Las mejores películas estrenadas en 2015

  13 Enero 2016

La redacción de Encadenados elige sus favoritas

irrational-man-11Es difícil coincidir en diez títulos vistos en 2015 y lo es por varias razones: imposibilidad de ver todo cuanto se estrena, filmes que exclusivamente se estrenan en las grandes ciudades (National Gallery, Heimat, El pequeño Quinquin…) o, incluso, filmes que sólo se exhiben determinados (y pocos) días y además en un único pase diario (The Assassin, Leviatán, Aguas tranquilas…).

Está claro que la distribución opta por eternizar títulos de abundante comercialidad reservando una cuota muy pequeña para películas minoritarias. Es el caso de determinadas franquicias (Star Wars, 007, Ocho apellidos…)

Por otra parte muchas de las películas realizadas en este año no llegan a nuestras pantallas. Varias no llegarán nunca. Hay grandes realizadores que son ninguneados en los cines españoles y es que no resultan comerciales. Y títulos, incluso, anunciados que al final no será estrenados o si lo hacen serán en unas condiciones que impiden un mínimo acceso a su proyección. Es el caso de la hipnótica e innovadora, denostada por unos y aclamada por otros, Under the skin, el tercer largo, en trece años, realizado por Jonathan Glazer.

De todas formas, se tome como se tome, el hecho de votar las diez (o cinco o veinte del año) tiene algo, o mucho, de juego. No tanto como el de poner calificación a las películas estrenadas, pero sí una gran parte. ¿Hasta dónde puedo considerar que Irrational Man es superior a The Assassin o, por citar otro ejemplo, Viaje a Sils Maria? ¿Cómo elegir a Sicario y no referenciar El año más violento?

Un año, como siempre, variado, con propuestas de todo tipo. Y, en donde, curiosamente ha vuelto a renacer el western, si alguna vez había desaparecido, aunque su procedencia no sea siempre americana. Es el caso, directo, de Slow west, Deuda de honor, The salvation o Lejos de los hombres, el más genuino de ellos aunque no pertenezca el género.

Curiosas han sido algunas aportaciones al cine de acción, al thriller o al cine de terror. Curiosas en cuanto, en algunos casos, se abrían a nuevas formas de acometer los géneros (Sicario, Babadook, If Follows, Nightcrawler, El año más violento, Una chica vuelve a casa sola de noche…)

Dejamos a nuestros internautas con la relación del cómputo general de las mejores del año, junto a las votaciones particulares y el comentario de cada uno de nuestros redactores. En las votaciones particulares hay que indicar lo siguiente: siempre que aparece por primera vez indicado un filme se añade, junto al título con el que se estrenó en España, el original y el año de producción.

Nuestras mejores del año 2015

Irrational man  10 
Del revés
Sicario, Viaje a Sils Maria
Birdman
La canción del mar, El año más violento
Langosta, Phoenix, Descifrando Enigma, Nightcrawler, Taxi Teherán   
The Assassin, Mad Max: Furia en la carretera, El puente de los espías, El club, Rams (el valle de los carneros), El capital humano, It Follows, Leviatan
La novia, Mandarinas, Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia, Babadook 
Un total de 19 títulos han conseguido dos votos
Un total de 42 títulos han conseguido un voto

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VOTACIONES DE CADA UNO DE LOS REDACTORES

Adolfo Bellido López

Sorpresas y desilusiones

Un año de experimentos, y de películas innovadoras de verdad frente a otras, según mi parecer, frustrantes.

Dentro del primer grupo, sobre todas, The Assassin y Under the Skin, aunque ésta sea del 2013. También, a su manera, y dando un paso más el griego Lanthimos, nos ofrece la radical Langosta, filme con mucha ironía y que sin duda hubiera hecho las delicias de Buñuel. También es notable en este aspecto Viaje a Sils Maria tan cercana, en su estructura, al Bergman de Persona o la manera en acercarse a la memoria (del pasado), que siempre debe estar presente, que representa Phoenix, cuya secuencia final es de lo mejor de este año cinematográfico recién terminado. Y lo es también Amar, cantar y beber, la última película de Renais, realizada antes de morir, grande entre los grandes. Fuera del listado han quedado dos filmes notables como novedosos, radicales: Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia (el mejor, como título, del año) y Fuerza mayor.

Por el contrario desecho los juegos malabares, falsos y engreídos contenidos en Birdman y, en parte, aunque menos falsos, en Victoria. En ese sentido más coherente, y menos engañoso que Iñárritu es el cine del canadiense Xavier Dolan.

No entiendo, seguro que tiene sus virtudes, la grandeza de la última franquicia de Mad Max con los mismos defectos que las otras películas de la serie. El éxito crítico de esta última entrega sorprendió al mismo director, George Miller, que no acababa de creerse lo que de él se decía. Eso sí, ¡cómo no!, ya prepara nueva entrega.

Se estrenó mucho cine de animación. El mejor filme, sin duda, La canción del mar, el segundo que nos llega del director irlandés Tomm Moore. Pixar presentó Del revés y El viaje de Arlo. Muy superior la primera a la segunda, aunque en aquella también planea la sombra oscura de Disney, que cubre totalmente las andanzas y desventuras del infeliz dinosaurio Arlo.

Una pena que novedosos filmes de terror como son Babadook o It Follows se quedan a medias. O que el cine español se haya mostrado endeble de calidad y reforzado por la comercialidad de la franquicia de Ocho apellidos. No me ha dicho nada Truman, poquita cosa para lo que aparenta, ni tampoco esa traición a Lorca que es La novia donde transciende un efectivo, e inútil, esteticismo de celofán. Paula Ortiz debiera ver The Assassin y sacar conclusiones; o por quedarnos en nuestro cine, de La isla mínima. Filme nada lorquiano aunque se digan frases de sus obras o poemas que acaparará premios y que, incluso, podría tener suerte en los Oscar del año que viene, en caso de ser elegida por los académicos de acá para representarnos allá. Lo que no la hará mejor.

He tenido que escoger diez títulos y desechar otros como es natural que me han interesado, en este año recién terminado, tal es el caso de, además de los señalados más arriba: Descifrando enigmas, Taxi Teherán, Nightcrawler (ni he podido ver National Gallery, Leviatan, Heimat, Mandarinas, El pequeño Quinquin…).

Eso sí, he querido llamar la atención de un filme pequeño y grande a la vez. Una total sorpresa: Lejos de los hombres. Habrá que seguir a su director, David Oelhoffen, que, al parecer, como Glazer, se prodiga muy poco. De 1996 a 2004 realizó cinco cortos. En el 2007 realizó su primer largo, Nos retrouvailles, no estrenado en España y ha habido que esperar siete años más para contemplar su segundo, curioso e interesante que nos ha deparado una agradable sorpresa. Esa que debería, en positivo, depararnos todo el cine actual.

