Terrence Malick, To the wonder y el cine filosófico

  20 Mayo 2013 La afinidad al fenómeno 

to-the-wonder-1Después del fugaz paso por los cines españoles de la película To the Wonder realizada por Terrence Malick, me gustaría añadir algunas notas o más bien pensamientos a la crítica que ya escribiera Marcial Moreno.

Espero que la distancia que separa el momento del visionado del de la escritura de este texto (algo más de ocho meses) no sea un inconveniente, quizá todo lo contrario. Lo que recordamos de una película y la manera de recordarla es ya una forma de acercamiento.

Sé que hay críticos que encuentran a Malick no sólo pedante, sino repetitivo y cansino. Escribir sobre sus películas no es nada fácil. Por lo menos, el hecho de escribir sobre lo que sus películas causan en aquellos espectadores que se sienten de alguna manera invitado por ellas.

Sin embargo, de Malick me atrae su empeño en querer rozar con imágenes algo que es casi imposible en mi opinión y que yo misma intenté describir como pude en una de las crónicas del pasado festival de Venecia durante la presentación de la película: la presencia única e irrepetible del ser en el mundo, la luz de la vida y el dolor que puede traer consigo esta.

Con esta simplista forma de reducirlo por mi parte, intentaba expresar lo que me asombra del cine de Malick: su acercamiento al fenómeno o a la manifestación de algo que tiene que ver con nosotros y con nuestra presencia en el mundo.

En realidad, no creo que sea el detalle lo que más le interese mostrar a Malick, sino más bien el querer captar algo que se nos aparece (a los personajes y espectadores), algo que a su vez también nos mira, nos habla y nos invita. Quizá es por ello que Malick recurre a menudo a rodar a la manera del cine mudo, aunque incluyendo la voz en off del personaje, el cual intenta atrapar ese fenómeno sin saber muy bien qué hacer con él.

Puede ser interesante aquí recordar que Malick accede a la profesión de realizador de una manera totalmente diferente a la habitual. Malick realiza estudios de filosofía y a finales de los sesenta con ayuda de una beca, traduce la obra de Heidegger Vom Wesen des Grundes (De la esencia del fundamento), publicando una edición bilingüe para la Northwestern University Studies in Phenomenology and Existential Philosophy. Por tanto, tenemos aquí a un director atípico que en cierta manera llega al oficio del cine a través de la filosofía.

Estoy convencida que este trabajo intensivo con la obra de Heidegger, así como su contacto con el filósofo Stanley Cavell (1) le motivaron a intentar expresar esta manera de ver el mundo en la pantalla. El propio Cavell escribe sobre Malick en el prefacio de su libro The World View y en concreto sobre su segundo film Days of Heaven (Días del cielo, 1978) que sentía que nunca antes en el cine se había logrado ver el escenario de la existencia humana realizado de esta manera (2).

Considero que tampoco hay que insistir en buscar un fundamento o pensamiento filosófico a lo Heidegger. No, no se tiene que leer a Heidegger antes para ver el cine de Malick y tampoco se tiene por qué buscar explicación para todo o el dominar un sentido final de la película (3). ¿De qué le sirvió a Ben Affleck iniciar la lectura de Heidegger de Ser y tiempo? Como él mismo admitió, no de mucho. Affleck conoció las preferencias de Malick por Heidegger e intento acercarse a su papel leyendo una de las obras más complejas pero fundamentales de la filosofía del siglo XX.

No sé si Affleck se daría cuenta de que en realidad en To the wonder no interpretaba ningún papel en el sentido tradicional. Malick sólo aseguró a los actores el marco de referencia de los personajes y una preparación descriptiva y simbólica a partir de algunas lecturas. De hecho, ni siquiera  llegó a asegurar a sus actores su presencia en el montaje final de la película.

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Si prestamos atención nunca llegamos a saber cómo se llama el personaje de Affleck. La elusión de su nombre durante el film se compensó sin embargo, en los apuntes de prensa. Interesante fue también que pasara lo mismo con la línea argumental, pues To the wonder es una película en la que es imposible establecer la voz autoral, quiero decir, concretar quién narra y desde dónde se narra, y aunque exista un diálogo entre los personajes, este no se muestra al espectador, sino que le llega como en forma de murmullo encubierto por una voz en off que va desvelando corrientes de pensamiento. Así que vemos a Ben Affleck y a Olga Kurylenko mirarse, discutir, evitarse, amarse... pero sin diálogo entre ellos, al menos no a nivel narrativo.

A esta inseguridad autoral se le suma una especie de desinterés por mostrar de lleno a ciertos personajes. Affleck es recogido por la cámara casi como en ausencia, muchas veces de espaldas, de perfil o simplemente contemplando lo que le rodea, pienso como aquel que se ve sorprendido e indeciso al mismo tiempo.

No existe voz autoral, pero si un constante acercamiento a la aparición de algo que se desencadena y que dirige la palabra tanto a los personajes, como a aquellos espectadores que se sienten en cierta manera aludidos.

To the wonder es un film que va lanzando preguntas al espectador, incidiendo en un tipo de afinidad al fenómeno que se suele obviar y que envuelve también el momento en el que la película nos dirige la palabra, nos pregunta y nos devuelve la mirada.

Los personajes van moviéndose entre un juego de tensiones de presencias y ausencias. Y tanto al personaje de Affleck como al del padre Quintana (Javier Bardem) les falta no sólo el momento de la decisión, sino también la capacidad de asombrarse o maravillarse ante la presencia del mundo y de Dios mismo.

Simultáneamente el personaje de Olga Kurylenko se desarollará en una recorrido de calma y gratitud. Mediando y coreografiando todo ello se encuentra la cámara-Malick, capturando momentos y espacios que asiduamente acabarán dirigiéndose hacia el cielo, o hacia las profundidades del mar, saltando momentos o espacios para mostrarnos el murmullo del viento, el silencio, la puesta del sol y en definitiva, para mostrarnos a las personas como atrapadas entre el cielo y la tierra, y el día y la noche.

Escribe Laura Bondía

Notas

(1) Seguramente Malick acudió a las lecturas y seminarios de Cavell sobre estética y cine en la Universidad de Harvard. Otras fuentes aseguran que fue su tutor de tesis, pero esto no he podido comprobarlo.

(2) The World View. Reflections on the ontology of film. Enlarged edition. Harvard University Press. Cambridge, Massachusetts and London, 1979. Pág. XIV.

(3) La última crítica que escribió el entranable crítico del Chicago Sun-Times, Roger Ebert antes de fallecer fue precisamente To the wonder. En esta cautivante crítica Ebert se pregunta, entre otras cuestiones, por qué en una película se ha de explicar y dar un sentido a todo.  

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