documental, también de Netflix, llevarlo a un entorno tan aparentemente anodino en términos criminalísticos como un instituto y hacer una comedia con forma de documental sensacionalista desde los mismos créditos de apertura, en los que figuran no los nombres de los actores, productores u operadores de cámara reales sino los de los personajes que de un modo u otro contribuyen a que dicha grabación sea posible, todo para aportar guiño, falsa verosimilitud, siempre jugando.

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En el fondo, un fiel retrato de la adolescencia

Una mirada filtrada por el humor a lacras como el bullying, el ostracismo social, los fallos del sistema docente y los prejuicios, desde un punto de vista desvergonzado. Y todo esto para desglosar lo que a fin de cuentas es el valor real de la serie, que cualquier historia es buena si te la cuentan bien, incluso, como el propio Dylan anuncia en el primer minuto de la serie, “lo de las pollas”.

Con todo, la historia te intriga y te divierte a partes iguales, el tono es irónico, crítico pero lejos de ser mordaz, y los actores están excelentes todos ellos, cosa rara tratándose de chavales tan jóvenes y en gran parte desconocidos, salvo Tyler Alvarez, (al que vimos como Benny Mendoza en Orange is the new black).

¿Lo peor? Nada, salvo la poquísima promoción que se ha hecho de un buen producto como éste y las pocas pretensiones que por su propia naturaleza tiene American vandal, ese aroma a “serie de verano” que en verdad es más una virtud que un defecto ya que aporta frescura a un menú audiovisual televisivo que demasiadas veces peca de exceso de solemnidad.

Escribe Rubén Tellería


 

Más información sobre American vandal:
American Vandal en IMDB

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