Los diez títulos escogidos

Amar, beber y cantar (Aimer, boire y chanter, 2014) de Alain Resnais

La canción del mar (Song of the sea, 2014) de Tomm Moore

Langosta (The Lobster, 2015) de de Yorgos Lanthinos

Lejos de los hombres (Loin des hommes, 2014) de David Oelhoffen

Irrational Man (Irrational Man, 2015) de Woody Allen

Phoenix (Phoenix, 2014) de Chistian Petzold

Sicario (Sicario, 2015) de Denis Villeneuve

The Assassin (Nie yin niang, 2015) de Hou Hsiao-Hsien

Viaje a Sils Maria (Sils Maria/Clouds of Sils Maria, 2014) de Olivier Assayas

Under the Skin (Under the Skin, 2013) de Jonathan Glazer

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Aïda Antonino i Queralt

En el atrevimiento yace el éxito. Los mejores ejercicios fílmicos del 2015

Empieza año nuevo y con ello llega el reto de elaborar el listado de las diez mejores películas de 2015. Ante tal encargo, los y las que escribimos sobre cine nos esforzamos por trazar un exhaustivo recorrido por los títulos más representativos de la cinematografía internacional, teniendo en cuenta una serie de factores externos.

El primero de ellos lo constituye la presión por no decir grandes sinsentidos, aunque ante un panorama tan variopinto de opiniones es legítimo, siempre desde la humildad, ofrecer nuestra alternativa crítica que de alguna manera dejará al descubierto una sutil huella de nuestra mirada y gustos más personales.

El segundo hace referencia al acceso limitado a los últimos estrenos. Por motivos geográficos es cierto que no todos los títulos llegan a todas las salas, y más si se vive en una localidad de 6.000 habitantes a medio camino entre Valencia y Castellón, por lo que es imposible un visionado exhaustivo de los estrenos cinematográficos del año.

Una vez confesados los condicionantes que han podido influir en la realización de este particular listado, sólo queda presentarlo.

El criterio principal para dicha selección se ha basado en la novedad de la propuesta cinematográfica. Esa vuelta de tuerca en ocasiones ha sido atreverse con la revisión de grandes hitos como Persona de Ingmar Bergman en Viaje a Sils Maria de Olivier Assayas. Y Bodas de sangre de Federico García Lorca en La novia de Paula Ortiz. En otras la superación del propio éxito como la puesta al día del mito de Max en Mad Max: Fury Road de George Miller. O el traspaso de los límites del género como Robert Östlund consigue en Fuerza Mayor.

En segundo lugar esa vuelta de tuerca la constituye un intenso ejercicio sobre el propio dispositivo cinematográfico. Es el caso de Birdman de Alejandro Iñárritu y El puente de los espías de Steven Spielberg, productos de factura impecable. En ocasiones este particular ejercicio convierte el film en instrumento político como Taxi Teherán de Jafar Panahi, y en otras en crítica social como sucede en Un día perfecto de Fernando León de Aranoa y Langosta de Yorgos Lanthimos. 

Finalmente en el deleite de lo que a una más le gusta, el terror gótico, Guillermo del Toro consigue narrar lo macabro desde la más profunda sensibilidad y conocimiento del género en La cumbre escarlata.

Mis diez títulos

Birdman (Birdman, 2014) de Alejandro González Iñárritu

El puente de los espías (Bridge of Spies, 2015) de Steven Spielberg

Fuerza Mayor (Turist, 2014) de Ruben Östlund

La cumbre escarlata (Crimson Peak, 2015) de Guillermo del Toro

La novia (La novia, 2015) de Paula Ortiz

Langosta de Yorgos Lanthimos

Mad Max: Furia en la carretera (Mad Max: Fury Road, 2015) de George Miller.

Taxi Teherán (Taxi, 2015) de Jafar Panahi.

Un día perfecto (Un día perfecto, 2015) de Fernando León de Aranoa

Viaje a Sils Maria de Olivier Assayas

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Ángel San Martín

Éxitos, Iva y nuevas tendencias

Comenzamos el año con Birdman y lo terminamos con El desafío y Star Wars. Particularmente esta última catalogada ya como el taquillazo del año. No hay demasiada relación entre ellas, pero las mentadas superproducciones nos invitan a volar. Bueno, más bien la intensiva tecnología utilizada en su realización suscita ese efecto óptico. Más atractivo, sin duda, que el caminar por aquí abajo. Mientras tanto, por estos pagos se nos cuentan historias como Perdiendo el norte, Truman o la secuela costumbrista Ocho apellidos catalanes que se salva en taquilla.

Según la Encuesta de hábitos y prácticas culturales 2015, realizada por el Ministerio del ramo, el 54% de los españoles vamos al cine con cierta asiduidad. Claro, se trata del ministerio que mantiene un “IVA cultural” de los más altos de Europa. Nada menos que el 21% y contra el cual los profesionales han vuelto a levantar la voz en la reciente campaña electoral. Por otro lado, la FECE (Federación de Cines de España) constata que, salvo los días de la fiesta del cine y a excepción de alguna película, las salas de cine no se ocupan y se siguen cerrando.

Pero el cansancio ante tanto efectismo digital, junto a la desafección hacia las políticas culturales neoliberales, está alentando una novedad. Al decir de los observadores y de una parte de la profesión del cine, en estos momentos la verdadera innovación se produce del lado de los espectadores. Y no precisamente porque en las salas se proyecte en digital. Tampoco porque esta tecnología permita consumir el cine en múltiples pantallas y formatos que nada tienen que ver con los de las salas tradicionales de cine.

La innovación se genera, como sucede en otros ámbitos de la vida, en la aparición de fórmulas alternativas de organizar el encuentro del espectador con sus películas preferidas. Aparte de la fiesta del cine convocada por los exhibidores, proliferan actividades culturales de todo tipo asociadas con el cine: del cinefórum a los ciclos temáticos. Iniciativas para enseñar a contar historias con los recursos expresivos del cine. Surgen cooperativas para hacerse cargo de las salas de cine (Aragó Cinema en Valencia) o de distribuidoras como Márgenes que apuesta por el cine que invita a la reflexión y al aprendizaje. ¿El ivazo y las majors consentirán que avance esta tendencia en 2016?

