Premios Forqué 2014

  19 Enero 2014

Los globos de oro españoles

marian-alvaLos Premios Forqué son a los Goya españoles lo que los Globos de Oro a los Oscar americanos, una antesala de lujo a la gran fiesta del cine español, especialmente interesante por su carácter precursor. Porque como se ha demostrado, muchas son las coincidencias entre ellos (de las dieciocho ediciones anteriores, en doce ocasiones la mejor película ha sido la misma) entre otras cosas porque gran parte de sus votantes coinciden.

El Premio Cinematográfico José María Forqué, promovido por EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales) es un reconocimiento a los valores técnicos y artísticos de las mejores producciones de nuestro cine, realizadas el pasado año, concretamente, entre el 1 de diciembre de 2012 y el 30 de noviembre de 2013.

En esta edición competían para hacerse con el primer galardón cinematográfico del año: 15 años y un día de Gracia Querejeta, La gran familia española de Daniel Sánchez Arévalo, La herida de Fernando Franco, Las brujas de Zugarramurdi de Alex de la Iglesia, El cuerpo de Oriol Paulo y Una pistola en cada mano de Cesc Gay.

Esta XIX edición, celebrada el lunes 13 de enero de 2014, estrenó escenario (Palacio Municipal de Congresos de Madrid, situado en el Campo de las Naciones) y también un nuevo galardón al mejor largometraje iberoamericano, una categoría necesaria que fortalece la industria del cine en nuestra lengua.

Al acto asistieron el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert; el presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho; el presidente de Egeda, Enrique Cerezo; el Viceministro de Comercio de Panamá y otras personalidades, además de los nominados y numerosos representantes y figuras del mundo del cine y de la  cultura.

La gala

La ceremonia, retransmitida por la 2 de TVE y presentada por Ana Morgade y Jacinto Bobo, que actuó como maestro de ceremonias, estuvo salpicada por continuas alusiones a la crisis que padece el sector cinematográfico y a quienes lo están minando con políticas que lo devastan.

El primer galardón de la noche fue para la categoría que se estrenaba en esta edición, el Premio Especial a la mejor película latinoamericana que recayó en El médico alemán (Wakolda) de Lucía Puenzo, una producción argentina de Historias Cinematográficas, Wanda Visión, Hammer Films y Pyrámide Productions. Competían también en esta sección: Gloria (Chile) La jaula de oro (México), Sonidos de barrio (Brasil) y Azul no tan Rosa (Venezuela).

almodovar

El premio al mejor documental y/o película de animaciónha sido para Justin y la espada del valor, producida por Kandor Graphics y Timeless Films y dirigida por Manuel Sicilia; una costosa producción de animación que los premiados ofrecieron al numeroso equipo humano (al que se refirieron como “144 héroes”) que durante cuatro años tanto se ha esforzado por sacar la película adelante. 

La Medalla de Orode Egeda ha sido este año para Agustín Almodóvar, un reconocimiento a casi treinta años de dedicación a la producción cinematográfica al frente de El Deseo, la productora que fundó junto a su hermano en 1986 y con la cual ha producido, desde entonces, catorce obras de Pedro y más de veinte de cineastas como Guillermo del Toro, Alex de la Iglesia, Isabel Coixet o Lucrecia Martel, entre otros. Además ha conseguido un Oscar, tres Goya, tres Bafta, tres César y dos Globos de Oro.

El productor recibió el galardón, en medio de una gran ovación, de manos de su hermano, que le dedicó unas emotivas palabras en las que recordó cómo fundaron la productora, y el encargo de cuidar de su hermano pequeño, que su padre le encomendó en sus horas finales, una tarea que el tiempo se ha encargado de dar la vuelta, según el director.

Agustín Almodóvar dio las gracias a Pedro, con el que dijo compartir el premio (“este premio es de los dos”), a Egeda, a sus más fieles colaboradores, a todo su equipo y a su familia, antes de pronunciar un reivindicativo discurso en el que hizo una incisiva defensa del medio (con alusiones al IVA cultural, las subvenciones y la piratería), dirigiéndose directamente al ministro Wert para pedirle mayor protección y menor castigo para nuestro cine.

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Los premios a la mejor interpretación masculina y femenina (que no diferencia entre principal o de reparto) han sido para Eduard Fernández por Todas las mujeres de Mariano Barroso y Marián Alvárez por La herida. Dos magistrales actuaciones para dos personajes complejos en dos producciones arriesgadas y de calidad, comprometidas con la resistencia del cine actual ante la precariedad que padece el sector.

El actor catalán dedicó el premio, emocionado, a Eli Cabrero, su representante y amiga, que nos acaba de dejar. La actriz madrileña dio las gracias al equipo de la película por este papel que tantas satisfacciones le está dando —entre otras, haber conseguido la Concha de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián—, y se lo dedicó a todos los valientes que luchan por sacar sus proyectos adelante.

Ninguno se olvidó de mencionar a sus respectivos compañeros/as nominados/as: Antonio de la Torre por Caníbal de Manuel Martín Cuenca y Javier Cámara por Vivir es fácil con los ojos cerrados de David Trueba; y como mejor actriz, Aura Garrido por Stockholm de Rodrigo Sorogoyen y Nora Navas por Todos queremos lo mejor para ella de Mar Coll.

Enrique Cerezo pronunció el discurso más largo de la noche y pesaroso pero correcto, hizo un retrato en blanco y negro del panorama de la industria cinematográfica española actual, negativo en cuanto a cifras y positivo por calidad. También se dirigió al ministro e incidió en los mismos temas tratados por el productor manchego. Se refirió a la riqueza de nuestra lengua y a la necesidad de ampliar mercados con los recién creados Premios Platino del cine Iberoamericano, pensados para promocionar el cine en castellano. También pidió mayor atención al cine en los programas educativos, y finalizó con un llamamiento a la esperanza, tendiendo las manos al ministro pidiéndole colaboración y consenso. 

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Silvia Abascal, muy guapa, entregó el Premio José María Forqué a Mejor película a La herida de Fernando Franco, una producción de Elamedia Inc., Encanta Films, Euskal Telebista, Ferdydurke, Kowalski Films y Pantalla Partida. Un galardón que sus productores agradecieron muchísimo porque les sorprendió y porque, aunque vinculados al cine, ninguno vive de la producción.   

Entre las entregas de premios y los discursos de Agustín Almodóvar, Enrique Cerezo y José Ignacio Wert, que fue abucheado, por su hipócrita optimismo, se intercalaron divertidas actuaciones —el mago Pepo Capel, el cuarteto PaGaGnini, el grupo de improvisación Al tran tran Impro, y el dúo Venidos a menos y el trio Especialistas secundarios— encaminadas a poner buena cara al mal tiempo.

Con una estética absolutamente sobria y minimal, la gala empezó sobre un escenario gris realidad, policromático durante el espectáculo, y terminó en un luminoso rojo resistencia (en televisión no se vio), que invitaba a seguir capeando el temporal intentando no morir en el intento.

Escribe Purilia
Fotos Lourdes González

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