Basilio Martín Patino prepara 'Espejos en la niebla'

  17 Abril 2008

De espejos y de nieblas en los campos charros
Escribe Basilio Martín Patino

basilio-1.jpgNos invita el Círculo de Bellas Artes a que expongamos en sus salas nuestro último trabajo (1). Es una invitación atractiva que afrontamos presentando un nuevo y arriesgado ensayo audiovisual que se ocupa de la colaboración autor/creador-receptor/creador. La propuesta se realiza mediante las proyecciones simultáneas efectuadas desde una serie de celdillas independientes, cada una de las cuales aporta su particular faceta temática relacionada con el desarrollo del juego pretendido en su conjunto. Se precisa, evidentemente, la colaboración activa de quienes pueden estar interesados en este tipo de praxis mediáticas.

En aquel laberinto de intereses sociales que era la Salamanca de principios del siglo XX, se podría intuir la lógica del gran conflicto por venir: la terrible hoguera de toda una cruzada salvaje y casi medio siglo de desentendimiento fraticida. Son tierras de dehesas, corazón de la España profunda; ganado bravo, caballos, caballistas engalanados, profunda religiosidad, culto a la tradición como baluarte del conservadurismo, exaltación casticista de la charrería como seña de identidad casi bucólica que atraería significativamente de modo oportuno a los fabricantes de películas folklórico-religiosas como El cura de aldea o El tren, o la pastora que supo amar. Se barruntan en sus imágenes los prolegómenos de un tiempo inquietante.

paraisos-2.jpgEl experimento se aprovecha indispensablemente del libro Centenares, bellamente recopilado por la escritora Macu Vicente, que de forma generosa ha colaborado en el arriesgado proyecto. Pero no se trata de explicar una historia ya conocida, programada, como muy bien explicó Pasolini respecto a las limitaciones de la representación cinematográfica: “buscar en el cine la representación del pasado es una empresa injustificada, falsa, totalmente maquillada, o bien, simplemente metafórica”.

Guiones estratégicamente novelados, actores simulacro, rituales del glamour embaucador, del marketing, del metraje y de los formatos, de los cánones repetitivos de lo ya visto. Intentamos sencillamente realizar un espacio expositivo más propicio a la interacción. Sentir más límpido el reflejo de aquel espejo de Stendhal que se pasea a lo largo del camino.

Difícilmente seremos nunca capaces de simplificar la comprensión de los sueños.

No es poco ya constatar que existieron, al tratar de rememorarlos.

No es un invento extravagante y fantasioso, sino una reflexión desde aquella actualidad concreta que tratamos de comprender. Una experiencia de cierta radicalidad que necesitará de mucho más entrenamiento. Y ahí está, por si otros se animaran a reconducirlo. 

paraisos-1.jpgMe atreví a ensayarla en la exposición Paraísos con Canciones para después de una guerra. Es una vieja idea que parecía destinada a no ser puesta en práctica. Los visitantes disfrutaban de una nueva manera en cada puesta en escena musical; se lanzaban incluso a bailar instintivamente, hasta que un escalofrío emocional les paralizaba el espinazo: en esto consistían los paraísos. Meros esfuerzos por sobrevivir.
Le hubiera venido como anillo al dedo en Queridísimos verdugos siguiendo la espiral de reflexiones entre celda y celda, con suspense casi policíaco. De ejecución en ejecución, etc. Qué distintas sensaciones en vez de sentirse amarrados a la butaca como modo indispensable de amortizar en hora y media el precio de la entrada.    

Los espacios públicos se abren a otra libertad de comunicación. Las salas de exposición amplían las características de la puesta en escena. Resulta esclarecedor reflexionar sobre el estancamiento del viejo espectáculo cinematográfico: sus formatos, contenidos, sus ritos en relación con los progresos espectaculares de otros campos de naturaleza artística abiertos a una evolución no constreñida por intereses ajenos, como pueden ser los relacionados directa y libremente con un músico, un poeta, un pintor, un novelista, un escultor, de acuerdo con su sensibilidad creadora en continua sintonía con el avance de los tiempos. Y cómo la influencia de algunas pocas vanguardias en el mundo del cine hayan podido tener un desarrollo tan poco solvente.

canciones-1.jpgRecordemos lo que supuso la aparición del surrealismo, y en qué quedó, más allá de un cierto pintoresquismo tomado por una rareza extravagante. Hasta tal punto se ha desatendido y degradado intelectual y estéticamente la consideración de una actividad que, desde que se inventó, hace ya más de un siglo, ha copado la mayor parte del tiempo libre de los habitantes del planeta dados sus monopolios económicos, las colonizaciones del mercado, su dependencia de los poderes públicos, sometida a inquisiciones, intereses ajenos y casi total dependencia de funcionarios, burócratas y políticos que todavía conservan la potestad de su tutela y reparto de los dineros de todos con la coartada del sacrosanto nombre de lo que llaman CULTURA. Con la facultad celestial de manejar el don de premiar, discriminar, quizás ya no reprimir y censurar, es decir, la funcionalidad ética, no sé si también artística de unos poderes antiguamente propios de no se sabe qué divinidad con la coartada de defender no se sabe qué valores.

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Indagar en los porqués de determinados acatamientos estéticos que vienen del pasado, con semejantes credenciales sumidos en unas disciplinas tan convencionales, es como bucear en un pantano oscuro y no demasiado gratificante. Entiendo que hacer cine es ya de por sí un ejercicio cauteloso sin esa licencia obvia para ejercer la real gana. Tampoco cuantos pueden ejercer todavía en este limbo privilegiado parecen ya tan felices.

canciones-2.jpgLa libertad en cine consiste en confiar en la inteligencia del espectador; allá él, para que se interese o se abstenga del juego, participe en la propuesta, acepte la complicidad o la rechace. Desde mi relativa experiencia sé que el cine resultará tanto más gratificante, y no sólo para el espectador, cuanto más se atreva a olvidarse de toda preceptiva sobre lo que se deba hacer. Es una forma de contribuir satisfactoriamente a elevar la calidad de vida; la nuestra y la de nuestro tiempo.

No sé si llego tarde a unos horizontes nuevos que intuyo espléndidos. El cine, mejor o peor, se ha permitido subsistir de una mina que amenaza agotarse y parece necesitar una renovación de compensaciones y ofertas. Quizás los rituales nuevos que proponemos resulten excesivos.

Quiero seguir confiando en el espectador colaborador (2).

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(1) La exposición ESPEJOS EN LA NIEBLA (Un ensayo audiovisual), de Basilio Martín Patino, se exhibe en el Círculo de Bellas Artes de Madrid del 18 de abril al 8 de junio de 2008.

(2) Más información en www.basiliomartinpatino.com .

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