Diez para el año

El puente de los espías de Steven Spielberg

El club (El club, 2015) de Pablo Larrain

Rams, El valle de los carneros (Hrútar, 2015) de Grimur Hákonarson

Una pastelería en Tokio (An, 2015) de Naomi Kawase

Irrational Man de Woody Allen

Marte (The Martian, 2015) de Ridley Scott

Un día perfecto de Fernando León de Aranoa

La familia Bélier (La famille Bélier, 2014) de Eric Lartigau

Perdiendo el norte (Perdiendo el Norte, 2015) de Nacho G. Velilla

Camino a la escuela (Sur le chemin de l’êcole, 2013) de Pascal Plisson

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Ángel Vallejo

Dos grandes filmes de animación y más

El año 2015 ha sido en mi opinión, el año de consagración de algunos nuevos talentos. Podemos incluir entre ellos al realizador Mortem Tyldum, que a pesar de haber dirigido ya tres películas en su Noruega natal, fue presentado en la sociedad cinematográfica internacional el uno de enero de 2015 con su fantástica Descifrando Enigma, una película que enfrentaba la razón geométrica con la razón de Estado.

De un modo similar, Denis Villeneuve, ya conocido por la notable Incendies, se consagró como realizador con una obra en la que mostraba cómo el pulso narrativo está muy por encima de los avances tecnológicos a la hora de hacer una buena película. Eso, y un guión basado en los dilemas clásicos sobre lo que se debe o no se debe hacer en una sociedad democrática y que supuestamente —como el Reino Unido que condenó a Alan Turing por inmoral— se rige bajo el imperio de la Ley. 

Es la otra cara de la moneda de una misma idea, que explota el novato David Oelhoffen, en un marco totalmente diferente. Con su western Lejos de los hombres se sitúa en una sociedad tribal, donde rigen la justicia de sangre y la Ley del Talión, pero donde también hay espacio para la comprensión entre dos hombres muy diferentes.

En un marco totalmente distinto, el debutante Daniel Gillroy muestra cómo nuestras sociedades hipertecnologizadas abren nuevas vías de dominio a viejos psicópatas, que como en Nightcrawler se sirven de la información que proporciona la red y el negocio televisivo para ganarse la vida gracias al espectáculo de la muerte.

Este dominio ético, estético y psicológico de la tecnología se muestra también en Del revés, el primer Pixar del año —no tengo el gusto de haber visionado El viaje de Arlo— una película educativa e ideológicamente discutible, pero sin duda muy brillante en lo narrativo que muestra bien a las claras cuáles son las nuevas tendencias en el cine infantil: la cosmovisión computacional, en la que todo problema puede solucionarse mediante el algoritmo adecuado.

Muy lejos, afortunadamente, queda la gran obra maestra del cine de animación del 2015, de otro realizador poco conocido y experimentado, Tomm Moore, que con su grandiosa La canción del mar, ha dado un nuevo impulso al cine infantil, retomado el testigo de uno de sus maestros, Hayao Miyazaki. La canción del mar rehúye de la acción acelerada, de la trama inane o el guión descacharrante y nos sumerge en un espectáculo estético sublime, para descubrirnos que las viejas historias también pueden ser novedosas: Un buen deseo cinematográfico para 2016.

Mis seis del año, por orden de preferencia:

La canción del mar de Tomm Moore

Descifrando enigma (The imitation game, 2014) de Morten Tyldum

Nightcrawler (Nightcrawler, 2015) de Dan Gilroy

Sicario de Denis Villenueve

Lejos de los hombres de David Oelhoffen

Del revés (Inside out) de Pete Docter y y Ronnie Del Carmen

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Carlos Losada

¿Hasta dónde has llegado 2015?

Desde luego que no estás en la tierra prometida, al menos en cuanto respecta al cine español, que parece haber perdido el tren en sus ensimismamientos de cuánto he gastado y cómo me han tratado, desde la crítica hasta el público, sin olvidar a los distribuidores, y los malvados exhibidores, que parecen insistir en postergarlo sin razón aparente. De todos modos, el victimismo siempre ha sido más o menos rentable.

De ahí las buenas intenciones de Isabel Coixet, que ya tiene mérito; o la insistencia de Amenábar en alimentar sus nuevas películas con las que ya hizo, sin razón alguna, salvo para curarse en salud. ¿Y no tiene nuevas ideas fílmicas? Lo demás, sucedáneos fílmicos de éxito fugaz y que no pasarán a los libros ni al recuerdo. Por tanto, que 2016 sí sepa a dónde va.

Mis diez títulos

A primera vista (Hoje eu quero voltar sozinho, 2014) de Daniel Ribeiro

Aguas tranquilas (Futatsume no mado, 2014) de Naomi Kawase

Cuestión de actitud (Xenia, 2014) de Panos H. Koutras

Heimat, la otra tierra (Die Andere Heimat - Chronik einer Sehnsuch, 2013) de Edgar Reitz

Jack (Jack, 2015) de Elisabeth Scharang

Little Boy (Little Boy, 2015) de Alejandro Monteverde

Mandarinas (Mandarinid, 2013) de Zaza Urushadze

National Gallery (National Gallery, 2014) de Frederick Wiseman

Rams, el valle de los carneros de Grimur Hákonarson

El último lobo (Wolf Totem, 2015) de Jean-Jacques Annaud

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Ferran Ramírez

Viva la diversidad

Cerramos el 2015 y lo hacemos dejando atrás una ristra increíble de remakes, spin-offs, reboots y secuelas de marcas que brillan con nombre propio. Ahí tenemos, sin orden de importancia, las sagas Divergente, Star Wars, Los Vengadores, infinidad de personajes de cómic que tienen su propia odisea cinematográfica, otras tantas adaptaciones literarias de calibre notorio en la literatura universal… Tenemos para todos los gustos, y sin embargo, las obras que siguen causando mayor impacto son las que se basan en ideas originales que dan lugar a guiones originales y a filmes que se antojan nuevos si se comparan con la ingente cantidad de obras que resuenan a otros, mil y una veces, vistos.

Con todo, es destacable que los filmes de acción, los thrillers y películas de corte más comercial hagan el esfuerzo de gozar de mayor calidad y prestigio en su producción cuando antes eran garantía de bajo nivel de calidad en su gran mayoría. Y este es el cambio quizás más importante que se está operando en estos últimos años: la falta de inventiva en las historias contadas se está compensando con unos modos de producción muy elaborados que suelen dar lugar a películas de nivel.

