Basilio Martín Patino: La décima carta

  25 Diciembre 2014

Queridísimo Basilio

la-decima-carta-1Con este poético título se inaugura un ciclo de documentales llamado Cineastas contados, donde un joven realizador entrevistará a un veterano director de nuestra filmografía, entre otros muchos estarán Carlos Saura, Pedro Almodóvar, José Luis García Sánchez… Una interesante iniciativa que ha comenzado con uno de los grandes: con Basilio Martín Patino, alguien muy cercano y querido en nuestra encadenada familia.

Virginia García del Pino quiso realizar su tercer largometraje sobre el director salmantino por la sincera admiración que siente hacia él, una sinceridad que traspasa la pantalla y nos trae con sencillez al Basilio hombre, permitiéndonos conocer un poco más a la persona y no al personaje, como al inicio del documental se muestra el director ante la joven.

Esto es debido al celo con el que Patino guarda su intimidad, sin embargo, cuando finalmente la deja entrar en su vida, en su productora y en su hogar, en donde buscan documentos, fotos, libros y donde hallan pequeñas joyas guardadas y perdidas entre los cientos de libros hacinados en sus numerosas estanterías, todo empieza a fluir de forma espontánea y natural. Cambiando la separación inicial entre ambos, evidenciada y reforzada en los diversos planos de un Patino de espaldas, por una íntima unión.

Pasando a comentar  alrededor de la mesa lo que han encontrado, proceso durante el cual podemos observar cómo se fragua la amistad de los cineastas. Situación indicada con un largo silencio que se rompe cuando Patino le abre la puerta de la terraza de su piso en Madrid y retorna el sonido. Dejándola, finalmente, entrar tanto en su casa como en su persona.

Durante el transcurso del rodaje opta por tomar la cámara y ponerse ante ella, siendo la primera vez que lo hace en una de sus obras, aunque no veremos a la directora de cuerpo entero hasta el final, cuando los dos colegas, absortos ante la televisión donde se retransmite la coronación de Felipe II, charlan sobre esa situación atentamente. Brotando entonces un Patino reflexivo que se pregunta sobre si unos acontecimientos de rancio abolengo tienen algo que ver con la realidad que vive el país.

Virginia, intencionadamente o al azar, nos termina poniendo en una posición de voyeurs en el momento en el cual deja sobre la mesa de mármol la cámara para ubicarse delante, al lado de Patino, y de esta manera, juntos, comentar, observar y mostrar a la cámara esos tesoros que han hallado, dejándolos así documentados ante ese vídeo que posteriormente vemos los espectadores. Siendo a la vez un guiño a ese estilo con que Basilio impregna sus cintas, ya que son habituales las imágenes de documentos insertos.

Como su título ya nos indica, el documental se centra en Nueve cartas a Berta (dirigida por Basilio Martín Patino en 1965), ganadora de la Concha de Plata del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, estando construido como el salmantino ya lo hizo con su obra, entremezclándose imágenes de la cinta del 65 con las del documental, que, como su realizadora comenta al inicio, pretende ser la décima carta, la que no se escribió y que ahora deberá escribir él con ella. Así se compone la obra, en diez partes, siendo la última la décima carta. Intercalando, entre todo ello, una antigua entrevista inédita que director realizó hace años.

la-decima-carta-4

Sin embargo, de la obra que más se habla en el documental es de Queridísimos verdugos, realizada en la clandestinidad en 1973, junto con otras dos, y estrenada en 1977 tras la muerte del caudillo. Una cinta que todo el mundo debería conocer. Esta trilogía clandestina la forman, además de la mencionada, Caudillo en 1974 y Canciones para después de una guerra elaborada en 1971, si bien esta última no fue hecha en la clandestinidad, fue destruida por la censura.

Aunque, como ya he señalado, veremos más retratado a Basilio hombre. Así, la mirada de la directora, proyectada a través de la cámara, se mantiene en la distancia, dejando que los momentos de intimidad y las confesiones fluyan con naturalidad, con esa misma naturalidad con la que Patino menciona sentirse agobiado por perder su memoria.

Ironías de la vida que el Alzheimer ataque a aquél que tanta “memoria” quiso preservar para todos. Quedando un tema tan complejo, que para otros habría sido material en el cual cebar su amarillismo, muy bien tratado. Pasándolo por encima, sin centrarse en él, puesto que no es algo que defina ni al director ni a su obra.

El estreno del documental en Castilla y León tuvo lugar en Salamanca, en la Filmoteca, como debía ser, el otro hogar de Patino, pues en ella se ubica su colección Artilugios para fascinar y en sus fondos toda la obra que ha realizado, incluso material inédito, y otro tipo de documentos que formaron parte de su trabajo.

Así que, dada la estrecha relación que mantiene con el lugar, acudió para recibir  el sentido y merecido homenaje que se le rindió, donde una emocionada Maite Conesa (directora de la Filmoteca) abrió la presentación y la tierna tertulia inaugural, durante la cual la propia Virginia García del Pino confesó el temor que sentía al exponer su obra ante nosotros ya que, tomando sus palabras, Basilio es más nuestro que suyo, y nuestra mirada podía ser muy crítica y dura.

Y es que, realmente, Basilio forma parte importante del patrimonio de esta ciudad.

Escribe María González

la-decima-carta-3