666 Park Avenue (serie de TV)

  11 Octubre 2012 Ni frío ni calor 

666-park-avenue-2Una de las escasas novedades del prime time americano para la parrilla de otoño de 2012 ha sido esta 666 Park Avenue. Propuesta, a priori, interesante al mezclar varios géneros y al contar con actores de primera línea.

Narra la historia de una pareja que se muda a un fastuoso edificio de Nueva York sito en el 999 de Park Avenue (666 si giramos los números), lugar en el que acaecen hechos de carácter sobrenatural ligados a los acomodados dueños del mismo.

Las expectativas creadas por sinopsis, equipo técnico y reparto son arrasadas por el primer fotograma. La historia con la que da comienzo es aún peor que cualquiera de las contenidas en la ingenua y extinta Embrujadas, no provocando miedo en ningún instante. No solamente no genera turbación sino que no se puede disfrutar bajo ningún concepto ni enfoque posibles de las pobres historias relatadas.

Se mire como se mire el show carece de estructura y se torna en una propuesta obsoleta y exenta de calidad. Los supuestos sustos no son más que escenas ya vistas una y otra vez en millones de películas y series de este tipo. El factor sorpresa no entra en una ecuación en la que debería ser imprescindible.

David Wilcox, creador de la serie, escribe un guión vacuo y simplón que tiene como resultado una total indiferencia o incluso ira provocada por el insulto a la inteligencia mínima inherente al ser humano.

Existen planos prescindibles que machacan un argumento ya de por sí trillado, desmenuzado y preparado para su digestión. Si se pretende crear una serie cuyo elemento principal es el misterio no se pueden incluir tal cantidad de elementos absurdos y nada oscuros como en 666 Park Avenue. No resulta posible crear incógnitas si todo queda tan sumamente esclarecido como en el terrible piloto.

Ninguna de las aportaciones de Wilcox resulta definitoria para continuar malgastando el tiempo mediante el visionado el segundo episodio. Son muchas las alternativas como para quedarse con esta pseudo película de terror que en realidad no es más que una mala comedia.

Lo peor que puede suceder es que un proyecto resulte indiferente y esa es la palabra que mejor define la serie. No satisfará a los que busquen experimentar emoción alguna, ni siquiera a aquellos que decidan que quieren olvidarse de la realidad mediante el visionado de un proyecto de ámbito paranormal porque es tan sumamente soso que nuestra mente viajará de vuelta al mundo terrenal, probablemente generando la misma pregunta "¿qué hago yo viendo esto?". Único pensamiento posible debido al exiguo y triste argumento del show.

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¿Dónde está Locke?

Uno de los reclamos de la serie es la vuelta a la pequeña pantalla de manera regular del talentoso Terry O’Quinn, John Locke en Perdidos, pero este nuevo personaje está tan desdibujado que no permite que el actor despliegue sus armas interpretativas. Generando mucho más miedo e intriga en papeles pasados que en esta ocasión. Esto supone un paso atrás en su carrera, dado que aunque se trata de un papel protagonista en un reparto más reducido que el de Perdidos no consigue mostrar sus cualidades como la hiciera anteriormente.

Intuimos que la situación no mejorará en episodios posteriores pues los cimientos de 666 no podrían ser más endebles. Mientras que Perdidos se construyó sobre una base casi indestructible para acabar convirtiéndose en un fiasco, la serie que nos ocupa tiene unos inicios tan anodinos que sería un milagro que se lograra sacar algo en claro en los 12 episodios ordenados por la ABC que restan por emitirse.

Es resto del casting no hace sino restar enteros. Dave Annable es uno de esos actores sin apenas registros que dan vida del mismo modo a personajes diametralmente opuestos como es el caso de su anterior trabajo y este. Cinco hermanos era una serie para toda la familia en la que sus muecas no chirriaban tanto como en este producto que habría de contar con una mayor seriedad para provocar una respuesta en el espectador.

El resto de caras, conocidas para los televidentes tampoco son capaces de aportar elementos de valor.

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¿Revenge?

El futuro del show está completamente en el aire, tras un piloto con ratings correctos seguido de una importante pérdida de espectadores para el segundo, provocada por los elementos de los que hemos hablado.

La ABC quizás lo renueve al formar equipo con Revenge, serie de similar temática junto a la cual podría haber destruido a sus competidores sin despeinarse si no fuera por 666 Park Avenue.

El problema reside en que Revenge, sin pasar a los anales de la historia, sí provee al espectador de lo que éste le puede reclamar. Con una primera temporada consistente en la que destaca el papel encarnado por una recuperada Madeleine Stowe se hizo con hueco en la dura pugna de los domingos.

La falta de pretensiones de Revenge es lo que la convierte en un producto que sí contentará a los que deseen darse un paseo por la irrealidad de proporcionada por frívolos pero entretenidos argumentos. Sí, estamos ante un culebrón pero no pretende ser más que eso. Por su parte la serie de David Wilcox se encuentra en una encrucijada en la que no se decide por ningún camino.

Esperamos que la ABC reflexione y busque otro galán más adecuado para la coqueta serie protagonizada por la televisiva Emily Van Camp.

Escribe Sonia Molina

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