Después, siempre tenemos el cine off Hollywood que suele garantizar calidad proveniente de países europeos o de nuevas cinematografías que se están desarrollando —y consolidando— a velocidad de vértigo, por lo que cada vez tienen mayor visibilidad entre nosotros. Esta lista de las mejores del 2015 es, por supuesto, subjetiva, pero muestra a la perfección este momento de cambio en que la industria de Estados Unidos logra cumbres cinematográficas con productos que a priori no parecen ofrecer tanta garantía y se conjuga a la perfección con propuestas de corte mucho más intelectual y minoritario. Que viva, pues, la diversidad:

Mis diez del año

Birdman de Alejandro González Iñárritu

Dheepan (Dheepan, 2015) de Jacques Audiard

El capital humano (Il capitale umano, 2014) de Paolo Virzi

Ex machina (Ex Machina, 2015) de Alex Garland

It follows (It Follows, 2014) de David Robert Mitchell

Langosta de Yorgos Lanthinos

Leviatán (Leviathan, 2014) de Andrey Zvyagintsev

Mad Max: Furia en la carretera de George Miller

Descifrando Enigma  de Morten Tyldum

Viaje a Sils Maria de Olivier Assayas

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Francisco Nieto

Los exiliados románticos

Una de las películas más destacadas de este 2015 en cuanto a cine nacional se refiere ha sido sin duda Los exiliados románticos, aunque, como ocurre en muchas de las mejores producciones de nuestro cine, haya pasado completamente desapercibida para el gran público.

Según se ha venido refrendando a lo largo de sus respectivas y muy estimulantes carreras cinematográficas a la familia Trueba le encanta la forma de ser y de hacer de los franceses. Por poner un ejemplo, David Trueba en la reivindicable La buena vida (1996) nos confesaba en boca de su protagonista que le hubiera gustado que su padre fuera francés, mientras en el cuarto de al lado su progenitor gritaba como un energúmeno viendo un partido de fútbol televisado. También su hermano Fernando cuatro años antes había reivindicado la cultura francófona en la oscarizada Belle Epoque.

Así que no es de extrañar que Jonás Trueba, sobrino del primero e hijo del segundo, haya mamado este amor hacia el cine del país vecino y sus trabajos beban directamente de algunos de los directores de la conocida como nouvelle vague: Eric Rohmer, Jacques Rivette o Alain Resnais.

En Los exiliados románticos, con un tono aparentemente ligero y moderno el más joven de la saga se desmarca de los manidos caminos de nuestro cine para brindarnos una road movie emocional  a contracorriente, buscando la esencia del propio cine no dejándose encorsetar por estructuras y con el único objetivo de dejar respirar al propio cine. Así que coge a un puñado de colegas, los mete en una furgoneta hippie y se van al encuentro de amores idílicos. Tres protagonistas, tres pinceladas de historias y tres romances efímeros. El resultado final es una bocanada de aire fresco que empapa cada fotograma de una mimada improvisación.

Una duración ajustada (poco más de una hora de metraje que pasa como un suspiro), un humor fino no exento de afilada crítica que quizás marque un prometedor camino para futuros trabajos y diálogos sorprendentes insertados en medio de parajes evocadores (ojo a la entrañable y patética escena grabada en plano fijo en la que uno de los protagonistas se declara a una chica en un francés mejorable) son tan sólo algunas de las virtudes de esta “aparente” obra menor.

Mejores películas de 2015

El Club de Pablo Larrain

Ex Machina de Alex Garland

Heimat. La otra tierra de Edgar Reitz

La canción del mar de Tomm Moore

La mirada del silencio (The Look of Silence, 2014) de Joshua Oppenheimer

La novia de Paula Ortiz

Los exiliados románticos (Los exiliados románticos, 2015) de Jonas Trueba

Nightcrawler de Dan Gilroy

Paulina (La patota, 2015) de Santiago Mitre

Red Army. La guerra fría sobre el hielo (Red Army, 2014) de Gabe Polsky

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Gloria Benito

Distintas formas, similares visiones

Creo que han abundado las historias con intención de mostrar una visión crítica de la sociedad y sus mecanismos para perpetuar la desigualdad, la injusticia y la opresión de los más débiles por los más fuertes. Cada uno de  estos filmes lo hace con su particular percepción y estilo.

Así, la sarcástica caricatura de la historia y sociedad suecas, resuelta con un interesante y singular uso de la cámara fija que imita las viñetas de una historia gráfica (Una paloma voló…); o la visión irónica y a veces cáustica historia futurista de Langosta, expresada mediante un lenguaje surrealista, duro y siempre inquietante, donde la atmósfera perturbadora se impone en una sociedad represora tanto en los ámbitos del poder como en los de  aquellos grupos que se rebelan contra él.

En otra línea, la técnica de esconder un relato perfectamente estructurado bajo la apariencia de un documental, utilizada magistralmente en Taxi Teherán, viene a demostrar la validez de la  hipótesis de Basilio Martín Patino de que “todo es cine”. Muy distinta es The assassin, un riguroso y cuidado repaso de la historia del poder y las luchas de los clanes en la antigua China,  que muestra la dureza de las batallas a la  vez que la belleza de los paisajes.

La reflexión sobre los recovecos del alma humana y los dislates de la existencia es el hilo conductor de tres películas que abordan este tema desde diferentes perspectivas. Irrational man refleja las constantes alusiones de su director a la libertad, al azaroso destino y al precio de la transgresión moral, inspirándose en la novela naturalista rusa como en otras ocasiones. Del revés tiene el mérito de dirigir la atención hacia el universo de los sentimientos y suscitar la discusión sobre la necesidad de conocerlos y manejarlos, mediante una trama argumental cuyo enfoque didáctico justifica su difusión. Muy distinta, Hrutar, el valle de los carneros, es casi un manifiesto sobre la estupidez de los hombres y la fuerza de la naturaleza, la tradición y la historia de los pueblos.

En otro sentido, Viaje a Sils María indaga, desde un ángulo femenino, el doloroso tema de la forma de afrontar la vejez  en relación con el descubrimiento de la memoria y la superación del egocentrismo vital.

Y finalmente, hay que agradecer a Tomm Moore su largometraje de animación, La canción del mar, que combina el relato mitológico y legendario con la aventura del crecimiento personal, mediante el que se asume la pérdida y se acepta la vida tal como se ofrece. La película parece a veces un poema escrito con bellísimas imágenes.

Así que ha habido de todo un poco. En cualquier caso creo que estas películas afrontan su variada temática con profundidad, cuidado lenguaje  y, en ocasiones, valentía.

Mis preferidas

Del revés de Peter Docter y Ronnie Del Carmen

Irrational man de Woody Allen

La canción del mar de Tomm Moore

Langosta de Yorgos Lanthinos

Rams, el valle de los carneros de Grimur Hákonarson

Taxi Teherán de Jafar Panahi

The assasin de Hou Hsiao-Hsien

Una paloma voló sobre una rama para reflexionar sobre la existencia (En duva satt på en gren och funderade på tillvaron, 2014) de Roy Andersson.

Viaje a Sils María de Olivier Assayas   

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Israel Pérez

Sólo, que es mucho, diez títulos

Babadook (The Babadook, 2014) de Jennifer Kent

Del reves de de Peter Docter y Ronnie Del Carmen

El capital humano de de Paolo Virzi

It follows de de David Robert Mitchell

Bernie (Bernie, 2011) de Richard Linklater

Corazones de acero (Fury, 2014) de David Ayer

Nightcrawler de de David Robert Mitchell

El francotirador (American Sniper, 2014) de Clint Eastwood

El año más violento (A most Violent Year, 2014) de J. C. Chandor

’71 (’71, 2014) de Yan Demange

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Jorge Lázaro

El año que vivimos nostálgicamente   

Si hay un calificativo que me venga de inmediato a la cabeza al pensar en el cine que ha pasado por las pantallas en los pasados meses es, sin duda, el de nostalgia. Una nostalgia muy evidente que venía anticipándose a lo largo de la última década y que ha llegado a su punto álgido en 2015. Tanto es así, de hecho, que por primera vez en años los estrenos superheroicos se han visto eclipsados (a pesar de jugar Marvel algún plato fuerte, como ese Los vengadores: la era de Ultrón), por una serie de cintas que suponían bien secuelas, bien reinicios, de alguna de las sagas más exitosas de la historia del cine de entretenimiento, con mayor o menor acierto: hablamos, por supuesto, del Mad Max: Fury Road de Miller, de Spectre (Bond postrero de Daniel Craig), Terminator: Génesis, Jurassic World, y la anticipadísima Star Wars: el despertar de la Fuerza.

Al margen de este resurgir, los 80 también han estado vivos en películas como Pixels, o en la vuelta a las pantallas de grandes directores de la talla de Spielberg (El puente de los espías), Annaud (El último lobo), o Ridley Scott (con esa fantástica Marte, que nos recupera lo mejor del director). Más aún, Birdman y La sombra del actor, suponían una suerte de homenajes a la carrera de los actores que las protagonizaban, y un vistazo a los entresijos del cine, algo tan de moda como esos biopics un tanto incómodos (Jobs, The Imitation Game).

Con todo, sin tengo que quedarme con un género, tengo pocas dudas al respecto. La animación de los últimos años está viviendo una nueva época dorada, que por fin está alejando el foco de los estudios tradicionales para centrarse en cintas independientes: sí, Pixar ha golpeado fuerte con dos estrenos (Inside Out, su película más adulta; y la más cariñosa El viaje de Arlo), pero los elogios han estado más centrados en producciones como la mexicana El libro de la vida, o la irlandesa La canción del mar (nominada al Oscar esta última, e injustamente olvidada la anterior), e incluso en la apuesta final de Ghibli, Cuando Marnie estuvo allí, acogida con mucho cariño en el Festival Internacional de Cine de Gijón a la espera de ver si se estrena en salas o queda postergada indefinidamente para lanzamiento doméstico, como le está sucediendo a su predecesora, El cuento de la princesa Kaguya.

De hecho, quizás sea este hecho la única noticia negativa que empañe el género, pero, como Justin Kurzel nos ha mostrado con su impactante revisión de la tragedia cuyo nombre no queremos reproducir… no se puede tener todo sin perder la cordura en el camino para conseguirlo.

Top estrenos 2015

Birdman de Alejandro González Iñárritu

Citizenfour (Citizenfour,2014) de Laura Poitras

La Canción del Mar de Tomm Moore

Del Revés de de Peter Docter y Ronnie Del Carmen

Mad Max: Furia en la carretera de George Miller

Marte de Ridley Scott

Mandarinas de Zaza Urushadze

Descifrando Enigma de Morten Tyldum

El libro de la vida (The Book of Life, 201 4) de Jorge R. Gutierrez

Macbeth (Macbeth, 2015) de Justin Jurzel

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Juan de Pablos Pons

Mucha oferta

El año cinematográfico 2015 puede caracterizarse por una oferta ecléctica, en la que, a pesar del control de las pantallas españolas por parte de las distribuidoras norteamericanas, el interés y la calidad ha venido de la mano de películas europeas. Cabe destacar el éxito de una película pequeña como Truman, producción española que se suma al gran éxito comercial de Ocho apellidos catalanes.

Mis diez títulos preferidos

Birdman de Alejandro González Iñárritu

Del revés de Peter Docter y Ronnie Del Carmen

Irrational Man de Woody Allen

El año más violento de J. C. Chandor

El capital humano de Paolo Virzi

Leviatán de Andrey Zvyagintsev

Rams, El valle de los carneros de Grimur Hákonarson

Truman (Truman, 2015) de Cesc Gay

Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia de Roy Andersson

Una pastelería en Tokio de Naomi Kawase

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Juan Ramón Gabriel

Otros mundos

Un cierto aroma —todavía impreciso e indefinido— de extrañeza, de diferencia, de aceptación de lo contrario y un incipiente anhelo de otro mundo (otra visión) en medio del aparente dominio absoluto de esta globalización uniforme y homogénea apuntan en alguno de los títulos más destacados del año 2015.

Lo ruso se erige como símbolo de esa otredad, bien a través de la mirada de dos directores eslavos que muestran los restos de un naufragio de un país extinto (El cartero de las noches blancas) así como el pudridero en que se ha convertido el nuevo país surgido de las cenizas del anterior (Leviatán); bien a través de la mirada de un Spielberg que utiliza el McGuffin de la guerra fría para criticar la demonización del adversario, revindicando la condición de ser humano del enemigo (lo soviético como trasunto de la amenaza yihadista, del integrismo radical), con el colofón de la necesidad del diálogo para la supervivencia (y la convivencia).

En cierto modo, el último producto de la Pixar (revestida de Disney) incide también en la necesidad de aceptar el dolor, la tristeza, como un reverso necesario en la formación de la personalidad madura: no todo puede ser un alegre infantilismo.

Una pequeña película francesa (La familia Belier) insiste en mostrar la Francia profunda alejada de la metrópoli parisina, un sociedad rural y con miedo a ser devorada por la mundialización, en donde la reivindicación de un cantante melódico popular y tradicional, así como el protagonismo de unos padres sordomudos, ofrecen una perspectiva intrahistórica que quizás, inconscientemente, pergeña el auge de la extrema derecha francesa, bastión nacionalista frente al miedo cosmopolita.

Foxcatcher bucea en los entresijos de una América profunda, ofreciendo las miserias innatas a una nación que se ha construido (y se mantiene) sobre profundos pilares violentos. En Imitation game se perfila una trama en la que la ciencia se convierte en instrumento de la razón de Estado, siendo tales avances incapaces de admitir, por sí mismos, un progreso ético y moral capaz de reconocer la diferencia sentimental y sexual, de eliminar acendrados prejuicios sociales.

Prejuicios convertidos en tópicos intelectuales que un renacido Woody Allen pone en solfa a través de una protagonista femenina que sintetiza en su inocente maldad toda una crítica a la inteligentsia (progre) norteamericana. En Sicario, Denis Villeneuve muestra el vigor narrativo de su mirada, en un western moderno y crepuscular que exhibe las miserias de nuestra sociedad actual y la imposibilidad de esgrimir la inocencia como banderín de enganche.

Star Wars, a través de la batuta de J. J. Abrams, ha recuperado el ritmo y el tono de la trilogía original, para lo bueno y para lo malo. Por supuesto, ahora la protagonista es chica, un remedo de la Jennifer Lawrence de las dichosas sagas hambrunas, una mujer en busca de sus orígenes y destinada a convertirse en una mesías. El futuro es mujer.

Diez títulos escogidos

Del revés de Peter Docter y Ronnie Del Carmen

Descifrando Enigma de Morten Tyldum

El cartero de las noches blancas (Belye nochi pochtalona Alekseya Tryapitsyna, 2014) de Andrei Konchalovsky

El puente de los espías de Steven Spielberg

Foxcather (Foxcather, 2014) de Bennett Miller

Irrational Man de Woody Allen

La familia Bélier de Eric Lartigau

Leviatán de Andrey Zvyagintsev

Sicario de Denis Villeneuve

Star Wars: el despertar de la Fuerza (Star Wars. Episode VII: The Force Awakens) de J. J. Abrams

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Mister Kaplan

Películas para recordar

Dos títulos han destacado para este cronista en 2015: por un lado, el retorno del Pixar más adulto y por otro la consolidación de un virtuoso de la cámara y la puesta en escena, Villeneuve.

Del revés es el regreso al cine para todos los públicos de Pixar. Ese donde se dan la mano propuestas adultas con envoltorio infantil, como Wall-E, Up o Ratatouille. Títulos de los que podemos extraer aprendizajes para nuestro día a día, en este caso hablando de educación o de cómo funciona nuestra mente.

Sicario es la consagración narrativa del universo de Denis Villeneuve, un hombre que trata como nadie la banda sonora (prestad atención: hay música casi en todas las escenas, aunque “no se oye”), que te cautiva con su cámara y que es capaz de mostrar al FBI vomitando al completo o a la CIA hundiéndose, literalmente, en las entrañas de la tierra. Crítica resuelta con estilo.

Por debajo de ellas, destacar la imaginación y renovación del género de espías que proponen tanto Operación Uncle como Kingsman, con una buena dosis de mala uva y una inagotable sucesión de set-pieces de brillante puesta en escena, sobre todo la primera.

Tres clásicos han vuelto con buen pulso: Steven Spielberg, Clint Eastwood y Jean Jacques Annaud. En todos los casos me quedo con su puesta en escena limpia, su impecable dominio de la imagen y el sonido, y la apuesta por historias que no son las habituales en la cartelera actual. En el caso de El último lobo, además, con una de las últimas bandas sonoras de James Horner y, probablemente, la que debería ganar el Oscar este año.

Finalizo con Babadook y Corazones de acero, dos títulos ásperos, a contracorriente, no demasiado fáciles para el espectador, pero presentados con la convicción de quien cree en su historia y sabe cómo contagiar el espíritu (terrorífico) al espectador.

En general, un año con títulos notables… y con muchos lamentables, por repetitivos, sobre todo en las inacabables sagas que nos invaden.

Sólo nueve preferidas

Babadook de Jennifer Kent

Corazones de acero de David Ayer

Del revés de Peter Docter y Ronnie Del Carmen

El francotirador de Clint Eastwood

El puente de los espías de Steven Spielberg

El último lobo de Jean-Jacques Annaud

Kingsman, servicio secreto (Kingsman. The Secret Sevice, 2014) de Mattew Vaughn

Operación UNCLE (The Man from UNCLE, 2015) de Guy Ritchie

Sicario de Denis Villeneuve                                   

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Laura Bondia

Películas que nos hacen cuestionar el mundo

He escogido cinco películas porque cada una de ellas recorren a su manera caminos inesperados que nos hacen cuestionar el mundo: Un peculiar taxista en Irán que nunca encuentra, ni el camino más rápido ni el más cómodo; un club cuyos miembros nos hacen estremecer; un chico joven que se oculta bajo una toalla cuando usa su ordenador; un soldado perdido por las violentas calles de Irlanda queriendo regresar a casa; y una escabrosa y certera visión de Hollywood. 

Todos estos caminos han significado una apuesta arriesgada por parte del realizador.  

Cinco títulos

Taxi Teherán de Jafar Panahi

El club de Pablo Larraín

Citizenfour de Laura Poitras

´71 de Yann Demange

Maps to the Stars (Maps to the Stars, 2014) de David Cronenberg

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Luis Tormo

Razonando sobre los títulos preferidos

En un año donde incomprensiblemente el retorno de George Miller a la franquicia de Mad Max encabeza muchas de las listas de las mejores películas de año para algunas asociaciones de críticos, prefiero destacar diez títulos que por una serie de razones destacan entre el cine que hemos podido ver este año pasado.

Irrational man y Del revés, por su capacidad para superar la presión a la que sus autores, Allen y Pixar, son sometidos en ese exceso de fertilidad productiva que hace disponer cada año de un título nuevo, lo que suele provocar algún que otro altibajo. Irrational man nos empare(a con el Woody Allen de Match Point y Del revés despliega una gran capacidad imaginativa en lucha con el encaje del modelo Disney.

It follows, The Assassin y Sicario, constituyen tres ejemplos de deleite estético y visual donde el estilo se hace presente en cada plano.

Calabria y El año más violento son dos películas que fijando su mirada en un referente lejano como El padrino,  revitalizan temas como familia, violencia o poder.

El peso de las acciones cometidas en el pasado, el paso del tiempo, y la necesidad de afrontar el presente y el futuro se plasman perfectamente en dos producciones alemanas, Phoenix y Viaje a Sils Maria (coproducción francesa-alemana).

Y por último, un documental que retrata la trayectoria de Amy Winehouse, superando los riesgos que suponían la sobreinformación y la exposición mediática del personaje.

Mis diez películas

Amy (Amy, 2014) de Patnaik R.P.

Calabria, mafia del Sur (Anime Nere, 2014) de Francesco Munzi

Del revés de Peter Docter y Ronnie Del Carmen

El año más violento de J. C. Chandor

Irrational man de Woody Allen

It Follows de David Robert Mitchell

Phoenix Chistian Petzold

Sicario de Denis Villeneuve

The Assassin de Hou Hsiao-Hsien

Viaje a Sils Maria de Olivier Assayas

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María González

Un año de cine

Se dice que las comparaciones son odiosas, y es cierto, pero inevitable. Si utilizo como baremo el 2014 para decidir qué tal ha sido este año de cine, para mí, no ha resultado tan bueno. Este año que ya nos ha dejado ha resultado más bien flojo siendo difícil la elección de las mejores porque de entre ellas ­­­­—entre las que yo he tenido la suerte o desgracia de ver—, sólo ha habido un par que realmente me parezcan sobresalientes, de esas que envejecerán bien pues son magníficas e inolvidables obras de arte.

Una de ellas es La canción del mar de Tomm Moore, y por supuesto, la otra es Macbeth de Justin Kurzel con su brillante fotografía. Una película única, de esas que cuando terminan logran hacer un silencio total en la sala sin que los espectadores salgan disparados de sus butacas nada más comenzar los títulos de crédito. Una cinta de la que en unos años los más afortunados podremos alardear y decir: “Yo la vi en el cine”.

Mis diez títulos

Aprendiendo a conducir (Learnig to Drive, 2014) de Isabel Coixet

Birdman de Alejandro González Iñárritu

La canción del mar de Tomm Moore

Macbeth de Justin Kurzel

Maps to the Stars de David Cronenberg

Nightcrawler de Dan Gilroy

Suite Francesa (Suite Française, 2014) de Saul Dibb

La teoría del todo (The Theory of Everything) de James Marsh

Under the skin de Jonathan Glazer

Viaje a Sils María de Olivier Assayas

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Marcos Sáez

Esperanza, evolución, creatividad e imaginación

Dejamos atrás un año que ha contribuido en el correspondiente declive del cine, 2015 no ha sido un buen año para el séptimo arte. Hay que hacer uso de nuestro imaginario para poder elegir diez películas aceptables, pero ninguna obra maestra. Solo el cine independiente americano, producciones europeas y algunas películas de animación han logrado sacar adelante guiones aceptables cargados de una creatividad digna.

El maestro Woody Allen estrenaba Irrational Man, esta vez tocaba, una buena película existencialista que podría estar a la altura de otras de su filmografía como Match Point o Midnight in Paris pero sin llegar a la calidad de Hannah y sus hermanas, Delitos y Faltas o Manhatan entre otras. Siguiendo con los dramas nos encontramos con Calvary, una película de John Michel McDonagh, grandes diálogos en una historia con toques de comedia negra. Otro drama muy interesante es La sombra del actor donde Barry Levinson rescata del túnel de las malas interpretaciones al gran Al Pacino, parece que aún le queda talento, acompañado de una gran interpretación secundaria de Greta Gerwig. Y para terminar con el género dramático no hay que olvidar Whiplash, una historia sobre un aprendiz baterista de jazz que quiere llegar a lo más alto, pero encuentra obstáculos como el de su profesor, interpretado perfectamente por J.K Simmons.

Siguiendo con la revisión de películas imprescindibles del año 2015  llega el momento de los thriller. Películas como Sicario, El año más violento o Nightcrawler no pueden pasar desapercibidas. El director de Sicario, Denis Villeneuve, nos ofrecía una historia fronteriza de lobos solitarios con una belleza visual portentosa. El año más violento, dirigida por J.C. Chandor, retrata el Nueva York de 1981 donde los crimines y atracos superan todas las estadísticas de la serie histórica llegando a perjudicar a las empresas que apuestan por una gestión honrada, destaca en el filme la recreación de la época y las interpretaciones de Oscar Isaac y Jessica Chastain. Y Nightcrawler, thriller psicológico sobre los límites del sensacionalismo periodístico donde Jake Gyllenhaal interpreta de manera sublime a un demente.

Aún queda esperanza cuando podemos ir al cine a ver películas originales y atrevidas como Del revés, Langosta y The Assassin. En Del revés Pixar y Pete Docter siguen evolucionando con imaginación a través de las emociones. The Assassin, es una película donde la belleza de las imágenes utilizando distintos colores se impone a un guion enredado en una narrativa más visual, el director Hou Hsiao-Hsien atesora proyección de futuro, del nuevo cine moderno.  Langosta navega entre la ciencia ficción y el drama, es el nuevo cine moderno cargado de historias de ficción que proyecta arriesgadamente la sociedad del futuro llevando al extremo ciertos dramas sociales, Yorgos Lanthimos pretende con una historia contundente hacer despertar a la humanidad lo que puede ocurrir si no ponemos remedio.

Los espectadores, dentro de nuestra inquietud obstinada, seguimos con esperanza, seguimos esperando evolución, creatividad e imaginación.

Las películas elegidas

Calvary (Calvary, 2014) de John Michael McDonagh

Del revés de Peter Docter y Ronnie Del Carmen

El año más violento de J. C. Chandor

Irrational Man de Woody Allen

La sombra del actor (The Humbling, 2014) de Barry Levinson

Langosta de Yorgos Lanthinos

Nightcrawler de David Robert Mitchell

Sicario de Denis Villeneuve

The Assassin de Hou Hsia-Hsien

Whiplash (Whiplash, 2014) de Damien Chazelle

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Marcial Moreno

Un año desigual

No ha sido un año especialmente brillante, aunque tampoco malo. Quizá la mejor película del año ha sido Sicario, donde queda patente que el cine de calidad no está reñido con el popular. Basta con que haya un narrador del fuste que demuestra Denis Villeneuve en esta y en otras películas suyas.

En cuanto a la producción española el panorama ha sido menos estimulante. Destacan dos películas que han pasado casi desapercibidas y que permiten calibrar el cine desde ópticas muy distintas. Una es B, el panfleto sobre Bárcenas. A pesar de ser un panfleto está narrado con un vigor y un apego al detalle que la hacen más que interesante. Esto demuestra que el contenido de una película ni añade ni quita nada a su calidad. Eso es en definitiva el buen cine político.

Por otra parte Un día perfecte per a volar nos devuelve al mejor Marc Recha, ése que, sin apenas contar nada, es capaz de introducirnos en narraciones repletas de sugerencias que permiten, sin resultar enfáticas, asomarse a las simas más insondables del ser humano.

Y por otra parte, en Valencia, cabe celebrar la reapertura de los cines Aragón, con una política de exhibición que no puede calificarse sino de ilusionante.

Diez títulos

B (B, 2015) de David Llundain

El año más violento de J. C. Chandor

Irrational man de Woody Allen

Phoenix de Chistian Petzold

Sicario de Denis Villeneuve

Taxi Teherán de Jafar Panahi

Descifrando Enigma de Morten Tyldum

Un día perfecto para volar (Un dia perfecte per volar, 2015) de Marc Recha

Una paloma se posó sobre una rama a reflexionar sobre la existencia de Roy Andersson

Viaje a Sils Maria de Olivier Assayas

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Miguel Ángel Ciscar

Thriller y cine policiaco

En las películas que he seleccionado sigue primando mi preferencia por el thriller y el cine policiaco. Quiero destacar el hipnótico trabajo de Villeneuve en Sicario con una magnífica interacción entre música e imagen, o el acercamiento a modelos más reconocibles como el cine de Lumet con El año más violento, o al de los hermanos Cohen con Cut Bank.

Y es de justicia reconocer el esforzado trabajo de Johnny Depp en Black Mass, otra nueva vuelta de tuerca a las sagas familiares de gangsters. El tratamiento del color y la dirección artística resulta apabullante en el último film de Guillermo del Toro, La cumbre escarlata y en esta línea Maps of the stars me ha parecido una cruel historia de terror ambientada en el Hollywood actual. Por cierto estos dos últimos films protagonizados por la inquietante  Mia Wasikowska.

Para finalizar, un breve comentario para la mejor película que he visto este año: El Club de Pablo Larrain, un recorrido impactante por los rincones más oscuros del alma humana con una puesta en escena subyugante. Todo un regalo.

Mis títulos

Birdman de Alejandro González Iñárritu

Cut Bank (Cut Bank, 2014) de Matt Shakman

El año más violento de J. C. Chandor

Black Mass: Estrictamente criminal (Black Mass, 2015) de Scott Cooper

El club de Pablo Larrain

Irrational Man de Woody Allen

Sicario de Denis Villeneuve

Maps to the stars de David Cronenberg

La cumbre escarlata de Guillermo del Toro

Sufragistas (Suffragetette, 2015) de Sarah Gavron

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Milagros López

La sombra de la muerte

Muchas han sido las películas que me han gustado este año, pero pocas las que realmente me han apasionado, algo que sí me ha ocurrido en años anteriores.

Mi superpreferida del año ha sido Viaje a Sils Maria, no sólo por su magnífico duelo interpretativo sino por la profundidad de un guión que no da tregua al espectador. Woody Allen tampoco me ha decepcionado, ni Oppenheimer con la segunda parte de su afilada denuncia contra el genocidio indonesio.

En general, me ha parecido que la calidad se ha aliado con el talento en producciones más modestas o independientes, conmovedoras y/o contundentes como Mandarinas, no sólo por su alegato antibelicista sino por su exquisita captación de lo nimio; Yo, él y Raquel por su capacidad para conjugar con gracia, drama, adolescencia y sensibilidad; o Lilting, interesante propuesta que articula con inteligencia montaje y mensaje, como también hace El capital humano. Phoenix nos retrotrae al mejor cine clásico, El cuento de los cuentos rebosa creatividad y National Gallery es un documental imprescindible para cualquier amante del arte.

Entre las que no están pero me han parecido interesantes hay títulos de estética deslumbrante como La cumbre escarlata o The assassin (una película compleja que no pude disfrutar plenamente por un incidente inesperado, pero que me propongo revisar), románticas como La promesa, que ha sabido traducir la mirada nostálgica de Stefan Zweig, crudas como A smorga, realistas como Un día perfecto… o intrascendentes pero hermosas como Nadie quiere la noche, y es que la nieve encandila y Binoche tira mucho.

Una vez realizada mi lista me he dado cuenta que en todas las películas estaba presente la muerte, uno de los temas eternos del ser humano y por supuesto del cine. Por eso, he incluido National Gallery para despistar. Por ella desfilan cientos de obras de artistas… muertos. ¡Vaya… el subconsciente nos delata siempre! 

Las diez películas elegidas

El capital humano de Paolo Virzi

El cuento de los cuentos (Il racconto del racconti, 2015) de Matteo Garrone

Irrational Man de Woody Allen

Lilting (Liting, 2014) de Hong Khaou

Mandarinas de Zaza Urushadze

National Gallery de Frederick Wiseman

Phoenix de Chistian Petzold

Viaje a Sils María de Olivier Assayas

La mirada del silencio (The look of silence) de Joshua Oppenheimer

Yo, él y Raquel (Me & Earl & the Dying Girl, 2015) de Alfonso Gómez-Rejón

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Paula Ríos

Mi año cinematográfico 

Nada de Edén hay en la película de la Hansen Love, sino más bien un retrato generacional alejado de cualquier triunfalismo, como también pasa en Whiplash donde ser el mejor deja cicatrices, y lo digo literalmente. Ni hablar de los fenómenos naturales que se funden con las crisis emocionales de un matrimonio en Fuerza Mayor.

Tanto en Mad Max como en Victoria la adrenalina no da tregua, dos películas tan vertiginosas como necesarias para dar muestra de la esencia del dispositivo cinematográfico. No puedo  dejar de mencionar algunos filmes de terror: la sutileza estilística y narrativa se destaca tanto en la vampírica Una chica vuelve a casa sola de noche, al igual que en It Follows, o la sorpresita australiana The Babadook, la cual demuestra con gran solidez que los monstruos realmente asustan.

Los títulos

Eden: Lost in music (Eden, 2014) de Mia Hansen Love

Fuerza Mayor, de Ruben Östlund

La profesora de parvulario (Haganenet, 2024) de Navad Lapid

Mad Max: furia de la carretera, de George Miller

Phoenix, de Christian Petzold 

If Follows, de David Robert Mitchell

The Babadook, de Jennifer Kent

Una chica vuelve a casa sola de noche (A Girl Walks Home Alone at Night, 2014) de Ana Lily Amirpour

Victoria (Victoria, 2015), de Sebastian Schipper

Whiplash, de Damien Chazelle

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Serena Russo

Innovaciones, tecnología, documentales

El 2015 ha sido un año muy variopinto desde el punto de vista cinematográfico. Como espectadores hemos asistido a innovaciones a nivel técnico en películas como Birdman, por ejemplo.

Por otro lado, hemos tenido la posibilidad de revivir algunas de las obras de cine más icónicas, como Regreso al futuro, que se ha vuelto a proponer en muchas salas de cine, o Star Wars, por el estreno en el cine de un nuevo capítulo de la saga.

Además, se han realizado tres películas-documentales de tres exponentes de la maldición de los ’27, como Kurt Cobain, Janis Joplin y Amy Winehouse. Esta atención a la esfera musical ha permitido conocer no solo la biografía de tres personalidades impactantes de la historia de la música, sino también volver a escuchar melodías únicas que han contribuido a marcar unas épocas específicas. En fin, un año muy interesante y original, sin duda alguna.

Mis películas del año

Alma salvaje (Wild, 2014) de Jean Marc-Vallée

Birdman de Alejandro González Iñárritu

Camino a la escuela de Pascal Plisson

El cartero de las noches blancas de Andrei Konchalovsky

La novia de Paula Ortiz

Leviatán de Andrey Zvyagintsev

Lilting de Hong Khaou

Selma (Selma, 2014) de Ava DuVernay

Taxi Teherán de Jafar Panahi

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